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30 de diciembre de 2019

DON RAFAEL GONZÁLEZ MOLINA


DON RAFAEL GONZÁLEZ MOLINA



Rafael González Molina, nació en Madrid el 13 de Marzo de 1920, y desde muy pequeño empezó a trabajar, pero esto no le impidió tener muchas inquietudes y pasión por la lectura, ya que desde muy joven leía a grandes escritores, como a Víctor Hugo y Alejandro Dumas. Cuando contaba con solo 11 años enfermó de tuberculosis, y estuvo hasta que se recuperó ingresado en un centro sanitario en Madrid. Trabajó en comercio vendiendo zapatos en su primer trabajo. Al cabo de unos años conoció a Doña Manuela Morata, una mujer joven católica con la que contrajo matrimonio y tuvo cuatro hijos. En el año 1954 emigraron a Brasil, a la ciudad de San Pablo, donde trabajó haciendo maquetas, de fotógrafo y abrió una tienda de confección de ropa para señoras. Allí en Brasil conocieron a un matrimonio espírita que poco a poco les fueron hablando de ello y prestándoles libros. Al principio tanto Rafael como su mujer, no creían mucho en ello hasta que un día cayó en sus manos “El Evangelio según el Espiritismo” y cuando lo leyeron se dieron cuenta de que eso es

lo que llevaban tanto tiempo buscando. Visitaron muchos centros espíritas pero sin que ninguno les convenciera, hasta que un día Manuela visitó el “Centro Espírita Hermano X” y le dijo a su marido que habían encontrado el centro que estaban buscando. Realizo en dicho centro cursos de pases espíritas, cursos de mediumnidad, cursos para dirigentes, trabajos de caridad, trabajo en mesas mediúmnicas atendiendo a espíritus sufrientes, impartiendo conferencias con la Federación Espírita de San Pablo. Toda la familia regresó a España en 1967, pero en España apenas existía el espiritismo y Rafael se sentía desubicado. En aquellos años estaba prohibido reunirse más de 8 personas sin tener un permiso y como era un obstáculo para formar centros espíritas, se reunían en casa y realizaban

trabajos mediumnicos. En el año 1977 edita su propia revista “Divulgación Espírita”, los primeros números eran fotocopias y al ver con el tiempo que tenia adeptos, se empezó a realizar en imprentas. A pesar de la dictadura franquista, Rafael conseguía distribuirla en los kioscos, y estuvo imprimiéndose hasta finales del año 1997. Promovió la legalización de Espiritismo, manteniendo reuniones, entregando libros espíritas al Estado para que fuesen autorizados y sellados, presentó un estudio y los primeros estatutos de la Asociación Espírita Española, y después de mucho trabajo, en 1981 pudo legalizar el espiritismo en España. En el 1982 se funda la actual Federación Espirita Española en la que él fue presidente hasta el año 1997. Importó de Brasil y Argentina libros espíritas y en 1985 creó “La Editora Espírita Española”. Fue el fundador del centro espírita Centro de Estudios y Divulgación Espírita, conocido como CEYDE. En 1992, concretamente el 27, 28 y 29 de Noviembre, se realiza en Madrid, en el Palacio de Exposiciones y Congresos del Paseo de la Castellana, el Congreso Mundial de Espiritismo, bajo el lema “Espiritismo, certero paradigma de la Humanidad” en el que participaron más de 700 congresistas nacionales y extranjeros y divulgaron el congreso por los distintos medios de comunicación. Dicha fecha abrió la puerta del espiritismo en España, realizándose congresos nacionales anuales por  toda la geografía española. Fue miembro fundador del Consejo Espírita Internacional siendo elegido como secretario general.

En Julio de 1997 fue operado de próstata de la cual no se repuso del todo y su salud se fue complicando, hasta que el 16 de Mayo del 2005 desencarnó.

No tenemos que olvidar nunca, que gracias a él, el espiritismo en España se pudo legalizar y a día de hoy seguimos trabajando para el bien.

Tomado del Sitio "Federación Espírita Española"

25 de diciembre de 2019

MANUEL GONZÁLEZ SORIANO


MANUEL GONZÁLEZ SORIANO



Manuel González Soriano nació el 28 de Abril de 1835 en la ciudad de Cartagena, Murcia. Su padre murió cuando él solo tenía 3 años, quedando en una precaria situación y bajo el amparo de su madre.
Con 14 años, se fue a Murcia a estudiar  y al mismo tiempo trabajar como ayudante en una botica. Con 20 años decidió irse a Madrid para ampliar sus estudios y terminar la carrera de Telégrafos. Con 21 años recibió el título de telegrafista de 3º, donde le destinaron en 1857 a Andújar, Jaén.
Allí conoció a la que fue su esposa, Trinidad González,  con la que contrajo matrimonio el 3 de junio de 1860. Residió allí, hasta que en 1869 tuvo que trasladarse a Ciudad Real, ya que por sus creencias espíritas, que conoció en el año anterior, y que defendía con muchos esfuerzos, fuera víctima de la clase clerical. En Ciudad Real estuvo siete años, siendo escarnio de todos, hasta el punto de negarle hospedaje. Defendía sus ideas contra viento y marea, retando a discutir a todo el que se oponía a sus profundas convicciones. En 1876 por su propia voluntad pidió el traslado a Manzanares, donde vivió algo más de un año, pero siendo también despreciado y asilado, hasta que consiguió volver a Andújar, donde estuvo 8 meses y después de que le ascendieran a Jefe de Estación, lo trasladaron a Jaén donde estuvo 4 años. En ese tiempo, por diversas controversias públicas que tuvo con el Sr. Francisco Suárez, secretario del obispo de la diócesis, tramaron varias intrigas para expulsarlo, pero no  lo consiguieron por sus condiciones de ciudadano reconocidas por el gobernador de la provincia. En 1882 se fue a Motril, Granada, donde estuvo 16 meses, pero por petición propia volvió a Andújar, donde a los 10 meses, volvió a ser víctima de intrigas teocráticas y aristócratas, se trasladó a Málaga, pero no llegó a incorporarse, ya que el director le trasladó a Linares, Jaén, donde permaneció 16 meses. En este tiempo aprovechó sus desvelos para dar luz a sus obras espíritas “Controversias”, “El Espiritismo es Filosofía” y “Diálogos”, pero contribuyeron a acelerar su desencarno. Estando enfermo, creyó que su estado se debía al clima y solicitó ir a Vilches, donde estuvo 3 meses, pero por disposición facultativa regresó a Andújar, desencarnando el 2 de Noviembre de 1885.

Vivió como un héroe a pesar de todos los enemigos que tuvo, siempre se defendió con muchísimos esfuerzos y murió rodeado de un pequeño grupo de hermanos que tenían sus mismas creencias, con la tranquilidad y la paz del que está satisfecho de la misión que cumplió. Su norma era la caridad, nunca abandonó sus obligaciones, entre ellas las familiares; murió pobre de bienes materiales pero muy rico en virtudes. Heredó el título de su padre, Marqués de Monte, pero que nunca uso por sus ideas  democráticas.

Tomado del Sitio "Federación Espírita Española"

18 de diciembre de 2019

HENRI SAUSSE


HENRI SAUSSE



Henri Sausse nace el 6 de mayo de 1851 en Lyon (Francia). En 1869, año en que desencarna Allan Kardec, con tal solo 18 años se hace socio del grupo espírita Finet,  que mantiene reuniones semanales en casa del Sr. Finet. Henri Sausse se interesa por la doctrina y se propone estudiarla para entenderla mejor y poder divulgarla a los demás.

En 1873, en Lyon, los grupos espíritas son comparados con los anarquistas por lo que sufren persecuciones y se toman medidas  prohibitivas contra ellos sin ningún motivo. El grupo Finet desaparece y Henri Sausse, junto con algunos médiums, se reúnen en su casa de la calle Mazenod  para continuar las sesiones. Tras cada sesión se quemaban las comunicaciones para evitar dejar ninguna huella hasta que mas tarde cuando pasó la tempestad, retomaron sus reuniones tres veces a la semana en el nº 14 de la calle Moncey en casa de una pareja de espíritas hasta que murió el Sr. Finet.

El 6 de mayo de 1883, aprovechando la visita a Lyon del director de la Revista Espírita, Pierre-Gaétan Leymarie, Henri Sausse y mas de mil personas se reúnen en la sala “des Folies Lyonnaises”, en la calle Basse du Port-au-bois. Entonces el Sr. Laurent de Faget, otro espírita, propone la creación de una Federación Espírita Lionesa. Se acepta la idea y dos meses después la federación ya contaba con mas de 250 adhesiones, entre ellas la de Henri Sausse, pero se dan cuenta que en lugar de unificar a los demás grupos habían creado uno mas por lo que le cambian el nombre a la sociedad y la llaman “Sociedad Fraternal de Estudio Científico y Moral del Espiritismo. La nueva sociedad es presidida por Laurent de Faget. Henri Sausse es elegido Vice-presidente por unanimidad el 30 de septiembre de 1883 y pasa a ser su presidente el 8 de junio de 1884 cuando Laurent de Faget decide marcharse hacía Paris.

Por aquel entonces, ya llevaba un año dirigiendo otro grupo espírita llamado el grupo Amistad. Era un grupo de amigos íntimos, todos pertenecientes a la Sociedad Fraternal. Con este grupo mantiene sesiones de experimentación para desarrollar la mediumnidad en los socios pero siempre manteniéndose fiel a la idea de divulgación de la doctrina y en octubre de 1890 escribe al respecto en “El Espiritismo” editado por su amigo Gabriel Delanne: “Dejemos a los sabios con sus diplomas y dirijamos nuestra propaganda a las masas que necesitan apoyo y consuelo, a los afligidos, a los que sufren y a los que lloran, solamente ellos podrán escucharnos sin burla, solamente ellos comprenderán que quizá tengamos razón y vendrán a nosotros con sinceridad”.

Durante siete años Henri Sausse trabaja para el grupo Amistad y la Sociedad Fraternal, asistiendo dos veces por semana en cada uno de ellos. Asimismo, organiza las actividades de la Federación Espírita Lionesa que es reconstituida después de una conferencia pronunciada por Gabriel Delanne el 12 de octubre de 1885. Gracias al trabajo de Henri Sausse esta Federación divulga ampliamente el Espiritismo. Imprime y distribuye de manera gratuita 10 000 folletos “Esperanza y Ánimo” escritos por él y en 1888 la Federación crea una sociedad de ayuda compuesta por todos los espíritas lioneses ya que “el Espiritismo es una obra de caridad moral y material y es bueno demostrarlo con el ejemplo”. Esta sociedad distribuye cada año pensiones a los mayores y a los necesitados ante la llegada del invierno.

