16 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 75 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 75 »

Clarindo y Leonel, escuchaban estas explicaciones, como si estuviesen siendo apuñalados en lo íntimo. Tal era la expresión de rebeldía que se exteriorizó en su mirada.
–Pero, él y el padre son nuestros deudores... Nos robaron y nos asesinaron... –exclamó Leonel con la inflexión de la persona voluntariosa e inteligente que se ve contrariada en sus caprichos.
–Y, ¿qué desean ustedes que hagan ellos? –añadió el asistente sin inmutarse.
–¡Nos lo tienen que pagar!... ¡Pagar! ... –bramó Clarindo cerrando sus puños.
Silas sonrió y dijo:
–Sí, pagar es la palabra más adecuada... Pero, ¿cómo puede el deudor rescatar su deuda cuando el acreedor le arrebata todas las posibilidades para realizarlo? No cabe la menor duda que somos nosotros mismos quienes debemos curar los males de los que somos autores... Pero, si nos compete rectificar hoy un camino que ayer desorganizamos, ¿cómo proceder si ahora se nos cortan las manos? El propio Cristo aconsejó:
“Ayudad a vuestros enemigos”.(64)
Se veía que el asistente, por la simpatía conquistada en la víspera y con su argumentación limpia y sin pretensiones, había logrado una inequívoca superioridad moral sobre el ánimo de los obsesores de sentimiento endurecido. Aun así, Leonel preguntó con temor:
Muchas veces, pienso que tal afirmación, correctamente interpretada, quiere decir: “Ayudad a vuestros enemigos para que ellos puedan pagar las deudas en que se enredaron, restaurando el equilibrio de la vida, para que, tanto ellos como vosotros, seréis beneficiados por la paz”.
–¿Qué consideraciones son esas? ¿Será usted algún cura disfrazado? ¿No pretenderá quizás que cambiemos?
–Se engaña, amigo mío –dijo el asistente– si algo busco en nuestro entendimiento, es mi propia renovación.
Y tal vez porque en nuestro grupo se hacía sentir una prolongada pausa, Silas continuó:
–Por la seducción del dinero, caí también en mi último pasaje por la Tierra. La pasión de la posesión, gobernaba todos mis ideales. La fascinación por el oro, envolvió mi ser de tal modo que, a pesar de haber recibido el título de médico en la Universidad, rehuí el ejercicio de la profesión, para vigilar los movimientos de mi anciano padre, para que ni él mismo llegase a disponer, con generosidad, de los bienes de nuestra casa.

(64)  André Luiz pone en labios de su personaje una síntesis de los V. 27 y 28 del Cap. 6 de Lucas, para que sea más fácilmente comprendido por aquellos espíritus llenos de odio, a los cuales repugnaba el verbo “amar”. Ellos se rebelarían ante el texto completo. Sería poco hábil hablar de “amar” en aquel momento; pero “ayudar” a pagar, fue bien aceptado, porque ellos querían recibir (nota de la editorial brasileña).

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


» 1,...70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 90...

La Practica Religiosa Espírita está Basada en el Amor a Dios y en la Fé Razonada

El Casamiento Religioso y Espiritismo

La Practica Religiosa Espírita está Basada en el Amor a Dios y en la Fé Razonada

por Carlos Augusto Parchen - Centro Espirita Luz Eterna - CELE

Vamos a abordar aquí la cuestión del casamiento, más específicamente del casamiento religioso. Para este tema, debemos recordar que el Espiritismo Kardeciano no tiene ningún ritual. Absolutamente, ninguno.No solo del casamiento, sino de ningún otro.

La practica religiosa Espírita está basada únicamente en el Amor a Dios y en la Fé razonada. Para el Espírita Kardeciano, tener religión significa “estar ligado a Dios, pues la palabra “religión” significa exactamente eso: ligarse a Dios.

Si analizamos el Evangelio del Maestro Jesús, veremos que no está instituido, en ningún momento en él, el casamiento como un acto de ligación a Dios (acto religioso) o de fe. Veremos que Cristo habla, al respecto de la unión del Hombre y la Mujer    “…no separe el hombre lo que Dios unió…”, que fue tomado como base teológica para el ritual (sacramento) del casamiento y de la indisolubilidad eterna del casamiento religioso.

