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15 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 74 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 74 »

La noche siguiente, acompañando al asistente, Hilario y yo nos hallábamos de nuevo en la residencia de Luis.
Los hermanos de Antonio Olimpio, nos recibieron con agrado. En el comedor de la hacienda, se reunía la familia, con dos amigos, para disfrutar de un ligero refrigerio.
El reloj marcaba las veintiuna horas.
El aspecto del dueño de la casa, era casi el mismo de la víspera, a pesar de la diferencia que la máscara física imponía.
Mientras Adelia acariciaba a las criaturas, todavía amodorradas por el sueño, el marido comentaba el noticiario radiofónico, destacando tópicos alarmantes sobre los sectores económicos. Y hablando a sus amigos, asombrados por las noticias, destacó las dificultades públicas, relató miserias imaginarias, criticó a los políticos y administradores, y se refirió a las plagas que afligían el café y la mandioca, deteniéndose, particularmente, sobre las epizootias (63)
Por fin, no satisfecho enunciando las calamidades de la Tierra, habló, inconsecuentemente, sobre la supuesta ira del cielo, afirmando creer que el fin del mundo estaba próximo y clamando contra el egoísmo de los ricos, que agravaba el infortunio de los pobres. . Le oímos todos en silencio, cuando Leonel, más confiado, se dirigió al asistente, observando:
–¿Está viendo? Este hombre –y apuntó a Luis, cuya palabra dominaba la pequeña asamblea familiar– es el derrotismo en persona. Lo envuelve todo en términos de ceniza y de lodo, enjuicia con firmeza los desastres sociales, y conoce las zonas más tristes de la indigencia colectiva, pero no se deshace de un sólo centavo de los dos millones que posee, a favor de los que sufren desnudez y hambre...
Y después de una sonrisa irónica, agregó:
–¿Creen, acaso, que puede merecer la felicidad de seguir en un cuerpo carnal?
Silas contempló los personajes de la escena doméstica, demostrando una inmensa piedad en su semblante, y comentó:
–Leonel, todas sus observaciones son lógicas y ciertas, a primera vista. Aparentemente, Luis es un ejemplar consumado de pesimista y de usura. Pero, en el fondo, es un enfermo necesitado de compasión. Hay enfermedades del alma, que arruinan la mente por tiempo indeterminado. ¿Quién podría ser si estuviese amparado por otras influencias? Ahogado espiritualmente entre las visiones de la fortuna terrestre con que asediamos sus pensamientos, el infeliz perdió el contacto con los libros edificantes y las nobles compañías. En su ayuda, sólo cuenta con la religión dominguera de los creyentes que creen estar libres de cualquier obligación para con la fe, con tal de participar en el oficio de la adoración a Dios cada fin de semana. ¿Quién podría prever los cambios bienhechores, si pudiese recibir otro tipo de asistencia?

(63)  Epizootia (del griego “epi”, por sobre, y “zoo”, animal) es una enfermedad contagiosa que ataca a un número inusual de animales al mismo tiempo y lugar y se propaga con rapidez. Su término equivalente en medicina es epidemia (nota del traductor).

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


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4 de noviembre de 2019

Fábula de la Rana y el Escorpión

Software para la Eternidad

Fábula de la Rana y el Escorpión

por Richard Simonetti

Se acostumbra a decir que uno de los problemas del ser humano está en traer resquicios de programaciones de la animalidad inferior. Es mi naturaleza –dice el individuo agresivo, como si trajese algo de león. El inquieto revela el temperamento de los macacos. El indolente guarda la pachorra del bicho de la pereza. El que se complace con la desgracia ajena recuerda la risa siniestra de la hiena.

Vieja fábula, atribuida a Esopo, es bien ilustrativa. Un escorpión, deseando transportarse por el largo rio, pidió a la rana que lo ayudase.
-De modo alguno. Usted me va a picar y moriré envenenada.
El rabo torcido la tranquilizó.
-Sería un tonto si hiciese eso, pues yo también moriría. No sé nadar.
Argumento lógico. La rana decidió ayudarlo. Cuando estaban en medio del rio, el escorpión picó a su benefactora, que sorprendida, ya en agonía reclamó:
-¡Que locura, usted me envenenó y ahora va a morir ahogado!
-Discúlpeme. Es mi naturaleza…

Así podrían explicar los hombres sus actitudes inconsecuentes, resquicios de la animalidad primitiva.