La Federación organiza también las visitas de conferenciantes, entre ellos Gabriel Delanne, Alexandre Delanne, Metzger y sobre todo Leon Denis que ya estaba en contacto con Henri Sausse y al respecto nos cuenta este último: “La primera conferencia que hizo Leon Denis en Lyon tuvo lugar el domingo 23 de octubre de 1887 en la sala de la Scala frente a un público de 1800 personas (…). El éxito fue rotundo, el orador fue aplaudido con entusiasmo, no podíamos esperar nada mejor.”
Este primer encuentro marcó mucho a Henri Sausse y desde entonces mantuvo una gran amistad con Leon Denis. En 1889, participa en el Congreso Espírita Internacional en París y nos cuenta al respecto: “Yo intentaba orientarme para encontrar la sección de propaganda cuando vi a Leon Denis dirigirse hacía mí y decirme: “Me han nombrado presidente del Comité de Propaganda, ya que se encuentra usted aquí, le contrato de oficio como secretario. Venga conmigo, vamos a trabajar.” La amistad y la confianza entre los dos hombres nunca falló. Treinta años mas tarde Henri Sausse escribirá una biografía de Leon Denis. Había conservado 250 cartas suyas que había ido acumulando tras años de correspondencia. Este no fue su primer ensayo biográfico; en 1896 había publicado la primera biografía de Allan Kardec tras años de investigación y este folleto se vendía por 30 céntimos con el fin de ayudar a la sociedad de ayuda de la Federación. La Federación Espírita Lionesa que sólo tenía un carácter oficioso, se convierte en asociación el 2 de agosto de 1903. Henri Sausse es elegido secretario general de la nueva asociación mientras sigue siendo socio de la Sociedad Fraternal hasta que el 21 de marzo de 1910 se crea un nuevo grupo,  Esperanza. Este pequeño grupo, al igual que el grupo Amistad reúne unos amigos con el fin de estudiar los fenómenos del Espiritismo y es creado el 21 de marzo de 1910.

Poco antes del final de la Primera Guerra Mundial, el 1 de enero de 1918 Henri Sausse edita a su cargo una revista mensual titulada “El Espiritismo Kardecista”. A través de ella el autor presenta los principios del Espiritismo y las actividades de la Federación, en ella también expresa su protesta por los precios elevados de las obras de Allan Kardec pero la revista sólo durará tres años al encarecerse mucho el precio del papel.
En 1923 Henri Sausse, con 72 años de edad deja su puesto como secretario general de la Federación después de haberla dirigido durante casi 40 años. También era entonces Presidente de otro grupo espírita lionés: la sociedad espírita Juana de Arco.

Henri Sausse se retira a un pueblo de la Drôme donde desencarna en 1928 con 76 años. La Revista Espirita le despide con mucho cariño reconociendo su lucha por la divulgación de la doctrina y su labor infatigable. Henri Sausse es el autor de varios libros:

– Esperanza y coraje

– El Espiritismo en Lyon

– La reencarnación según el espiritismo

– Las sesiones del grupo Amistad

– Biografía de Allan Kardec

– Biografía de Leon Denis

– ¿Pruebas? ¡Aquí las tienen!

– Espiritismo transcendental

“Existe un hecho incontestable para mí y es que, si las obras de Allan Kardec fueran leídas más a menudo y mas seriamente, serían mejor comprendidas, sus enseñanzas mejor observadas y apreciadas a su justo valor por detractores que las denigran sólo porque las conocen poco o bien las desconocen por completo”.

Mickael Ponsardin
Centre Spirite Lyonnais

Tomado del Sitio "Federación Espírita Española"

11 de diciembre de 2019

LUIS DI CRISTÓFORO POSTIGLIONI


LUIS DI CRISTÓFORO POSTIGLIONI



Hijo de familia espírita, nació en Buenos Aires el 29 de noviembre de 1909. Cursó sus estudios en la Universidad de Ciencias Biológicas y posteriormente se graduó como Biólogo y Kinesiólogo, profesión a la que dedicó su tiempo hasta el fin de su existencia.

De larga actuación en la Sociedad “Constancia” de Buenos Aires, ocupó los cargos de vicepresidente y secretario de Redacción de la revista del mismo nombre.

Contrajo matrimonio con Concepción Célico, también espírita y fiel compañera con quien tuvo dos hijos.

Fue fundador de la desaparecida “Agrupación Estudios Camilo Flammarión” y redactor del órgano oficial de la misma: Alifar.

Ocupó la Secretaría del “Colegio Argentino de Estudios Psíquicos” y de la “Sociedad Argentina de Parapsicología”.

Secretario General I° de la “Confederación Espírita Panamericana” en su 1° Período: 1946-1949 y Delegado de la misma en el 2° Congreso celebrado en 1949 en Río de Janeiro, Año del Pacto Áureo de la “Unificación Espírita Brasilera”.

Decano del “Instituto Neo-Pitagórico de la Argentina”. Secretario General, y luego Presidente de la “Confederación Espírita Argentina” (CEA), a la que representó en los Congresos Internacionales de la I.S.F., en Copenhague (1966) y Glasgow (1969). Presidente de la “Federación Espírita Internacional” por dos períodos (1972-1978), visitó en calidad de tal, Inglaterra.

Fue Delegado al “1° Congreso Mundial de Biología y Medicina Mundial” (1964). Como presidente de la CEA, visitó Asunción (Paraguay) y representó a la misma en Santiago de Chile en ocasión de la “2° Conferencia Regional de la CEPA”.

Al desencarnar era presidente de la Sociedad Espírita “Te Perdono” de la Plata y miembro fundador del MASDE (Movimiento al Servicio del Espiritismo).

Fue propulsor de los Congresos Internacionales para el Estudio de la Reencarnación, dos de ellos celebrados en Buenos. Aires. y el último en Curitiba (Brasil). Una de sus Tesis al congreso Internacional de Glasgow, versó sobre la realidad de la Reencarnación.

Fue un gran orador y médium; como orador, la fuerza y el gozo que inflingía a sus palabras hacía vibrar de emoción a quienes lo escuchaban. Aún hoy, los que poseen alguna grabación de sus conferencias, al oírlas no pueden evitar que lágrimas de emoción y regocijo corran por sus mejillas.

Como médium de incorporación, se manifestaban seres a través de él que lo llevaban a la transfiguración de su rostro y cambio en el sonido de su voz.
Como médium parlante sus mensajes eran sublimes, donde se evidenciaba un aura de gran poder luminoso a su alrededor cuando los dictaba. En la actualidad, sus mensajes son tan cálidos, inteligentes y elevados que hacen vibrar el alma hasta del agnóstico.

Desencarnó víctima de un aneurisma de aorta (al igual que el Maestro Allan Kardec), el 10 de Marzo de 1979, en su domicilio de Villa Elisa, Provincia. de Buenos. Aires.

Una anécdota interesante sobre su desencarnación, entre otras, era que él había prometido a una Sociedad espírita de Brasil, con quienes había entablado amistad, que “el día que desencarnara, el primer mensaje lo haría en su sociedad”.

A los pocos días de su desencarnación, su familia recibió una misiva de dicha sociedad donde se le preguntaba sobre cómo estaba “Don Luis”, si había desencarnado sin haber tenido ellos noticias previamente. Lo que sucedía era que el 10 de Marzo (el día de su desencarnación y en el momento en que estaban velando su cuerpo), habían recibido en una reunión de la sociedad espírita brasilera, una comunicación de él, diciendo que se hallaba bien, que venía a cumplir con lo prometido “de dar su primer mensaje allí, luego de desencarnar”, y comentando que luego de ésta, se arrodilló al lado de su cuerpo y dio “gracias a Dios por el instrumento que le había dado y que de tanta utilidad le había sido”.
La familia muy sorprendida, se dio cuenta que mientras ellos lo “velaban”, él ya estaba agradeciendo y dando mensajes a sus amigos.

Creemos que esta anécdota sirve para demostrar la clase de Espíritu elevado que es Don Luis Di Cristóforo Postiglioni.

Excelente compañero, bondadoso, estudioso, tenaz, perseverante, su lema era “trabajar y seguir siempre hacia delante”. Podemos decir, sin lugar a dudas, que él fue un verdadero Hombre de Bien:

El (…) verdadero hombre de bien es el que cumple la ley de justicia, de amor y caridad, en su mayor pureza. Si le interroga a la conciencia por sus propios actos, a sí mismo se preguntará si violó esa ley, si no practicó el mal, si hizo todo el bien que podía, si despreció voluntariamente alguna ocasión de ser útil, si nadie tiene alguna queja de él, si hace al otro todo lo que deseara para él. Deposita la fe en Dios, en Su bondad, en Su justicia y en Su sabiduría. Sabe que sin Su permiso nada acontece y se Le somete a voluntad en todas las cosas. (…) Sabe que todas las vicisitudes de la vida, todos los dolores, todas las decepciones son pruebas o expiaciones y las acepta sin murmurar. Poseído por el sentimiento de caridad y de amor al prójimo, hace el bien por el bien, sin esperar paga alguna; retribuye al mal con el bien, toma la defensa del débil contra el fuerte, y sacrifica siempre sus intereses por la justicia.

Encuentra satisfacción en los beneficios que esparce, en los servicios que presta, en hacer dichosos a otros, en las lágrimas que enjuga, en los consuelos que prodiga a los afligidos (…) El hombre de bien es bueno, humano y benevolente para con todos, sin distinción de razas, ni de creencias, porque en todos los hombres ve a sus hermanos (…). En todas las circunstancias toma por guía la caridad (…). No alimenta odio, ni rencor, ni deseo de venganza; a ejemplo de Jesús, perdona y olvida las ofensas y recuerda sólo los beneficios, porque sabe que perdonando él será conforme obre, perdonado. (2) Estudia sus propias imperfecciones y trabaja incesantemente en combatirlas. Todos los esfuerzos emplea para poder decir, al día siguiente, que alguna cosa trae en sí de mejor de lo que tenía en la víspera. (3)

Resta enunciar que escribió las siguientes obras:

–Raíz y Destino de Allan Kardec.
-Evolución Cerebral.
-La Ciencia y el Alma.
-La Reencarnación, en Glasgow.
-Fundamentos Científicos-Filosóficos de la Reencarnación (en colaboración con el Ingeniero José S. Fernández)

Bibliografía: “Hacia las Estrellas”, D. P. Franco y Diversos Espíritus; “Vocabulario y Glosas Espíritas y Afines”, Natalio Ceccarini; “Don Luis Di Cristóforo Postiglioni”, César Bogo (sin editar); (2 y 3): “El evangelio según el Espiritismo”, Allan Kardec.

Tomado del Sitio "Federación Espírita Española"

4 de diciembre de 2019

YVONNE DO AMARAL PEREIRA


YVONNE DO AMARAL PEREIRA




Yvonne Amaral Pereira nació en la antigua Villa de Santa Tereza de Valença, hoy Rio das Flores, sur del estado do Río de Janeiro, el 24 de diciembre de 1906. El padre, un pequeño negociante, Manoel José Pereira y la madre, Elizabeth do Amaral Pereira.