En verdad, lo que Cristo pretendía decir, es que el amor verdadero entre el Hombre y la Mujer, es consecuencia del Amor Divino que es, verdaderamente bendecido por Dios, y que el Hombre (ser humano), no debe intentar separar a las personas que se unen por el AMOR  Verdadero, pues  esos son los que de verdad están unidos por Dios (AMOR ).

En verdad, el casamiento religioso fue, durante muchos siglos, la única forma de “legalizar” y de “Oficializar” la unión estable entre el Hombre y la Mujer, de establecer reglas de conducta y de responsabilidad  para la vida familiar. Debemos acordarnos que en  esas épocas, no había registros, no había documentos, ni leyes reguladoras, etc.

Inicialmente, solo existía  el poder moral de la Religión y el miedo al “castigo Divino” como garantía a los derechos y deberes en el casamiento. El sacerdote o el pastor o el curandero o el monje, ejercían el papel de “ testigo” del compromiso, en nombre de la Divinidad o  del Ser Superior.

Más tarde, las Iglesias, las Ordenes Religiosas, los Templos, cuando ya existía la  ley o costumbre escrita, mantenida solo en grupos herméticos y de iniciados, pasaron también a proceder y a mantener el registro formal de las uniones (casamiento), ampliando la estabilidad de las mismas, por la posibilidad de encontrarse controlado y registrado, quien era o no era  casado.

Tomado del Blog "El Espírita Albaceteño"

Las “Serpientes Marrones”

Las “Serpientes Marrones”


Animales encallados
El océano está llenos de misterios, y hemos visto como en diversas ocasiones aparecen en las costas animales inexpicables (y muchas otras animales muy explicables, pero aún así fascinantes). Grandes masas, u objetos peludos, son apariciones recurrentes, y sirven para avivar el fuego de la imaginación y del misterio, y para preguntarnos qué yace realmente bajo las profundidades.

Por esta razón, cuando en las costas de Rusia (específicamente en la Península de Chukotka) se vieron inundadas con lo que parecían ser larguísimas serpienes de cabeza redonda, el sitio se llenó de visitantes. Fotografías, teorías y todo tipo de historias comenzaron a entretejerse cuando los visitantes se encontraron con estos largos restos marrones, que muchos creían provenientes de las entrañas de quién sabe qué criaturas.

La mayor parte de las personas, sin embargo, parecía optar por la hipótesis de las serpientes marinas, aunque la cabeza redonda resultaba un poco más difícil de explicar.

Sitio Web "El Pensante"    Leer artículo completo >>>


Comunicaciones y Manifestaciones Espiritistas

El Espiritismo y su Historia

Comunicaciones y Manifestaciones Espiritistas

por Antonio Del Espino

El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza y manifestaciones de los espíritus.
Las leyes que rigen los fenómenos espiritistas, me han sido conocidas hasta que la experiencia las ha extraído, por decirlo así, de las múltiples manifestaciones que se están sucediendo desde 1848 a la fecha, y que hombres estudiosos han conocido y recopilado.

Pero, las comunicaciones y manifestaciones espiritistas, existen desde que hay espíritu, y con relación al mundo Tierra, desde que fue habitado. En la noche del tiempo y en el albor de la historia, es Caín maldito por una atronadora voz que le dice: «¿Caín, Caín, que has hecho de tu hermano?»

A Moisés, se le aparea el ángel de Jehová (el Eterno) en una Rama de fuego, en medio de una zarza. Y le encarga luego suba al monte, para darle unas tablas de piedra, la ley y mandamientos que en ella había escrito. También guiaba a los hebreos en figura de columna de nube y en la de ángel de Dios.
Aparición tangente fue la del ángel que desvió el brazo de Abraham en el sacrificio de Isaac.
¿Y la escala espiritista vista por Jacob? ¿No es un acto vidente?
Mas tarde, Josué vio a Elías subir al cielo en un torbellino. Ezequiel y los demás profetas vieron los espíritus y por ellos profetizaron.