***

Solo hay un detalle. Una pequeña diferencia: Somos seres pensantes. Tenemos la capacidad de comandar nuestras vidas. Actúa instintivamente, dando paso a impulsos de animalidad inferior, aquel que no ejercita la razón, recusándose a distinguir lo cierto de lo errado, lo que debe o no hacer.

Dice el apóstol Pablo en la Primera Epístola a los Corintios: Cuando yo era pequeño, hablaba como pequeño, sentía como pequeño, pensaba como pequeño; cuando llegué a ser hombre, desistí de las cosas propias de un pequeño.

Es llegado el tiempo de dejar el comportamiento instintivo, propio de nuestra infancia espiritual, y asumamos la condición de seres pensantes, creados para el Bien y la Verdad, que componen un software básico, un programa inmutable instalado por el Creador en nuestra conciencia. Podemos ignóralo o incumplirlo, ya que tenemos el libre albedrío, pero siempre retornaremos a él, después de amargas frustraciones, hasta que completamos las transformaciones intimas que hacen resplandecer nuestra naturaleza espiritual como hijos de Dios.

Tomado del Blog "La Weblog Espírita de Mari"

31 de julio de 2019

Reflexiones: La Tristeza y la Furia

Reflexiones: La Tristeza y la Furia


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez… un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente… Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua… Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró… Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza… Y así vestida de tristeza, la furia se fue. Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque. En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad…, está escondida la tristeza.

27 de julio de 2019

Reflexiones: La Casa Imperfecta

Reflexiones: La Casa Imperfecta


Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacia. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera. Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa, querido amigo —dijo-. Es un regalo para ti”. Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

Reflexión: A veces construimos nuestras vidas de manera distraída, sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces, de repente, vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Sí lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente.

 Sería interesante conseguir actuar como si estuviésemos “construyendo nuestra casa”. La vida es como un proyecto de “hágalo-usted-mismo”. Tu vida, ahora, es el resultado de tus actitudes y elecciones del pasado. ¡Tu vida de mañana será el resultado de tus actitudes y elecciones de hoy!

20 de julio de 2019

Reflexiones: Vivir el Presente

Reflexiones: Vivir el Presente

“Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo: -Me han dicho que tú eres sabio…. Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás de las personas. El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo. Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar. El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.”

13 de julio de 2019

Reflexiones: Un Camino Embarrado

Reflexiones: Un Camino Embarrado


Tanzan Y Ekido iban un día por un camino embarrado. Caía una fuerte lluvia. Al llegar a un recondo, se encontraron a una joven encantadora con kimono y faja de seda, que no podía atravesar el cruce.

“Vamos, muchacha”, dijo Tanzan enseguida, y alzándola en brazos la pasó.

Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a alojarse en un templo. Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes, no debemos acercarnos a las mujeres”, le dijo a Tanzan, “especialmente a las jóvenes y bonitas. Es peligroso. ¿Por que hizo usted eso?”.

“Yo dejé a la chica allá atrás”, dijo Tanzan. “¿Usted todavía la está cargando?”.

Muchas veces resulta difícil distinguir entre un problema real y uno mental. El problema real es aquel que a ojos de mil personas, todos ellos coincidirían que efectivamente nos encontramos ante un problema, como es el caso de una enfermedad terminal. En el otro caso probablemente, muchas de esa mil personas no lo considerarían como tal, pero a ojos de uno, puede llegar a ser un infierno difícil de superar.

Aprende a diferenciar lo que tus ojos ven, de lo que tu mente quiera que veas y recuerda. No permitas que un dolor, no te deje ver las alegrías que, día a día, la vida te vuelve a regalar.

6 de julio de 2019

Reflexiones: “Todos Tenemos Grietas”

Reflexiones: “Todos Tenemos Grietas”

Cuento tradicional de la india


Un hombre cargador de agua de India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba todo el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón; en cambio cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección, y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Reflexiones: Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguatero:

-“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”

El aguatero le dijo compasivamente:

-“Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores a lo largo del trayecto. Sin embargo se sintió apenada porque solo quedaba dentro suyo, la mitad del agua que debía llevar.

El aguatero le dijo entonces:

-“¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a lo largo camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas y en nuestra educación y experiencia las pulimos. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener hermosos resultados.

27 de junio de 2019

Reflexiones: Los dos esclavos

Reflexiones: Los dos esclavos


Una vez el sultán iba cabalgando por las calles de Estambul, rodeado de cortesanos y soldados. Todos los habitantes de la ciudad habían salido de sus casas para verle. Al pasar, todo el mundo le hacía una reverencia. Todos menos un derviche harapiento.