Tuvo 5 hermanos más jóvenes y uno más grande que ella, hijo del primer casamiento de su madre.
A los 29 días de nacer, después de un acceso de tos, le sobrevino una sofocación que la dejó como muerta (catalepsia o muerte aparente).

El fenómeno fue fruto de los muchos complejos que acarreaba en su espíritu, ya que en su última existencia terrestre, muriera ahogada por suicidio. Durante 6 horas permaneció en ese estado.
El médico y el farmacéutico certificaron su muerte por sofocación. Se preparó el velatorio y la supuesta difunta fue vestida con guirnaldas y un vestido blanco y azul. Se encargó el ataud blanco para la pequeña.

La madre se retiró a un aposento, donde hizo una sincera y fervorosa oración a Maria de Nazareth, pidiendo para que la situación se definiese, pues, no creía que la hija estuviese muerta.
Instantes después, la criatura despertó llorando. Todos los preparativos fueron deshechos. El funeral fue cancelado y la vida siguió su curso normal.

El padre, generoso de corazón, desinteresado de los bienes materiales, cayó en la quiebra económica  tres veces, pues favorecía a los feligreses en prejuicio propio.

Más tarde, fue nombrado funcionario público, cargo que ocupó hasta su desencarnación, en 1935.
El hogar siempre fue pobre y modesto, conoció dificultades inherentes a su posición social, lo que, según ella, la benefició mucho, pues bien temprano se alejó de las vanidades mundanas y comprendió las necesidades del prójimo. El ejemplo de conducta de los padres tuvo influencia capital en el futuro comportamiento de la médium.

Era común albergar en la casa personas necesitadas y mendigos.
A los 4 años ya se comunicaba audio-visualmente con los espíritus, a los cuales consideraba personas normales encarnadas. Dos entidades eran particularmente queridas: el espíritu Charles, a quien consideraba su padre terreno real, debido a los recuerdos vivos de una encarnación pasada, en que este espíritu fuera su padre carnal.

Charles, el espíritu elevado, fue su orientador durante toda su vida y actividad mediúmnica.
El espíritu Roberto de Canalejas, que fue médico español a mediados del siglo XIX era la otra entidad por la cual sentía un profundo afecto y con la cual tenía ligaciones espirituales de muy atrás y deudas a saldar.

Más tarde, en la vida adulta, mantenía contactos mediúmnicos regulares con otras entidades no menos evolucionadas, como el Dr. Bezerra de Menezes, Camilo Castelo Branco, Frederic Chopin y otras.

A los 8 años se repitió el fenómeno de catalepsia, asociado a un desprendimiento parcial. Aconteció en la noche y la visión que tuvo, la marcó por el resto de su vida. En espíritu, fue a pararse ante una imagen del “Sehor dos Passos”, en la iglesia que frecuentaba. Pedía socorro, pues sufría mucho. La imagen, entonces, cobrando vida, le dirigió las siguientes palabras: “Ven conmigo hija mía, será el único recurso que tendrás para soportar los sufrimientos que te esperan”, aceptó la mano que le era tendida, subió los peldaños y no recordaba más nada.

De hecho, Yvonne Pereira fue una criatura infeliz.

Vivía acosada por un inmenso recuerdo del ambiente familiar que tuviera en su última encarnación en España y que recordaba con extraordinaria claridad.

Consideraba sus familiares, principalmente su padre y hermanos, como extraños. La casa, la ciudad donde vivía, eran totalmente extrañas. Para ella, el padre verdadero era el espíritu Charles y la casa, la de España. Esos sentimientos desencontrados y el afloramiento de las facultades mediúmnicas, hacían que tuviese un comportamiento considerado anormal por sus familiares.

Por ese motivo, hasta los diez años, pasó la mayor parte del tiempo en la casa de su abuelo paterno. Su hogar era espírita.

A los 8 años tuvo el primer contacto con un libro espírita. A los 12, el padre le regaló “El Evangelio según el Espiritismo” y “El Libro de los Espíritus”, que la acompañarían por el resto de su vida, siendo su lectura repetida, un bálsamo en las horas difíciles.
A los 13 años comenzó a frecuentar las sesiones prácticas de Espiritismo, que mucho le gustaban, pues veía a los espíritus comunicantes.

Tuvo como instrucción escolar la escuela primaria. No pudo, por motivos económicos, hacer otros estudios, lo que representó una gran prueba para ella, pues amaba el estudio y la lectura.
Desde luego tuvo que trabajar para su propio sustento, y lo logró realizando costuras, bordados, encajes, flores, etc… La educación patriarcal que recibió, hizo que viviese apartada del mundo. Esto, por un lado, favoreció el desenvolvimiento y recogimiento mediúmnico, pero por otro, la tornó excesivamente tímida y triste.

Como ya vimos, la mediumnidad se presentó en los primeros días de vida terrena, a través del fenómeno de catalepsia, llegando a ser éste, un fenómeno común en su vida a partir de los 16 años.
La mayor parte de las informaciones de más allá del túmulo, de los romances, de las crónicas y cuentos relatados por Yvonne Pereira, fueron recogido del mundo espiritual a través de este proceso, y en la hora del sueño reparador.

Su mediumnidad, sin embargo, fue muy diversa. Fue médium psicógrafo y recetista (hacía recetas Homeopáticas) asistida por entidades de gran elevación, como Bezerra de Menezes, Charles, Roberto de Canalejas, Bittencourt Sampaio.

Practicó la mediumnidad de incorporación y pasista. Poseía mediumnidad de efectos físicos, llegando a realizar algunas sesiones de materialización, mas nunca sintió atracción por esta modalidad mediúmnica.

Los trabajos, en el campo de la mediumnidad, que más le gustaba hacer eran los de desdoblamiento, incorporación y recetar.

Como fue dicho, a través del desdoblamiento nocturno era que Yvonne Pereira navegaba por el mundo espiritual, amparada por sus orientadores, colectando las crónicas, cuentos y romances con los cuales hoy nos deleitamos.

Como médium psicofónica, podía entrar en contacto con obsesores, obsesados, y suicidas, a los cuales, les tenía un cariño especial, siendo que muchos de ellos se tornaron en espíritus amigos.
Con las recetas homeopáticas trabajó en diversos centros espíritas de varias ciudades en las que vivió durante sus 54 años de actividad.

Fue una médium independiente, que no se sometía a los obstáculos burocráticos que algunos centros ejercen sobre sus trabajadores. Seguía siempre a la “Iglesia de lo Alto” y el ejercicio de la caridad a cualquier hora y cualquier día en que fuese requerida por los sufrientes.

Fue una esperantista convencida y trabajó arduamente en su propaganda y difusión, a través de la correspondencia que mantenía con otros esperantistas, tanto en el Brasil, como en el exterior.
Desde muy pequeña cultivó el estudio y a la buena lectura.

A los 16 años ya había leído obras de los grandes autores como Goethe, Bernardo Guimarães, José de Alencar, Alexandre Herculano, Arthur Conan Doyle entre otros.

Escribió muchos artículos publicados en diarios populares. Los cuales todos se han perdidos.
La obra mediúmnica de Yvonne Pereira consta de 20 libros, entre los que se destacan: “Memorias de un Suicida” y “Recuerdos de la Mediumnidad” .

Yvonne do Amaral Pereira desencarnó en Río de Janeiro el 19 de marzo de 1984.

Una hermosa anécdota:

Era la mañana del 18 de julio de 1998, en la ciudad Valenca de Río de Janeiro y comenzaban las actividades en la “Librería Espírita Yvonne Pereira”. Augusto Marque de Freitas, observó un señor de mediana edad que acompañado por su hija de 20 años se habían parado frente a la puerta del local. Ambos vestían ropas muy sencillas y aparentaban venir de un barrio pobre de la ciudad. De pronto la joven gritando emocionada le indicó a su padre, el libro “Enjugando Lágrimas” de F. C. Xavier y E. Barbosa-Diversos Espíritus.
Entraron ambos a la librería, y el padre emocionado le explicó a Freitas que habían venido de muy lejos a solucionar un problema que los tenía muy preocupados. Hacía pocos días había soñado con una “señora” que le indicaba con insistencia que leyera ese libro, pues mucho le iba a favorecer el entendimiento de ciertas cosas que estaba pensando hacer, incluso atentar contra su vida…
Freitas intentó averiguar quién era la “señora” del sueño, pero ni tiempo tuvo para eso, pues de pronto, el hombre declaró:

-“Mira, ella está allí, hija mía!”- señalando una fotografía de Yvonne Pereira expuesta en una pared dela librería. Y prosiguió eufórico:

-“Fue esa señora la que se me apareció en el sueño, diciéndome que debía leer este libro!. Voy a llevarmelo!”

En ese momento Freitas tuvo la certeza de que el espíritu Yvonne Pereira, una vez más, había auxiliado a una persona con la mente confundida y preocupada con la problemática que atravesaba en la vida, la condujo hasta la librería.
Éste era ya el cuarto caso semejante, donde varias personas con cierto desequilibrio emocional, y tendencias a la obsesión, mostrando actitudes peligrosas, conforme declararon, fueron hasta la librería a la cual Yvonne Pereira prestó el nombre, para recibir orientación y palabras de aliento.

(Extractado del “Anuario Espírita” 2004  y  del Jornal Macaé Espírita – Nº 289/290 – Enero y Febrero del 2000; Biografía compilada por Rocky Antonio Valencia Oyola, y traducido al español por la Dra. Claudia Marta Maglio-Esteban.)

Tomado del Sitio "Federación Espírita Española"

30 de noviembre de 2019

DALÁI LAMA


DALÁI LAMA


El Dalái Lama

Introducción

Queridos compatriotas tibetanos, dentro y fuera del Tíbet; todos ustedes que practican la tradición budista tibetana y todos ustedes que sienten un vínculo con el Tíbet y los Tibetanos: gracias a la visión de futuro de nuestros antiguos reyes, ministros y practicantes eruditos, las enseñanzas completas del Buda, que comprenden las enseñanzas escritas y las enseñanzas realizadas de los Tres Vehículos, los Cuatro Niveles de Tantra y los temas y disciplinas relacionados, prosperaron de manera extensa en el País de las Nieves. El Tíbet ha sido una fuente de tradiciones culturales budistas y afines, y en particular, ha aportado una gran contribución a la felicidad de un sinnúmero de seres en Asia, incluyendo los de China, Tíbet y Mongolia.

Al tiempo que defendíamos la tradición budista en el Tíbet, desarrollamos una tradición tibetana única, que consiste en reconocer las reencarnaciones de los sabios realizados; esto ha sido de tremenda utilidad para el Dharma y para los seres vivos, y en particular para la comunidad monástica.

Desde que el omnisciente Gedun Gyatso fue reconocido y confirmado como la reencarnación de Gedun Drub en el siglo quince, y desde la fundación de la institución del Dalái Lama, llamada «Gaden Phodrang Labrang», se han reconocido una sucesión de reencarnaciones. La tercera, Sonam Gyatso, es la que recibió el título de Dalái Lama. El Quinto Dalái Lama, Ngawang Lobsang Gyatso, se convirtió en jefe espiritual y político del Tíbet al establecer el Gobierno de Gaden Phodrang en 1642. Durante más de 600 años, a partir de Gedun Drub, se han reconocido una sucesión de reencarnaciones inequívocas del linaje del Dalái Lama.