No era obsesión lo que padecía Saúl, «que le atormentaba un mal espíritu» cuando David tocando el harpa le aliviaba o desobcesaba?
¿Que fue, sino un hecho espiritista y de escritura directa o física, el MENE, TEKEL, PHARES del festín de Baltasar, cuya visión descifró Daniel? ¿Y la explicación dada por éste al sueño de Nabucodonosor, no fue adquirida videntemente?¿No fue un agénere el ángel que acompañó a Tobías?

La estrella que guió a los reyes magos; el ángel que inspira a estos, a María y a José; la paloma en el bautizo; la trasformación en el monte Tabor; las curaciones y desobsesiones que hizo Jesús; la suspensión en el agua yendo a buscar la barquilla; las predicaciones y las cualidades de los apóstoles; la oración en el huerto; el ángel en el sepulcro; el aporte del cuerpo de Jesucristo, la aparición de éste a Magdalena y a los apóstoles; la aparición tangente a sus discípulos, para que Tomás pusiera el dedo en el costado; el don de curar, el de interpretar las escrituras, el de lenguas, el de inspiración, que recibieron sus queridos discípulos, qué son, sino manifestaciones de todo género de la nueva ciencia, del Espiritismo.

Extractos de "Revista La Revelación Año 1872", por Allan Kardec.

Las Apariciones Tangibles sólo Tienen la Apariencia de la Materia Carnal

Apariciones. Transfiguraciones

Las Apariciones Tangibles sólo Tienen la Apariencia de la Materia Carnal

por Allan Kardec.

Las apariciones tangibles sólo tienen la apariencia de la materia carnal, pero no sus cualidades. Debido a su naturaleza fluídica, no pueden tener la misma cohesión, puesto que, en realidad, no se trata de carne. Se forman y desaparecen instantáneamente o se evaporan por la desagregación de las moléculas fluídicas. Los seres que se presentan en estas condiciones no nacen y mueren como los otros hombres. Se les ve, y un minuto después ya no están, no se sabe de dónde vienen, cómo llegaron, ni adónde van. No se podría matarlos, ni encadenarlos, ni encerrarlos en una cárcel, ya que no tienen cuerpo carnal. Si se intentase golpearlos, los golpes caerían en el vacío.

Tal es el carácter de los agéneres (espíritus momentáneamente materializados aparentando una persona viva), con quienes se puede conversar sin darnos cuenta de lo que son, pero ellos jamás permanecen un largo tiempo en un sitio, ni pueden convertirse en huéspedes habituales de una casa, ni tampoco pertenecer a una familia.

Hay, además, en toda su persona, en sus gustos, algo de extraño e insólito que participa a la vez de lo material y lo espiritual. Su mirada, vaporosa y penetrante al mismo tiempo, no tiene la nitidez de los ojos de la carne. Su lenguaje breve y casi siempre sentencioso, no guarda el brillo ni la volubilidad del lenguaje humano. Su aproximación produce una sensación particular e indefinible de sorpresa, que produce un cierto temor y, aun tomándolo por un ser de este mundo, se piensa involuntariamente: ¡Qué ser más extraño! (*)

(*)  Véanse ejemplos de apariciones vaporosas y tangibles, o agéneres, en la Revista Espírita de enero de 1858: “Visiones”; octubre de 1858: “Fenómenos de aparición”; enero de 1859: “El duende de Bayona”; febrero de 1859: “Los agéneres”; marzo de 1859: “Un duende” y “Plinio, el Joven. Carta a Sura”; agosto de 1859: “Un espíritu servicial”; noviembre de 1859: “Advertencias del Más Allá: El oficial de Crimea”, abril de 1860: “Aparición tangible”; mayo de 1860: “La novia traicionada”; julio de 1861: “Una aparición providencial”; abril de 1866: “Una visión de Paulo I” y diciembre de 1866: “El campesino de Thomas Martin y Luis XVII”. [N. de A. Kardec.]

Extractos del Libro "El Génesis", por Allan Kardec.