El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás.

El derviche contestó:

– Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes : dinero, poder, posición social. Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí. Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si soy dueño de dos esclavos que para ti son tus señores?.

La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera.

– ¿Qué quieres decir con eso?! yo soy sultán indiscutible de todas estas tierras, todo está bajo mis dominios y todos responden ante mi!– gritó.

– Mis dos esclavos, que para ti son los señores que dominan tu vida, son la ira y la codicia.

Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche.


20 de junio de 2019

Reflexiones: Afilar el hacha

Reflexiones: Afilar el hacha


En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al días siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.

El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.

El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:

-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?

El joven respondió:

-Realmente, no he tenido tiempo… He estado demasiado ocupado cortando árboles…


13 de junio de 2019

Reflexiones: El cielo y el infierno

Reflexiones: El cielo y el infierno


En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez dentro le preguntaron:
-Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?…

El sabio contestó:
-Veo una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración cada vez van a más.

Más tarde, el sabio proseguía:

-Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.


6 de junio de 2019

Reflexiones: La ventana del hospital

Reflexiones: La ventana del hospital


Dos hombres, seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación en el hospital. A uno de ellos se le permitía estar sentado una hora todas las tardes para que los pulmones drenaran sus fluidos. Su cama daba a la única ventana de la habitación.

El otro hombre tenía que estar tumbado todo el tiempo. Los dos se hablaban mucho. De sus mujeres y familiares, de sus casas, trabajos, el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones.

Y todas las tardes el hombre que se podía sentar frente a la ventana, se pasaba el tiempo describiendo a su compañero lo qué veía por la ventana. Éste, solamente vivía para esos momentos donde su mundo se expandía por toda la actividad y color del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un bonito lago. Patos y cisnes jugaban en el agua mientras los niños capitaneaban sus barcos teledirigidos. Jóvenes amantes andaban cogidos de la mano entre flores de cada color del arco iris. Grandes y ancestros árboles embellecían el paisaje, y una fina línea del cielo sobre la ciudad se podía ver en la lejanía.

Mientras el hombre de la ventana describía todo esto con exquisito detalle, el hombre al otro lado de la habitación cerraba sus ojos e imaginaba la pictórica escena.

Una cálida tarde el hombre de la ventana describió un desfile en la calle. Aunque el otro hombre no podía oír la banda de música- se la imaginaba conforme el otro le iba narrando todo con pelos y señales. Los días y las semanas pasaron.

Una mañana, la enfermera entró para encontrase el cuerpo sin vida del hombre al lado de la ventana, el cual había muerto tranquilamente mientras dormía. Se puso muy triste y llamó al doctor para que se llevaran el cuerpo. Tan pronto como consideró apropiado, el otro hombre preguntó si se podía trasladar al lado de la ventana. La enfermera aceptó gustosamente, y después de asegurarse de que el hombre estaba cómodo, le dejó solo.

Lentamente, dolorosamente, se apoyó sobre un codo para echar su primer vistazo fuera de la ventana. Finalmente tendría la posibilidad de verlo todo con sus propios ojos.

Se retorció lentamente para mirar fuera de la ventana que estaba al lado de la cama. Daba a un enorme muro blanco. El hombre preguntó a la enfermera qué había pretendido el difunto compañero contándole aquel maravilloso mundo exterior.

Y ella dijo: – Quizás sólo quería animarle.


27 de mayo de 2019

Reflexiones: El miedo del león

Reflexiones: El miedo del león

En una lejana sabana africana, andaba perdido un león. Llevaba más de veinte días alejado de su territorio y la sed y el hambre lo devoraban. Por suerte, encontró un lago de aguas frescas y cristalinas. Raudo, corrió veloz a beber de ellas para así, paliar su sed y salvar su vida.

Al acercarse, vio su rostro reflejado en esas aguas calmadas.

– ¡Vaya! el lago pertenece a otro león – Pensó y aterrorizado, huyó sin llegar a beber.

La sed cada vez era mayor y él sabía que de no beber, moriría. A la mañana siguiente, armado de valor, se acercó de nuevo a lago. Igual que el día anterior, volvió a ver su rostro reflejado y de nuevo, presa del pánico, retrocedió sin beber.