Desde 1642, los Dalái Lamas actuaron como jefes políticos y espirituales del Tíbet durante 369 años. Hoy, he puesto fin voluntariamente a esta tradición, orgulloso y satisfecho de que podamos avanzar con el tipo de gobierno democrático que prospera en otras partes del mundo. En efecto, ya en 1969, expliqué claramente que eran los interesados quienes debían decidir si convenía o no que las reencarnaciones del Dalái Lama continuaran en el futuro. Ahora bien, al no existir pautas irrebatibles, si el público expresara un fuerte deseo por la continuación de los Dalái Lamas, se correría obviamente el peligro de que los intereses creados abusaran del sistema de reencarnación para alcanzar sus propias ambiciones políticas. Por consiguiente, mientras yo siga física y mentalmente sano, me parece importante establecer pautas claras para el reconocimiento del próximo Dalái Lama, para no dar cabida a dudas o engaños. Si queremos comprender de forma cabal estas pautas, es indispensable conocer el sistema utilizado para reconocer a los Tulkus, así como los conceptos fundamentales que le sirven de base. Por lo tanto, voy a explicarlos brevemente a continuación.

Las vidas pasadas y futuras

Para aceptar la reencarnación o la autenticidad de los Tulkus, tenemos que reconocer la existencia de vidas pasadas y futuras. Los seres sensibles llegan a esta vida desde una vida anterior y después de morir, vuelven a nacer. Este continuo renacer lo encontramos en todas las antiguas tradiciones espirituales y escuelas de filosofía de la India, salvo la de los Charvakas, una corriente materialista. Algunos filósofos modernos niegan la existencia de vidas pasadas y futuras en base al hecho de que no son perceptibles. Otros no llegan a una conclusión tan tajante.

Si bien muchas tradiciones religiosas aceptan el renacimiento, sus opiniones difieren en cuanto a lo que renace, cómo renace, y cómo pasa por el período de transición entre las dos vidas. Algunas tradiciones religiosas aceptan la perspectiva de vidas futuras pero rechazan la idea de vidas pasadas.

Generalmente, los budistas creemos que no hay un primer nacimiento. Si eliminamos nuestro karma y nuestras emociones destructivas, logramos liberarnos del ciclo de la existencia, y esas condiciones no podrán arrojarnos a un nuevo renacimiento. Por lo tanto, los budistas creen que se puede poner fin a tener que renacer sometidos al karma y a las emociones negativas, pero la mayoría de las escuelas filosóficas no aceptan que el continuo mental tenga un final. Rechazar el renacimiento pasado y futuro sería contradictorio con el concepto budista de la base, el camino y el resultado, que refleja el estado más o menos disciplinado de la mente. Si no aceptáramos ese concepto, lógicamente, tendríamos que aceptar que el mundo y sus habitantes aparecen sin causas ni condiciones. Por lo tanto, siempre y cuando seas budista, es necesario aceptar las vidas pasadas y futuras.

Para aquellos que recuerdan sus vidas pasadas, el renacimiento es algo evidente. Sin embargo, la mayoría de los seres comunes olvidan sus vidas pasadas a medida que van pasando por el proceso que abarca la muerte, el estado intermedio y el renacimiento. Como no perciben bien sus renacimientos pasados y futuros, debemos utilizar pruebas lógicas basadas en los hechos para demostrarles esos renacimientos. Existen muchos argumentos diferentes expuestos en las palabras del Buda y en comentarios ulteriores para demostrar la existencia de vidas pasadas y futuras. En breve, se resumen en cuatro puntos: todo fenómeno ha de ser precedido por un fenómeno de naturaleza similar; todo fenómeno surge de su propia causa substancial; la mente se ha familiarizado con fenómenos en el pasado; y la mente surge ya con cierta experiencia adquirida en el pasado.

En última instancia, todos estos argumentos se basan en la noción de que la naturaleza de la mente, que es la claridad y cognición, deben tener a la claridad y a la cognición como su causa sustancial. La mente no puede tener como causa sustancial cualquier otro ente, como por ejemplo un objeto inanimado. Es evidente. Por la misma lógica, deducimos que un nuevo continuo de claridad y cognición no puede producirse sin causas o a partir de causas de distinta naturaleza. De la misma manera que observamos que no se puede producir la mente en un laboratorio, deducimos que nada puede eliminar la continuidad de la claridad y la cognición sutiles.

Que yo sepa, ningún psicólogo, físico o neurólogo moderno ha logrado observar o pronosticar la producción de lo mental a partir de la materia o de modo espontáneo, sin causa alguna.

Hay gente que puede recordar su vida anterior inmediata o incluso muchas vidas anteriores. También pueden reconocer lugares y parientes de esas vidas. Esto no es algo que solo ocurría en el pasado; incluso hoy día, hay muchas personas, tanto en Oriente como en Occidente, que pueden recordar incidentes y experiencias de sus vidas pasadas. El negarlo no es una manera honesta e imparcial de llevar a cabo una investigación, porque se esta yendo en contra de los testimonios. El sistema tibetano de reconocimiento de las reencarnaciones es un método auténtico de investigación, basado en la memoria de las personas que recuerdan sus vidas anteriores

Cómo se renace

Hay dos maneras de renacer después de haber muerto: se puede renacer bajo el dominio del karma y de las emociones negativas o se puede renacer por el poder de la compasión y la oración. En el primer caso, debido a la ignorancia se crea karma negativo o positivo, y sus improntas permanecen en la conciencia. El apego y el aferramiento reactivan esas improntas o potenciales kármicos, que nos proyectan a la vida siguiente. Renacemos entonces de modo involuntario en reinos superiores o inferiores. Es así como la gente común va rotando sin parar en el ciclo de las existencias como una rueda que gira. Inclusive en circunstancias como éstas, los seres comunes pueden dedicarse a prácticas virtuosas en su vida diaria, con diligencia y una aspiración positiva. Así se van familiarizando con virtudes que podrán reactivarse en el momento de la muerte, dándoles los medios para renacer en un reino superior de la existencia.

Por otra parte, los Bodisatvas supramundanos, que han alcanzado el camino de la visión, no renacen bajo el dominio de su karma y sus emociones negativas, sino por el poder de la compasión que sienten por los seres vivos y las oraciones dedicadas a los demás. Pueden seleccionar el sitio y el momento de su renacimiento así como sus futuros padres. Este tipo de renacer, para una vida únicamente dedicada a los demás, es lo que llamamos: «renacer por el poder de la compasión y la oración».

El significado de «Tulku»

Según parece, la costumbre tibetana de ponerle el apelativo «Tulku» (Cuerpo de Emanación de Buda) a reencarnaciones reconocidas empezó cuando los devotos lo utilizaron como título honorario, y luego se volvió una expresión común. En general, el término Tulku indica un aspecto particular del Buda, uno de los tres o cuatro cuerpos descritos en el Vehículo del Sutra. Según esta explicación de los aspectos del Buda, una persona que está totalmente dominada por las emociones negativas y el karma todavía tiene el potencial para alcanzar el Cuerpo de la Verdad (Dharmakaya), que incluye el Cuerpo de la Verdad de la Sabiduría y el Cuerpo de la Verdad de la Naturaleza. El primero se refiere a la mente iluminada de un Buda, que ve todo tal como es, de manera simultánea, directa y con precisión. Esa mente ha sido purificada de todas las emociones negativas y sus improntas, gracias a la acumulación de méritos y sabiduría durante un largo período. El segundo, el Cuerpo de la Verdad de la Naturaleza, se refiere a la naturaleza vacía de esa mente omnisciente iluminada. Conjuntamente, estos dos son aspectos de los Budas para beneficio propio.

Puesto que no son directamente accesibles a todos, sino solamente a los otros Budas, es imprescindible que los Budas se manifiesten en formas físicas accesibles a los seres sensibles para poder ayudarlos. Por consiguiente, el aspecto físico definitivo de un Buda es el Cuerpo del Gozo Completo (Sambhogakaya), accesible a los Bodisatvas supramundanos, que tiene cinco aspectos invariables como el morar en el Cielo Akanishta. A partir del Cuerpo del Gozo Completo se manifiestan los innumerables Cuerpos de Emanación o Tulkus (Nirmanakaya) de los Budas, que aparecen con forma celeste o humana y son asequibles incluso para los seres comunes. Estos dos aspectos físicos del Buda se llaman Cuerpos de Forma, y están destinados a ayude a los seres.

Existen tres tipos de Cuerpo de Emanación: a) el Cuerpo Supremo de Emanación, como el Buda Sakyamuni —Buda histórico que manifestó las doce hazañas de un Buda, como nacer en el sitio escogido por él mismo, etc.—; b) el Cuerpo Artístico de Emanación que sirve a los demás al manifestarse como artesanos, artistas, etc.; y c) el Cuerpo de Emanación Encarnado, que permite al Buda aparecer con formas tan diversas como seres humanos, deidades, ríos, puentes, plantas medicinales y árboles, para ayudar a los seres . De los tres tipos de Cuerpo de Emanación, las reencarnaciones de maestros espirituales reconocidos, llamados ‘Tulkus’ en el Tíbet, pertenecen a la tercera categoría. Entre los Tulkus, muchos pueden ser Cuerpos de Emanación de Buda verdaderamente capacitados, pero no todos lo son necesariamente. Entre los Tulkus del Tíbet puede que algunos sean reencarnaciones de Bodisatvas superiores, pero otros serán únicamente de Bodisatvas en los caminos de acumulación y preparación, y también de maestros que aún no han entrado en esos caminos de Bodisatvas. Por lo tanto, el título de Tulku se otorga a los Lamas reencarnados o porque se asemejan a seres iluminados o porque tienen una relación con ciertos atributos de los seres iluminados.

Como dice Jamyang Khyentse Wangpo :

«La reencarnación es lo que ocurre cuando alguien renace después de la muerte del predecesor. La emanación es cuando hay manifestaciones sin que la fuente haya fallecido».

Reconocer las Reencarnaciones

La práctica de reconocer quién es quién identificando la vida previa de alguien ocurrió incluso cuando el mismo Buda Shakyamuni estaba vivo. Muchos relatos se encuentran en las cuatro Secciones Agama del Vinaya Pitaka, las Historias Jataka, el Sutra de los Sabios y los Necios, el Sutra de los Cien Karmas y otros sutras en los que el Tathagata reveló el funcionamiento del karma, contando innumerables historias sobre cómo los efectos de ciertos karmas creados en una vida pasada son experimentados por una persona en su vida presente. Además, en las biografías de los maestros indios que vivieron después del Buda, muchos revelan sus lugares de nacimiento anteriores. Hay muchas historias de este tipo, pero el sistema de reconocimiento y numeración de sus reencarnaciones no ocurrió en la India.