15 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 74 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 74 »

La noche siguiente, acompañando al asistente, Hilario y yo nos hallábamos de nuevo en la residencia de Luis.
Los hermanos de Antonio Olimpio, nos recibieron con agrado. En el comedor de la hacienda, se reunía la familia, con dos amigos, para disfrutar de un ligero refrigerio.
El reloj marcaba las veintiuna horas.
El aspecto del dueño de la casa, era casi el mismo de la víspera, a pesar de la diferencia que la máscara física imponía.
Mientras Adelia acariciaba a las criaturas, todavía amodorradas por el sueño, el marido comentaba el noticiario radiofónico, destacando tópicos alarmantes sobre los sectores económicos. Y hablando a sus amigos, asombrados por las noticias, destacó las dificultades públicas, relató miserias imaginarias, criticó a los políticos y administradores, y se refirió a las plagas que afligían el café y la mandioca, deteniéndose, particularmente, sobre las epizootias (63)
Por fin, no satisfecho enunciando las calamidades de la Tierra, habló, inconsecuentemente, sobre la supuesta ira del cielo, afirmando creer que el fin del mundo estaba próximo y clamando contra el egoísmo de los ricos, que agravaba el infortunio de los pobres. . Le oímos todos en silencio, cuando Leonel, más confiado, se dirigió al asistente, observando:
–¿Está viendo? Este hombre –y apuntó a Luis, cuya palabra dominaba la pequeña asamblea familiar– es el derrotismo en persona. Lo envuelve todo en términos de ceniza y de lodo, enjuicia con firmeza los desastres sociales, y conoce las zonas más tristes de la indigencia colectiva, pero no se deshace de un sólo centavo de los dos millones que posee, a favor de los que sufren desnudez y hambre...
Y después de una sonrisa irónica, agregó:
–¿Creen, acaso, que puede merecer la felicidad de seguir en un cuerpo carnal?
Silas contempló los personajes de la escena doméstica, demostrando una inmensa piedad en su semblante, y comentó:
–Leonel, todas sus observaciones son lógicas y ciertas, a primera vista. Aparentemente, Luis es un ejemplar consumado de pesimista y de usura. Pero, en el fondo, es un enfermo necesitado de compasión. Hay enfermedades del alma, que arruinan la mente por tiempo indeterminado. ¿Quién podría ser si estuviese amparado por otras influencias? Ahogado espiritualmente entre las visiones de la fortuna terrestre con que asediamos sus pensamientos, el infeliz perdió el contacto con los libros edificantes y las nobles compañías. En su ayuda, sólo cuenta con la religión dominguera de los creyentes que creen estar libres de cualquier obligación para con la fe, con tal de participar en el oficio de la adoración a Dios cada fin de semana. ¿Quién podría prever los cambios bienhechores, si pudiese recibir otro tipo de asistencia?

(63)  Epizootia (del griego “epi”, por sobre, y “zoo”, animal) es una enfermedad contagiosa que ataca a un número inusual de animales al mismo tiempo y lugar y se propaga con rapidez. Su término equivalente en medicina es epidemia (nota del traductor).

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


» 1,...70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 90...

¿Porqué Fuimos Creados Sencillos e Ignorantes y no Perfectos?

Mis Conceptos Espíritas del Plano Espiritual

¿Porqué Fuimos Creados Sencillos e Ignorantes y no Perfectos?


Interpretemos correctamente el "Todos fueron creados sencillos e ignorantes" que suele estar plasmado por Kardec y coincido totalmente. Los espíritus no puede surgir de la Nada. En verdad el espíritu siempre existió y existirá porque es eterno. Lo que sucede de manera eterna, es la transmigración de "principios espirituales" o elementos espirituales a Espíritus. Así como las semillas en algún momento se convierten en árboles porque contenían la potencialidad dormida en el interior, decimos que la semilla para el futuro Espíritu está en el "elemento espiritual" o "unidad espiritual" individualizada conteniendo todos los atributos haciendo honor a otra famosa frase "Todo se encadena en la naturaleza desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que a su vez ha empezado por el átomo".

En el caso de los espíritus, recién ingresados en la etapa humana, así como se dice que la evolución "empieza en el átomo", su inexperiencia al iniciar su etapa humana les dará la condición de ser "sencillos e ignorantes", porque no han tenido aún la posibilidad de experimentar en su corta vida como espíritus.