Y así pasaron los días con el mismo resultado. Por fin, en uno de esos días comprendió que sería el último si no se enfrentaba a su rival. Tomó finalmente la decisión de beber agua del lago pasara lo que pasara. Se acercó con decisión al lago, nada le importaba ya. Metió la cabeza para beber … y su rival, el temido león ¡desapareció!

La gran mayoría de nuestros miedos son imaginarios. Cuando nos atrevemos a enfrentarlos acaban desapareciendo. No dejes que tus pensamientos te dominen y te impidan avanzar con tus propósitos.

13 de mayo de 2019

Reflexiones: Ni tú ni yo somos los mismos

Reflexiones: Ni tú ni yo somos los mismos


El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano, así es como desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Desvadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.

Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Desvadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención  de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Desvadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios. Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, Desdavatta preguntó:

-¿No estás enfadado, señor?

-No, claro que no.

Sin salir de su asombro, inquirió:

-¿Por qué?

Y el Buda dijo:

-Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.

27 de abril de 2019

Reflexiones: El asno con la piel de león

Reflexiones: El asno con la piel de león


Cuando Bramadatta reinaba en Benarés, había un viejo mercader que viajaba de pueblo en pueblo, llevando sus mercancías a lomos de un asno. Este mercader se valía de un ingenioso ardid para alimentar a su burro. Tan pronto como llegaba a un pueblo, lo descargaba y lo cubría enseguida con una piel de león; luego lo soltaba en un campo de arroz o alfalfa. El asno comía hasta hincharse y los dueños de los campos no se atrevían a echarle, ya que creían que se trataba de un león verdadero.

Un día el mercader llegó a un pueblo, y como había hecho en los otros, soltó al asno en un campo de verde alfalfa. El dueño, al ver lo que él suponía un león huyó, aterrorizado, al pueblo, y contó a sus convecinos lo que estaba ocurriendo. Sin vacilar un momento, todos se armaron hasta los dientes y corrieron al encuentro del falso león.
Este, al ver acercarse a tanta gente lanzó un sonoro rebuzno que descubrió a los campesinos su disfraz, y que tuvo además por consecuencia irritarlos mucho más. En un momento cayeron todos sobre él y lo molieron a palos de tal manera, que cuando al fin el mercader logró rescatarlo, estaba moribundo.

El hombre se tiró de los pelos al ver que por su avaricia había perdido a un compañero fiel y útil, y mientras el pollino moría, el viejo iba diciendo:
– No es la piel lo que hace temible al león.

24 de abril de 2019

Reflexiones: La lógica de la paz

Reflexiones: La lógica de la paz


“Si continuamos practicando la ley del ojo por ojo todos terminaremos ciegos” (Ghandi)

Hay la lógica de la guerra y la lógica de la paz.

Por la lógica de la guerra, toda agresión debe ser vengada, porque la honra herida -(según se dice)- sólo se lava con sangre. Por la lógica de la paz, la revancha a una agresión es insania e imprudencia que nunca valen la pena, pues atentan contra la vida, que, en cualquier circunstancia, es sagrada.

La lógica de la guerra se sustenta en la destrucción y en la muerte. La lógica de la paz se inspira en las leyes magnánimas de la vida y en su permanente impulso creador.

Por la lógica de la guerra, la patria tiene un territorio circunscrito en el espacio y sus habitantes tienen que ser preservados a cualquier precio. Por la lógica de la paz, la Tierra es la patria de los hombres que tenemos que cuidar por todo lo que en ella vive; su armonía, salud y bienestar es deber solidario de toda la comunidad mundial.

En la lógica de la guerra, justicia es sólo la expresión del “ojo por ojo, diente por diente”. En la lógica de la paz, justicia es instrumento de la realización del progreso individual y colectivo, rumbo a la plena vivencia del: “amaros los unos a los otros”.

La lógica de la guerra puede incluso generar el poder económico, o prestigio político, la supremacía de un pueblo sobre los otros. La lógica de la paz conduce a la solidaridad entre las naciones, a la fraternidad entre los hombres, al respeto mutuo entre los pueblos, al progreso de la humanidad como un todo.

La guerra jamás es santa y la justicia sólo es infinita cuando está conjugada con el amor que es el objetivo por excelencia de la vida, la energía que la eterniza y la garantía única de la paz.

Extractado del Blog Centre Barcelonés de Cultura Espírita.

13 de abril de 2019

Reflexiones: El ratón guía

Reflexiones: El ratón guía


Un ratón se apoderó un día de la brida de un camello y le ordenó que se

pusiera en marcha.

El camello era de naturaleza dócil y se puso en marcha.