El sistema utilizado para reconocer las reencarnaciones en el Tíbet

Antes de llegar el budismo al Tíbet, la creencia en las vidas pasadas y futuras ya existía en la tradición Bon autóctona. A partir del momento de la extensión del budismo por todo el país, prácticamente todos los Tibetanos creyeron en las vidas pasadas y por venir. Prosperó la costumbre de investigar las reencarnaciones de maestros espirituales defensores del Dharma y de dedicarles oraciones fervientes. Muchas escrituras auténticas y libros tibetanos autóctonos como el Mani Kabum y Las Enseñanzas Quíntuples Kathang, y otros más como Los Libros de los Discípulos Kadam y La Guirnalda de Joyas: Respuestas a Dudas, compuesto por el incomparable maestro indio Dipankara Atisha en el siglo XI en el Tíbet, relatan las reencarnaciones del Arya Avalokistesvara, el Bodisatva de la compasión.

No obstante, la tradición actual de reconocer formalmente las reencarnaciones de maestros empezó a principios del siglo XIII, con el reconocimiento de Karmapa Pagshi como reencarnación de Karmapa Dusum Khyenpa por sus discípulos, según su profecía. Desde entonces, se han sucedido diecisiete encarnaciones Karmapa en el curso de más de novecientos años. Asimismo, desde que Kunga Sangmo fue reconocida como reencarnación de Khandro Choekyi Dronme en el siglo XV, ha habido más de diez encarnaciones de Samding Dorje Phagmo. Entre los Tulkus reconocidos en el Tíbet hay monjes, monjas y practicantes tántricos laicos de ambos sexos. El sistema de reconocer las reencarnaciones se extendió poco a poco a otras tradiciones budistas tibetanas y al Bon. Hoy en día, en todas las tradiciones budistas tibetanas, los Sakya, Gelug, Kagyu y Nyingma, así como los Jonang y Bodong, se encuentran Tulkus reconocidos al servicio del Dharma. También es evidente que hay algunos Tulkus que son una vergüenza.

El omnisciente Gedun Drub, discípulo directo de Je Tsongkhapa, fundó el monasterio de Tashi Lhunpo en Tsang y se ocupó de sus estudiantes. Murió en 1474, a los 84 años. Al principio, no se hizo un esfuerzo para encontrar su reencarnación, pero la gente tuvo que reconocer a Sangye Chophel, un niño nacido en Tanak, Tsang (1476), por los recuerdos intachables y asombrosos que relataba de su vida anterior. A partir de entonces, se volvió una tradición que el Gaden Phodrang Labrang y más tarde el Gobierno Gaden Phodrang buscaran y reconocieran las reencarnaciones sucesivas de los Dalái Lamas.

Los métodos para reconocer las reencarnaciones

Una vez creado el sistema de reconocimiento de los Tulkus, se desarrollaron diferentes maneras de proceder. Entre las más importantes se encuentran: el hecho de que el predecesor dejara una carta con predicciones, instrucciones e indicaciones sobre lo que podría ocurrir; el que una reencarnación relate y hable de su vida anterior con detalles exactos; la identificación de pertenencias del predecesor y el reconocimiento de personas allegadas a él. Además, hay modos adicionales como el pedir una adivinación a maestros espirituales fidedignos, consultar a oráculos terrenales que hablan a través de médiums en trance y observar las visiones que se manifiestan en los lagos sagrados de los protectores, como el Lhamoi Latso, un lago sagrado al sur de Lhasa.

Cuando se presentan más de un candidato al reconocimiento como Tulku, y se vuelve difícil decidir, existe la práctica de tomar la decisión final por adivinación, utilizando el método de colocar bolas de masa de cebada (zen tak) delante de una imagen sagrada e invocar el poder de la verdad.

Emanación antes de fallecer el predecesor (ma-dhé tulku)

En general, una reencarnación significa que alguien renace como ser humano después de haber muerto. Los seres sensibles comunes, normalmente, no pueden manifestar una emanación antes de morir (ma-dhé tulku), pero los Bodisatvas supramundanos, que pueden manifestarse en centenares o miles de cuerpos a la vez, sí pueden manifestar una emanación antes de morir. Entre los Tulkus reconocidos por el sistema tibetano, hay emanaciones que pertenecen al mismo continuo de conciencia que el predecesor, emanaciones relacionadas a otras por el poder del karma y de la oración, y emanaciones que surgen como resultado del nombramiento y la consagración.

El propósito principal de una reencarnación es de manifestarse para proseguir las tareas inconclusas de su predecesor en pos del Dharma y de los seres. En el caso de un Lama que es un ser común, en vez de una reencarnación que pertenezca al mismo continuo de conciencia, otra persona cuya relación con ese Lama se basa en karma puro y oraciones podría ser reconocida como su emanación. Otra posibilidad es que el Lama nombre como sucesor a un discípulo suyo, o a una persona joven que llegará a ser conocida como su emanación. Como existen estas posibilidades en el caso de un ser común, es factible que antes de que muera, deje una emanación que no sea del mismo continuo mental. En algunos casos, un gran Lama puede tener varias reencarnaciones simultáneamente, como por ejemplo encarnaciones del cuerpo, de la palabra y de la mente, etc. En estos tiempos, ha habido emanaciones muy conocidas antes de la muerte del predecesor, como la de Dudjom Jigdral Yeshe Dorje y la de Chogye Trichen Ngawang Khyenrab

El uso de la Urna dorada

A medida que empeora esta era de la degeneración, y por ser reconocidas múltiples reencarnaciones de grandes Lamas, algunas por motivos políticos, un número creciente han sido reconocidas por medios inapropiados y muy discutibles, lo que ha causado un gran daño al Dharma.

Durante el conflicto entre el Tíbet y los Gurkhas (1791-93) el Gobierno tibetano tuvo que pedir ayuda militar a los Manchú. Gracias a ello, las tropas Gurkhas fueron expulsadas del Tíbet, pero después, los oficiales Manchú presentaron una propuesta en 29 puntos, con el pretexto de mejorar el desempeño de la administración del Gobierno Tibetano. La propuesta contenía la sugerencia de echar suertes en una urna dorada para determinar las reencarnaciones de los Dalái Lamas, Panchen Lamas y Hutuktus, título Mongol otorgado a grandes Lamas. Por lo tanto, se aplicó este procedimiento para reconocer algunas reencarnaciones del Dalái Lama, del Panchen Lama y de otros grandes Lamas. El Octavo Dalái Lama Jampel Gyatso redactó el ritual para el uso de la Urna. No obstante, a pesar de haber sido introducido, este sistema no fue utilizado en el caso del Noveno y del Decimotercero, ni tampoco en mi caso, el Decimocuarto Dalái Lama.

Incluso en el caso del Décimo Dalái Lama, la reencarnación auténtica ya se había encontrado y ese procedimiento no fue utilizado en realidad, pero para complacer a los Manchús, se anunció que sí se había sido observado.

El sistema de la Urna dorada sólo se utilizó verdaderamente en los casos del Decimoprimer y Decimosegundo Dalái Lamas. Pero también el Decimosegundo Dalái Lama había sido ya reconocido antes de emplearse este procedimiento. En realidad, solo una vez se ha reconocido un Dalái Lama utilizando la Urna. Asimismo, entre las reencarnaciones del Panchen Lama, excepto la Octava y la Novena, no hay más casos de utilización de ese método. El sistema fue impuesto por los Manchús, pero los Tibetanos no confiaban en él, porque no tenía atributos espirituales. No obstante, de ser utilizado de buena fe, podría considerarse como algo similar al método de adivinación que usa bolas de masa (zen tak).

En 1880, durante el reconocimiento del Decimotercer Dalái Lama como la reencarnación del Duodécimo, todavía existían rastros de la relación Sacerdote-Patrón entre el Tibet y los Manchús. Al ser reconocido como reencarnación indudable por el Octavo Panchen Lama, por las predicciones de los oráculos de Nechung y de Samye, y por las visiones que aparecían en el lago Lhamoi Latso, no se utilizó el método de la Urna dorada. Esto se desprende claramente del testamento final del Decimotercer Dalái Lama, fechado del año del Simio de Agua (1933), donde escribe que:

«Como todos lo saben, no fui escogido del modo usual, echando suertes en la Urna dorada; mi encarnación fue predicha y adivinada. Conforme a estas adivinaciones y profecías, fui reconocido como reencarnación del Dalái Lama y entronizado».

Cuando me reconocieron como Decimocuarta encarnación del Dalái Lama en 1939, la relación de Sacerdote-Patrón entre Tíbet y China ya había terminado. Por lo tanto, no fue necesario confirmar la reencarnación por medio de la Urna dorada. Es bien sabido que el entonces Regente del Tíbet y la Asamblea Nacional Tibetana habían seguido el procedimiento para reconocer la reencarnación del Dalai Lama teniendo en cuenta las predicciones de altos lamas, los oráculos y las visiones vistas en Lhamoe Latso; los Chinos no participaron de ninguna manera. Sin embargo, más tarde, algunos oficiales interesados del Quomindang divulgaron mentiras astuciosas en la prensa, pretendiendo haber convenido en renunciar al uso de la Urna dorada, y afirmando que Wu Chung-tsin presidió mi entronización, etcétera. Esta mentira fue desvelada en la Segunda Sesión del Quinto Congreso Popular de la Región Autónoma del Tíbet (31 de Julio de 1989) por Ngabo Ngawang Jigme, Vice-Presidente del Comité Permanente del Congreso Popular Nacional, considerado en la República Popular de China como persona muy progresista. Esto se ve de manera muy clara al final de su discurso, donde explica y relata los hechos con detalles y pruebas documentales, y les interpela diciendo:

“¿Que necesidad hay de que el Partido Comunista siga el ejemplo y perpetúe las mentiras del Quomindang?”

Estrategias engañosas y falsas expectativas

En las últimas décadas, hubo casos de administradores irresponsables del patrimonio considerable de algunos Lamas, que se permitieron el uso de métodos inapropiados para reconocer las reencarnaciones, lo que ha socavado el Dharma, la comunidad monástica y nuestra sociedad. Además, a partir de la era Manchú, las autoridades políticas chinas han utilizado repetidas veces diferentes métodos falaces para intervenir en los asuntos tibetanos y mongoles, sirviéndose del Budismo, de maestros budistas y de Tulkus como instrumentos de sus políticas. Hoy, los dirigentes autoritarios de la República Popular de China, quienes como comunistas rechazan la religión pero no dejan de inmiscuirse en los asuntos religiosos, han ordenado lo que llaman una campaña de re-educación y han publicado la «Orden número cinco» sobre el control y el reconocimiento de las reencarnaciones, entrada en vigor el 1o de Septiembre de 2007. Esto constituye un escándalo y una vergüenza. La imposición de varios métodos inapropiados para reconocer las reencarnaciones, con el propósito de destruir nuestras tradiciones culturales únicas, está causando un perjuicio difícil de remediar.

Es más, dicen que están esperando que yo muera para reconocer un Decimoquinto Dalái Lama escogido por ellos. Las reglas y reglamentos adoptados recientemente y sus declaraciones ulteriores demuestran de modo muy claro que tienen una estrategia pormenorizada para engañar a los Tibetanos, a los seguidores de la tradición budista tibetana y a la comunidad internacional. Por ello, puesto que tengo la responsabilidad de proteger al Dharma y a los seres sensibles y de oponerme a ese tipo de intriga, quiero hacer la siguiente declaración:

La próxima encarnación del Dalái Lama

Como ya he dicho anteriormente, la reencarnación es un fenómeno que debe ocurrir por medio de la decisión voluntaria de la persona interesada o cuando menos por la fuerza de su karma, sus méritos y sus plegarias. Por ende, sólo la persona que se reencarna tiene legítima autoridad para decidir dónde o cómo renacerá y cómo se ha de reconocer esa reencarnación. La realidad es que nadie puede obligar a la persona interesada ni manipularla. Para los Chinos comunistas, que rechazan explícitamente incluso la existencia de vidas pasadas o futuras, sin hablar del concepto de Tulkus reencarnados, el inmiscuirse en el sistema de reencarnación, y especialmente en las reencarnaciones de los Dalái Lamas y Panchen Lamas, está particularmente fuera de lugar. Esta cínica injerencia está en conflicto con su propia ideología política y demuestra el doble rasero que emplean. Si se perpetúa esta situación, será imposible para los Tibetanos y los seguidores de la tradición budista tibetana aceptarla.

Cuando me vaya acercando a los noventa años, consultaré a los grandes Lamas de las tradiciones budistas tibetanas, al público tibetano y a otras personas interesadas que profesan el Budismo tibetano, y volveré a considerar si la institución del Dalái Lama debe continuar o no. En ese momento, se tomará una decisión. Si se decide que debe continuar la reencarnación del Dalái Lama y si es necesario reconocer al Decimoquinto Dalái Lama, la responsabilidad recaerá principalmente sobre los funcionarios pertinentes de la fundación Gaden Phodrang Trust del Dalái Lama. Deberán consultar a los jefes de las tradiciones budistas tibetanas y a los Protectores jurados del Dharma que están inseparablemente vinculados con el linaje de los Dalái Lamas. Deberán dejarse aconsejar y guiar por estas personas y deberán aplicar los procedimientos de búsqueda y reconocimiento de acuerdo con la tradición. Dejaré instrucciones muy claras por escrito. Tengan bien presente que si la reencarnación no es reconocida por estos métodos legítimos, no deberán reconocer ni aceptar a ningún candidato escogido con fines políticos, sea quien que sea, ni siquiera a los que nazcan en la República Popular de China.

El Dalái Lama
Dharamsala

Tomado del Sitio http://eldalailama.com

25 de noviembre de 2019

WILLIAM CROOKES


WILLIAM CROOKES


(1832 – 1919) Inglaterra – científico del siglo 


Químico, uno de los científicos más importantes en Europa del Siglo XIX, tanto en el campo de la física como en el de la química. Estudió en el Colegio Real de Química de Londres. Fundó la revista de divulgación “Chemical News”. En 1863 entró a la Real Sociedad de Química, recibiendo la prestigiosa medalla para 1875. En 1888 recibe la Medalla Davy, fue nombrado caballero en 1897, la Medalla Copley en 1904 y en 1910 fue nombrado “Sir” recibiendo la Orden del Mérito.

Sus premios fueron por sus investigaciones sobre la electricidad, la radiación y el descubrimiento de un nuevo elemento: el thallium.

Fue además, Presidente de la Real Sociedad de Química, miembro de la Real Sociedad Científica, presidente de la Unión de Ingenieros Eléctricos, Director y escritor de la Revista de ciencias del Reino Unido “Quarterly Journal for Science”.

En 1869 comenzó sus investigaciones espíritas, trabajando con los mejores médiums de la época, como la Sra. Marshall, J.J.Morse y Daniel Home. Pero sin duda, la más famosa de sus médiums fue Florence Cook.

La investigación de los fenómenos psíquicos, llevada a cabo por Sir William Crookes en los años 1869 a 1874, es uno de los principales hechos en la historia, tanto más si se tiene en cuenta el alto nivel científico del investigador, el serio y justo espíritu que le animó, los resultados extraordinarios que consiguió y su declaración de fe como consecuencia final de ellos.

En 1873 se funda en Londres la “Asociación Británica de los Espiritistas”, de la cual Crookes fue miembro destacado.

Crookes declara que comenzó sus investigaciones de los fenómenos psíquicos, creyendo que era necesario demostrar el engaño que en ellos se encerraba. Estudió durante 4 años el ectoplasma emanado de la médium Florence Cook.


Florence Cook, era una joven de 15 años, dotada de grandes facultades psíquicas bajo la rara forma de materializaciones completas. Crookes realizaba los experimentos en su propia casa. Un pequeño estudio o habitación, daba a un laboratorio de química, separando ambas habitaciones una cortina. La Srta. Cook descansaba, sumida en trance, en un diván colocado en la habitación interior. En la exterior, en una semioscuridad, hallábase sentado Crookes en unión de otros observadores, a quienes había invitado. Al cabo de un rato, que oscilaba entre veinte minutos y una hora, aparecía una figura materializada por el ectoplasma de la médium. La existencia de tal substancia y el procedimiento de su producción eran desconocidos en aquellos días.

El ectoplasma que salía de todos los poros y orificios de la joven médium se arrastraba por el suelo hasta elevarse, lentamente, y formar la figura completa del espíritu, quien venía del otro mundo a dejar su testimonio sobre la continuación de la vida.

Aquella aparición, que podía andar, hablar y accionar en todos los sentidos, como un ser independiente, es conocida con el nombre de «Katie King», que ella misma se atribuyó.

En un principio, Crookes sostenía que Florence Cook y Katie King era el mismo individuo, hasta que pruebas más convincentes vinieron a demostrarle que ello era imposible, por las grandes diferencias en altura, tamaño y personalidad entre las dos jóvenes.


Hizo innumerables exámenes al Espíritu materializado de Katie King, a quien pesó, midió, tomó la temperatura y el pulso, examinó el vestido, uñas y cuerpo; tomándole 44 fotografías, valiéndose de la luz eléctrica.

Katie King, afirmó que era hija de Juan King, conocido desde hacía tiempo por los espiritistas como el espíritu que presidía muchas sesiones en las que se obtenían diversos fenómenos materiales en Velmont (Estados Unidos), a través de la mediumnidad de los hermanos Eddy, Guillermo y Horacio.

Katie dijo que su nombre terrenal había sido el de Morgan; King era más bien el título genérico de cierta clase de espíritus, pero no un nombre corriente. Su vida se había extinguido hacía doscientos años, en la isla de Jamaica, durante el reinado de Carlos II.

Con experiencias repetidas en laboratorio, durante más de tres años Willian Crookes registró cuidadosamente todas las materializaciones, conversaciones y detalles de tan importantes manifestaciones del mundo espiritual, ocurridas con el único propósito de despertar las conciencias dormidas de los hombres inmersos en la materialidad.

Finalmente, el 31 de mayo de 1875, Crookes escribió a la Sociedad Dialéctica de Londres: «Los señores me solicitaron observar si los fenómenos son posibles, mas yo les diré, no sólo son posibles, son reales».

Los resultados obtenidos por Crookes, fueron relatados por él en el Diario Científico, causando la más profunda conmoción en el mundo científico. Sólo muy pocos, pero elevados espíritus, como Russell Wallace, Lord Rayleigh, el joven y notable físico Guillermo Barrett, Cromwell, Varlery y alguno más, veían en aquel relato la confirmación de ideas propias o motivo suficientemente serio para continuar el camino de investigaciones. Hubo, en cambio, un grupo intolerante encabezado por el fisiólogo Carpenter, que ridiculizó aquellos hechos, acusándolos de locos y fraudulentos.

Cuando Crookes advirtió que su reputación científica peligraba. Entonces, sin recurrir a ambiguos pretextos, procuró ponerse en guardia y tomó precauciones. Prohibió que sus artículos fueran reproducidos, y retiró de la circulación las extraordinarias fotografías en que se le veía del brazo de Katie King materializada. También se mostró excesivamente parco en definir su posición en el asunto.

Sin embargo, en su discurso presidencial ante la Real Sociedad Británica, en Bristol, en 1898, aludió brevemente a sus primeras investigaciones de carácter psíquico y se expresó en esos términos: «No he tocado otro punto de mayor interés y, para mí, el de más peso y de mayor alcance. En toda mi carrera científica no hay episodio más generalmente conocido que la parte que tomé, hace ya muchos años, en ciertas investigaciones psíquicas. Han transcurrido treinta años desde que publiqué el relato de aquellos experimentos encaminados a demostrar que fuera de nuestros conocimientos científicos existe una Fuerza ejercitada por una inteligencia distinta de la inteligencia común de los mortales... No tengo que retractarme de nada de lo que entonces dije. Sigo fiel a los hechos que publiqué. Y aún podría añadir en corroboración de ellos mucho más.»

Años más tarde, en 1917, declaró en la revista Psíquica Internacional: “Estoy muy satisfecho de todo lo que dije en los primeros días de mi investigación psíquica. Es verdad que fue establecido contacto entre este mundo y el otro”.


Fuentes consultadas:
•CONAN DOYLE, Arthur. “Historia del espiritismo”
•SCHULTE, Etel. “Espiritismo Sendero de Luz”
•WIKIPEDIA, la enciclopedia libre. Biografías

Tomado del Sitio "Confederación Espírita Argentina"

18 de noviembre de 2019

VICTOR HUGO


VICTOR HUGO


(1802 – 1885) Francia – el Víctor Hugo ‘espiritista’


Además de gran novelista, poeta, dramaturgo y dibujante; fue un hombre profundamente interesado en el Espiritismo. A raíz de la pérdida de su hija, emprendió la tarea de comunicarse con ella Más Allá de la muerte.

En noviembre de 1853, Víctor Hugo escribió en su diario: “El cielo, por medio de estas sesiones espiritistas, me ha regresado al ser que más he amado en la vida: mi hija Léopoldine”.

En 1843, la hija mayor de Víctor Hugo se casó con Charles Vacquerie, un joven adinerado, bien parecido y con ciertas inquietudes literarias que compartía, eufórico, con su suegro. Un templado y azul 4 septiembre de 1843, apenas diez meses después de la boda —ella ya embarazada— Léopoldine y Charles abordaron una barca en Villequier, en el Sena. Unas horas después, la barca zozobró en los meandros del río. Léopoldine se hundió y Charles la buscó sin resultado. Él pudo salvarse, pero seguramente sumido en la desesperación, se dejó arrastrar.