El ratón, entonces, se llenó de orgullo.

Llegaron de pronto ante un arroyo y el ratón se detuvo.

– ¡Oh, amigo mío! ¿Por qué te detienes?- ¡Camina, tú que eres mi guía!

El ratón dijo: – Este arroyo me parece profundo y temo ahogarme.

El camello: – ¡Voy a probar!

Y avanzó por el agua.- El agua no es profunda.- Apenas me llega a las corvas.

El ratón le dijo: – Lo que a ti te parece una hormiga es un dragón para mí.-

Si el agua te llega a las corvas, debe cubrir mi cabeza en varios cientos de

metros.

Entonces el camello le dijo: – En ese caso, deja de ser orgulloso y de creerte

un guía.- ¡Ejercita tu orgullo con los demás ratones, pero no conmigo!

– ¡Me arrepiento! dijo el ratón- ¡en nombre de Dios, ayúdame tú a atravesar este

arroyo!

27 de marzo de 2019

Reflexiones: Fábula de la rana sobre el ánimo

Reflexiones: Fábula de la rana sobre el ánimo


Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor el hoyo. Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas ya que no saldrían. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando. Pero la rana saltaba cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo. Cuando salió las otras ranas le dijeron: “nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritamos”.

La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo. Moraleja: 1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo. 2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que acabe por destruirlo. Tengamos cuidado con lo que decimos. 3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.

13 de marzo de 2019

Reflexiones: La rosa y el sapo

Reflexiones: La rosa y el sapo


Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber que era la rosa mas bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Está bien, si así lo quieres.

Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:

Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?

La rosa contestó: Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual.

El sapo solo contestó: Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la mas bella del jardín.

Moraleja:
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos mas que ellos,mas bellos o simplemente que no nos “sirven” para nada. Todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera seamos conscientes.

28 de febrero de 2019

Reflexiones: Busca dentro de ti

Reflexiones: Busca dentro de ti


Cuentan que un día estaba Mullah en la calle, en cuatro patas, buscando algo,
cuando se le acercó un amigo y le preguntó:

– Mullah, ¿qué buscas?

Y él le respondió:

– Perdí mi llave.

– Oh, Mullah, qué terrible. Te ayudaré a encontrarla.

Se arrodilló y luego preguntó:

– ¿Dónde la perdiste?

– En mi casa.

– Entonces, ¿por qué la buscas aquí afuera?

– Porque aquí hay más luz.

Aunque les parezca cómico, ¡eso es lo que hacemos con nuestra vida!

Creemos que todo lo que hay que buscar está ahí afuera, a la luz, donde es
fácil encontrarlo, cuando las únicas respuestas están en el propio interior.

Salgan a buscarlas afuera, que jamás las hallarán…


de Leo Buscaglia, libro: “Vivir, amar y aprender”.

24 de febrero de 2019

Reflexión: Todo acto genera consecuencias

Reflexión: Todo acto genera consecuencias


Ese año las lluvias habían sido particularmente intensas en toda la región. Una gran corriente del río se  llevó la choza de un campesino, pero cuando cesaron, habían dejado en la tierra una valiosa joya. El buen hombre vendió la alhaja y con la suma que le entregaron reconstruyó su choza y el  resto se lo regaló a un niño huérfano y desvalido del pueblo. La riada había arrasado también  otro poblado y un campesino, para salvar la vida, tuvo que encaramarse a un tronco de árbol que  flotaba sobre las turbulentas aguas. Otro hombre, despavorido, le pidió socorro, pero el campesino se lo negó, diciéndose a sí mismo: “Si se sube éste al tronco, a lo mejor se vuelca y me  ahogo”.

Los años pasaron y estalló la guerra en ese reino. Ambos campesinos fueron alistados. El campesino bondadoso fue herido de gravedad y conducido al hospital. El médico que le atendió con gran cariño y eficacia era aquel muchachito huérfano al que  él había ayudado. Lo reconoció y  puso toda su ciencia y amor al servicio del malherido. Logró salvarlo y se hicieron grandes amigos de por vida.

El campesino egoísta tuvo por capitán de la tropa al hombre a quien no había auxiliado. Le envió a primera línea de combate y días después halló la muerte en las trincheras.

Las consecuencias siguen, antes o después, a los actos. La generosidad engendra generosidad y  el egoísmo, egoísmo. Debemos cultivar los cuatro bálsamos de la mente: amor, compasión, alegría  por la dicha de los otros y ecuanimidad.