Víctor Hugo estaba en esos momentos de viaje por el norte de España, en compañía de su amante, Juliette Drouet. Siguiendo su paseo, el poeta y su amante llegaron a la villa de Soubise y fueron a cenar a un restaurante local. En la mesa de al lado estaba olvidado un periódico parisino, el Charivari. En lo que Víctor Hugo llama “el momento más aterrador de mi vida”, leyó el encabezado: “Muere ahogada en el Sena la hija de Víctor Hugo”. Aquella noche, escribió una sola frase en su diario: “Dios mío, ¿qué te he hecho?”

Después de sucesivos esfuerzos por adaptarse al régimen tiránico de Napoleón III y bajo una real amenaza de arresto, decidió que él y su familia no podían permanecer más en París y en 1851 escapan a Bruselas y 2 años después, se instalaron en la isla de Jersey.

Apenas unos meses después de instalados, llegó a visitarlos Delphine de Girardin, amiga de la familia desde hacía años y quien a últimas fechas se había manifestado como una consumada médium para invocar los espíritus de los muertos. Víctor Hugo manifestó cierto escepticismo en un principio, pero escuchó con atención el procedimiento usado por Delphine.

Delphine pidió ver la mesa que ellos consideraban apropiada. Era una pequeña mesa cuadrada de cuatro patas. Delphine estalló en risas: “En ella ningún espíritu podría manifestarse por pesado que fuera”. Por desgracia, la casa no había sido amueblada por un especialista en lo oculto. Así que para no arriesgarse a una mala experiencia, Delphine fue a Saint-Hélier esa misma tarde y recorrió incansable las tiendas de muebles hasta encontrar una muy pequeña mesa redonda de tres patas. Y esa misma noche intentaron la primera sesión, con un resultado nulo.

Al día siguiente sucedió lo mismo. Durante cuatro días, el grupo —al que se habían agregado los hijos de Hugo— insistió durante horas y horas sin recibir la más mínima respuesta del “otro” mundo. Víctor Hugo terminó por aburrirse y se paraba de la mesa continuamente.

Por fin, el domingo 11 de septiembre de 1853 (diez años después de la muerte de Léopoldine), la mesita empezó a emitir palabras a través de los golpeteos en el piso. Estaban presentes, además de Delphine, Víctor Hugo, su esposa, sus hijos y, el general Auguste Vacquerie, tío del esposo de Léopoldine.

En una ocasión su hija Adèle le preguntó a Víctor Hugo: “¿Qué hay en esa mesa para que pueda hacer lo que hace?”, y él respondió: “Ahí hay vida”.

En un primer momento, los mensajes fueron breves, dispersos, fragmentarios, casi incoherentes. De pronto Auguste Vacquerie le preguntó a la mesa: —Adivina qué palabra estoy pensando. La mesa golpeó: “sufrimientos”. Ésa no era la palabra, dijo Vacquerie. Él había pensado en “amor”. Pero durante los siguientes minutos los movimientos de la mesa se hicieron más bruscos. — ¿Aún eres el mismo espíritu que estaba allí? (preguntó Delphine). —No (respondió el Espíritu) —¿Quién eres tú? (preguntó Víctor Hugo). La respuesta llegó enseguida: —Niña Muerta. Y Víctor Hugo volvió a preguntar: — ¿Tu nombre?. La mesa golpeó: L.É.O.P.O.L.D.I.N.E. Luego continuaron más preguntas de Víctor Hugo y las respuestas de su hija en espíritu.

Después de aquella primera sesión con el espíritu de Léopoldine —quien regresó con mensajes muy parecidos—, Víctor Hugo tuvo ocasión de conversar con Shakespeare, Molière, Mozart, Dante, Esquilo, Platón, Galileo, Napoleón (el grande), Josué, Lutero, y otras personalidades. Algunas de esas conversaciones son admirables y otras caen en lo tedioso. Pero esto parecía asumirlo Víctor Hugo como parte del fenómeno sobrenatural y no pareció minar su entusiasmo. Por eso, por ejemplo, cuando a Lutero le planteó sus dudas sobre la veracidad y conveniencia de las sesiones y de los personajes que en ellas aparecían, éste le contestó: - “No temas dudar. Duda aún más de todo. Evita las certezas. Shakespeare dudó y creó a Hamlet. Cervantes dudó y creó el Quijote. Dante dudó y creó el Infierno. Esquilo dudó y creó a Prometeo. Yo dudé y creé una religión”.

Pasaba horas y horas —en ocasiones noches enteras, hasta que era “la luz del día la que lo alumbraba”— transcribiendo, dentro de una gran euforia, los diálogos de las sesiones.

Víctor Hugo escribía: “En las noches mi estudio se llena de ruidos extraños. Hay golpes en la pared. Los papeles vuelan en forma inexplicable. Las lámparas se apagan solas”. También anotó que cuando se despertaba por la noche, temía encontrarse con los seres que se manifestaban en las sesiones.

Como era de esperarse, el doctor de la familia les aconsejó que abandonaran las prácticas espiritistas. Madame Hugo decretó un buen día suspenderlas.

En una nota en su diario, Víctor Hugo escribió: “Hoy tan sólo puedo dar fe de la existencia de un fenómeno que se manifiesta a través de los giros y golpeteos de una mesita de pedestal: la existencia de muchos otros mundos —quizá más cercanos al nuestro de lo que suponemos— y de la eternidad de las almas. No es necesario decir que nunca mezclé en mi trabajo ni una sola línea emanada de ese Misterio. Siempre he dejado tal material, escrupulosamente, a lo Desconocido, de donde llegó. Ni siquiera admití un leve reflejo de sus luces en mi escritura. El trabajo de la razón humana debe permanecer aparte de estos fenómenos inescrutables y nunca intentar apropiarse de ellos. No podría hacerlo. Las manifestaciones de lo invisible son un hecho, lo he comprobado. Las creaciones del pensamiento humano son otras, muy distintas…”


Fuente consultada:
LUZ ETERNA – Revista de Actualidad Espírita”, Nº 13 – Julio 2009, artículo: Biografía

Tomado del Sitio "Confederación Espírita Argentina"

11 de noviembre de 2019

ENRIQUE PESTALOZZI


ENRIQUE PESTALOZZI


(1746 – 1827) Suiza – el profesor de Allan Kardec


Johann Heinrich Pestalozzi conocido en los países de lengua española como Enrique Pestalozzi, fue un pedagogo suizo y reformador de la pedagogía tradicional, pues dirigió su labor hacia la educación popular. Fue el profesor de Hippolyte León Denizard Rivail (Allan Kardec).

Su padre, cirujano, falleció cuando él tenía 6 años; así, la formación del niño fue predominantemente maternal y desarrolló en él un carácter sentimental y tímido.

Estudia en el colegio de humanidades de Zurich, a los 18 años, y después empieza la carrera de Teología; pero la lectura de Rousseau le hace abandonar su meta eclesiástica. Inicia estudios de jurisprudencia y luego dedica un año al aprendizaje de técnicas agrícolas con un ingeniero.

En 1775 abrió en Neuhof una escuela para niños pobres inspirada en el modelo del Emilio de Rousseau, cuyos discípulos no lo eran instruidos por él sino también empleados en trabajos remunerativos. El proyecto fracasó, como también otro similar que llevó a cabo en Stans.

En 1797 publicó “Mi investigación sobre el curso de la naturaleza en el desarrollo del género humano”, su obra de mayor repercusión. Reemprendió sus prácticas pedagógicas en un castillo cedido por el gobierno, en Berna, experiencia que reflejó en su obra “Cómo Gertrud enseña a sus hijos” (1801).

Tras la Revolución suiza de 1798, el Gobierno suizo confía a Pestalozzi (que colaboraba políticamente con él) la educación de los huérfanos de guerra y niños pobres de la región. Con esta experiencia, que dura siete meses, Pestalozzi se va adentrando en el mundo de la educación.

En Yverdón (1804-1825), la institución docente de Pestalozzi alcanza su plenitud y un renombre internacional, él va perfeccionando y difundiendo su método.

En 1811, él y sus colaboradores mencionan el sistema pestalozziano con el nombre de “Educación muy elemental”, que consiste en hacer que el proceso de desarrollo humano (sensitivo, intelectual y moral) siga el curso evolutivo de la naturaleza del niño, sin adelantarse artificialmente al mismo. La educación es vista como una “ayuda” y la actividad educativa y docente como un “arte”. Siendo el núcleo fundamental de la educación: la familia.

Para Pestalozzi, la finalidad de la educación es conseguir que el hombre desarrolle capacidades humanas en su triple actividad: Espíritu: vida intelectual, Corazón: vida moral, Mano: vida práctica. También le daba un gran valor a la educación religiosa, siempre que ésta no tuviera un carácter dogmático ni confesional.

Hay tres planos a destacar en su pensamiento: 1) Pedagogía Naturalista, el niño debe ser educado en libertad, que pueda actuar a su modo en contacto con la naturaleza, 2) Un método: intuición global, 3) La finalidad es la educación.

En su pedagogía Naturalista se dejó guiar por su espíritu humanitario, dedicación al pueblo y a los pobres. Fue el creador de la escuela popular, abierta a todo el mundo, regenerada con espíritu social, no pública ni institucional.

Para Pestalozzi la función social de la educación es integrar a los niños de escasos recursos a la vida social, a través de la enseñanza de un oficio. Pensaba que sus propios alumnos - a largo plazo -, serían educadores del mañana. Tenía un concepto muy claro de los valores, para él la educación debía ser igualitaria, es decir, educar a gente marginada. Confiaba plenamente en las virtudes de la educación popular.

Como Roussoniano llevó a la práctica el naturalismo de Rousseau, por ejemplo: hasta los 11 años no enseñó a sus hijos a leer.

Con respecto al método intuitivo escribió:
“Yo creo que no se puede soñar en obtener el progreso en la instrucción del pueblo mientras no se hayan encontrado formas de enseñanza que hablan del maestro al menos, hasta el fin de los estudios elementales, el simple instrumento mecánico de un método que debe sus resultados a la naturaleza de sus procedimientos, y no a la habilidad de aquel que lo practica".

Pestalozzi todavía tiene una profunda influencia en todos los aspectos de la educación actual y es conocido como «el educador de la humanidad».


Como escritor, publica las siguientes obras:

“Veladas de un ermitaño” (1780)

“Leonardo y Gertrudis” (1781) novela pedagógica

“Cristóbal y Elsa” (1782)

“Mis investigaciones sobre la marcha de la naturaleza en el desenvolvimiento del género humano” (1797)

“Cómo Gertrudis enseña a sus hijos” (1801)


En 1803 el Gobierno publica sus tres libros elementales:


“El libro de las madres”

“A B C de la intuición”

“La Enseñanza intuitiva de las relaciones numéricas”


En Neuhof pasó los últimos años de su vida. Allí escribió “El Canto del Cisne”, una obra en retrospectiva que condensa los puntos capitales de su doctrina y los destinos, donde refiere las experiencias, a veces amargas de su vida de educador.

Fundador de la nueva escuela popular en Yverdon, con ochenta años de vida de dedicados al servicio del pueblo. Murió en Brugg, el 17 de febrero de 1827.


Fuente consultada: Zêus Wantuil – Francisco Thiesen “Allan Kardec – el educador y el codificador”

Tomado del Sitio "Confederación Espírita Argentina"

4 de noviembre de 2019

ALLAN KARDEC


ALLAN KARDEC


Hippolyte Léon Denizard Rivail (1804-1869) Francia


Allan Kardec es el seudónimo del profesor francés Hippolyte León Denizard Rivail. Nació en la ciudad de Lyon (Francia), el día 3 de octubre de 1804 y desencarnó el 31 de marzo de 1869, en París, con la edad de 64 años.

Pertenecía a una antigua familia que se distinguió en la magistratura y la abogacía, pero Hippolyte no siguió esas carreras. Desde su juventud se sintió inclinado al estudio de las ciencias y de la filosofía.


Estudios iniciales de Allan Kardec

Nacido dentro de la religión católica, fue educado en un país protestante, en la Escuela de Pestalozzi, en Yverdun (Suiza). Se convirtió en uno de los más eminentes discípulos de ese célebre profesor, así como en uno de los celosos propagandistas de su sistema de educación, que ejerció tan grande influencia sobre la reforma de la enseñanza en Alemania y en Francia.

El Instituto del célebre Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827), conocido como «el educador de la humanidad», fue uno de los más famosos y respetados en toda Europa. Conceptuado como escuela modelo, por donde pasaron sabios y nobles del viejo continente.

Rivail, dotado de una extraordinaria inteligencia, y atraído hacia la enseñanza por su carácter y sus aptitudes especiales, desde los 14 años enseñaba lo que sabía a sus condiscípulos que habían aprendido menos que él. En esa escuela desarrolló las ideas que más tarde habrían de ubicarlo en la categoría de los hombres progresistas y librepensadores. Concluidos sus estudios, regresó a Francia.

Como políglota conocía bien el alemán –su lengua adoptiva-, el inglés, el holandés, teniendo sólidos conocimientos del latín, griego, céltico y de algunas lenguas neolatinas, en las cuales se expresaba correctamente. Para la lengua germánica tradujo extractos clásicos de Francia, especialmente los escritos de Fenelón (Francois de Salignac de La Mothe), uno de los cuales –Telémaco- recibió inteligentes comentarios y Notas del profesor Rivail, siendo posteriormente publicado en febrero de 1830, para uso en los establecimientos educativos.

La escuela fundada por Allan Kardec

A mediados de 1825 comienza a dirigir la “Escuela de Enseñanza Primaria”, primer establecimiento de educación fundado por él en París, en sociedad con un tío materno, y funcionó hasta fines de 1834. La Escuela de Rival sobrevivió varios años a la fuerte competición y a la animosidad de las escuelas religiosas, que hacían lo posible para arruinar a las de enseñanza laica. Pero los desmanes de su tío, que tenía pasión por el juego, llevaron al Instituto a la bancarrota.


La esposa de Allan Kardec

En 1832 se casó con Amélie Gabrielle Boudet y no tuvieron descendientes. Ella era Profesora de Enseñanza Superior y también profesora de Letras y de Bellas Artes.

A partir de 1835, el Profesor Rivail comienza a trabajar como contador en tres casas comerciales, empleo en que ganaba 7000 francos por año.

Entre 1835 y 1840, en su casa de la calle de Sèvres, dictó cursos gratuitos de Química, Física, Anatomía comparada, Astronomía, etc. Iniciativa digna de elogios en todos los tiempos, y particularmente en una época en la que sólo una cantidad muy reducida de inteligencias osaba transitar ese camino.

Constantemente ocupado en hacer atractivos e interesantes los sistemas de educación, inventó en esa misma época un método ingenioso para enseñar a contar, así como un cuadro mnemónico de la Historia de Francia, con el objetivo de grabar en la memoria las fechas de los acontecimientos de mayor relevancia.

Algunas de las obras pedagógicas escritas por Rivail, varias de las cuales han tenido decena de ediciones:
• Curso Completo Teórico y Práctico de Aritmética. Conteniendo tres mil ejercicios y problemas graduales (París, 1845).

• Plan propuesto para la mejoría de la Educación Pública (París, 1828).

• Gramática Francesa Clásica de acuerdo con un nuevo plan (París, 1831).

• Memoria sobre la Educación Pública, dirigida a los miembros de la Comisión encargada de revisar la legislación universitaria.(París, 1831). Trata de la reforma de los estudios clásicos. Premiada por la Academia de Arras, 1831.

• Soluciones de los ejercicios y problemas del “Tratado Completo de Aritmética”. (París, 1847).

Todo su trabajo estaba destinado a la educación, en sus distintos niveles: primaria, secundaria e incluso superior. Siendo algunas de sus obras adoptadas por la Universidad de Francia, en establecimientos públicos.

Antes que el Espiritismo volviese popular e inmortal el seudónimo de Allan Kardec, Rivail ya se había hecho ilustre, por su reputación de distinguido maestro de la Pedagogía moderna; adquiriendo de forma muy elevada el concepto del pueblo francés y el respecto de autoridades y profesores.

Durante 30 años, de 1819 a 1850, muchas veces superando incomprensiones y contratiempos, Rivail (Allan Kardec) se empeñó de cuerpo y alma en instruir y en educar a innumerables niños y jóvenes parisienses, según el método pestalociano, con modificaciones, al que añadió prácticas pedagógicas creadas por él mismo, algunas de las cuales solamente más tarde –en el siglo XX- serían retomadas y ampliamente difundidas por ilustres reformadores de la enseñanza.


Allan Kardec se consagra al espiritismo

A partir de 1855 hasta su desencarnación Allan Kardec se consagra por completo al Espiritismo. Era un Espíritu vigoroso, que soportó sin mella persecuciones, calumnias e injurias. Trabajaba sin descanso en la atención de la correspondencia, entrevistas, edición de una revista de publicación mensual, viajes, ediciones y reediciones de los libros de la Doctrina Espírita. Además, dedicaba tiempo a la actualización de obras didácticas fuente de sus recursos personales. Todo esta descomunal actividad concluyó haciendo crisis en una enfermedad cardiovascular.

El médico francés Antoine Demeure, había abrazado con ardor la Doctrina Espírita en el tiempo de Kardec, aunque no se conocían personalmente. Desencarna el 25 de enero de 1865 y siete días después se comunica por primera vez en Espíritu, aconsejándole a Kardec moderación en sus actividades, indicándole reposo intelectual y una reducida actividad material para poder concluir la obra de la cual era responsable.

Entonces Allan Kardec busca colaboración e invita como secretarios a sus amigos Desliens y Leymarie, en particular para mantener al día la abrumadora correspondencia. Los fines de semana pasaba en su casa, en familia y acompañado de algunos amigos procurando restablecer sus energías.

Anna Blackwell, que conoció a Allan Kardec de cerca y del cual tradujo algunas de sus obras para la lengua inglesa, lo describe en el prólogo de “The Spirits’ Book”, de la siguiente manera: “En persona, Allan Kardec era de mediana estatura. Tenía una complexión robusta, cabeza amplia, redonda, firme, con facciones bien marcadas y ojos grises claros, pareciéndose más con un alemán que con un francés. Era enérgico y perseverante, pero con un temperamento tranquilo, cauteloso y realista –casi hasta la frialdad-, siendo incrédulo por naturaleza y por educación, razonador lógico, preciso y eminentemente práctico en sus ideas y acciones. Igualmente tomaba distancia del misticismo y del entusiasmo… Era grave, modesto y calmo en su manera de hablar, pero con una cierta y tranquila dignidad resultante de su seriedad y honestidad. (…) Ocasionalmente su semblante se iluminaba con una sonrisa placentera y genial, si bien que, por causa de la sobriedad natural en sus modales, nunca se lo vio dar carcajadas. (…)”

Pierre-Gaetan Leymarie, amigo íntimo de Rivail, discípulo y su continuador; confesó en determinada ocasión que las cartas anónimas, las traiciones, los insultos y la difamación sistemática perseguían al Codificador y en él abrieron heridas. Decía que Allan Kardec se levantaba a las 4:30 hs. para atender los muchos y variados trabajos del Espiritismo.

También revelaba el Sr. Leymarie a los discípulos que lo ignoraban: “Cuántas veces supimos de personas en prueba que encontraban junto a Kardec el socorro moral, y no raramente, el socorro material. Con respeto a estas cosas, él no decía una palabra, ocultando en el olvido sus buenas obras”.


Desencarnación de Allan Kardec

Allan Kardec, desencarnó el 31 de marzo de 1869, en París. Estaba terminando los preparativos de la mudanza de la Revue Spirite y de la Sociedad Espírita de París, cuando entre las once y las doce horas, al atender al empleado de una librería, cayó pesadamente en el suelo, fulminado por la ruptura de un aneurisma de la aorta.

La ceremonia fúnebre rompe con la tradición de la estricta invitación. Una muchedumbre de mil doscientas personas, acompaña los restos hasta el cementerio de Montmartre -el más antiguo de París-, donde otra gran cantidad de gente ya estaba reunida.

Junto a la tumba de Allan Kardec se sucedieron una serie de discursos. Primero disertó el Sr. Levent, vicepresidente de la Sociedad de París. A continuación, el Sr. Camille Flammarion, sabio astrónomo francés, quien con una oratoria brillante magnetizó por cerca de media hora a los presentes. Luego el Sr. Alexandre Delanne, disertó en nombre de las Sociedades Espíritas francesas y del extranjero. El último discurso fue del Sr. Muller, que habló en nombre de la familia y los amigos.



El 29 de marzo de 1870, se procedió a la exhumación de los restos mortales del profesor Rivail del Cementerio de Montmartre, y se transfirieron al Cementerio Monumental del Pére Lachaise. El 31 de marzo, los espíritas inauguraron el monumento dolménico erigido en memoria de Allan Kardec.

El dolmen es simple y severo en sus líneas, construido con bloques de granito puro formando una cámara, en cuyo centro está el herma de bronce de Allan Kardec, casi al tamaño natural, ejecutado por el artista Capellaro. En el frontispicio del dolmen, se esculpió la frase: "Naître, mourir, renaître encore et progresser sans cesse telle est la loi”. Traducida al español es: “Nacer, morir, renacer de nuevo y progresar sin cesar, tal es la ley”.

La prensa de varias naciones resaltan la curiosa y original forma del sepulcro, destacando que es la tumba más visitada –por espíritas y no espíritas- y especialmente la más florida.

 Fuentes consultadas:
• Allan Kardec, “Obras Póstumas”
• Florentino Barrera, “La Sociedad de París”
• Florentino Barrera, “Resumen Analítico de las Obras de Allan Kardec”
• Zêus Wantuil – Francisco Thiesen, “Allan Kardec – el educador y el codificador”

Tomado del Sitio "Confederación Espírita Argentina"