Se habla de su creación porque el Espíritu toma este nombre cuando entra en esta nueva etapa y deja atrás su etapa inconsciente de ser solo una Unidad Espiritual.
Según las circunstancias que ha debido atravesar, en su período de pre humanidad en los tres reinos conocidos, su ingreso a la vida humana puede inclinarlos mas hacia lo bueno o a lo malo. Todos pasaremos por las pruebas y errores inevitables por nuestra ignorancia. Algunos pasarán mas rápido y otros mas lentos, dependiendo de un montón de factores difíciles de explicitar.Esos factores no son por azar. El espíritu es responsable de todo lo que le acontece y aunque ignorante, siempre será responsable de lo que le ocurra. Como mínimo será pasible de las pruebas a repetir para mejorar, pero no como expiación por una culpa, sino para su perfección.

El espíritu no tiene culpa de cometer errores, porque parte de la  ignorancia total. Su habilidad y esfuerzo por su propia mejoría, marcará la rapidez o no de su evolución y en consecuencia su mayor o menor tiempo en sufrimiento para lograr esa superación. A medida que evoluciona el sufrimiento se transforma en plantearse desafíos de vida y vivirlos con felicidad.


Roby Delgado

Las Jóvenes

Las Jóvenes

por Dante López

Los nuevos paradigmas de la sociedad, las jóvenes mujeres de este tiempo se ven tironeadas entre los mandatos culturales, sus inquietudes de personalidad y la necesidad de sentirse realizadas en su género de mujer y madre.

Por supuesto, el rol histórico que ocupa reservado la mujer limitada a su anuncio de procreadora de hijos fue superado por las nuevas condiciones de la vida urbana. Los avances de la tecnología han facilitado enormemente los trabajos domésticos de antaño; que se ha convertido en una de las más importantes de la historia de la humanidad.

Por otro lado, las posibilidades de acceso a la educación y la exitosa participación de la mujer en el mundo del trabajo agregaron nuevos ingredientes y le dan posibilidades de actuación en ámbitos que antes le fueron vedados.

Sin dudas este proceso que lleva ya un par de generaciones alimenta un conflicto interno difícil de resolver para las mujeres de hoy. Cuando una joven se planta su vida tiene múltiples opciones y debe elegir, sabiendo que los resultados de sus consecuencias relevantes en su felicidad y en la de su entorno. En este momento, tan delicado como personal, ser consciente de que un espíritu viviendo una experiencia humana puede ser muy valiosa.

Hoy una mujer puede ser profesional, madre, esposa todo eso junto, lo importante es que lo que haga le de paz interior. En este sentido, conocer sus tendencias de espíritu le permite ayudar a encontrar los objetivos de su vida actual. El espíritu cuando programa la existencia tiene en cuenta las capacidades adquiridas y la necesidad de conquistar nuevas metas.

Muchas veces cometemos el error de no escuchar nuestra voz interior, ésa que está conectada con metas metas como espíritu. Reflexionar profundamente hacia esta búsqueda puede evitar futuras dificultades y conectarnos con nuestros propios proyectos, que son únicos.

En el hay una fórmula, cada ser tiene sus necesidades y sus propósitos de vida, el objetivo de este artículo es llamar la atención sobre un punto: Encarnamos para cumplir algunos propósitos y seremos más o menos felices en la medida que nuestro camino confluya con el que nos hemos trazado antes de encarnar. Por eso invitamos a no dejarse llevar por los parámetros de éxito y felicidad del facilismo y si buscar en la reflexión serena y tranquila el ambiente que nos permita conectarnos con nuestro Protector, entre ambos podemos encontrar el punto del equilibrio emocional, la paz interior, el interior lo que es lo mismo: el camino de nuestra vida alineado con nuestros objetivos de espíritu.

Tomado del Blog "América Espírita"

¿Qué es la Identidad Social y Cómo nos Influye?

¿Qué es la Identidad Social y Cómo nos Influye?


Cada persona es diferente, aunque tenga una identidad social compartida. Todos tenemos diferentes vivencias, que combinadas con una genética específica, constituyen lo que se entiende como mente. Al tener una mente diferente, cada persona desarrolla una identidad propia.

Sin embargo, las personas somos seres sociales, y como tales estamos en continua interacción con otras personas. En esas interacciones se forman redes sociales que dan lugar a grupos sociales. Los grupos sociales son diversos y variados y generalmente pertenecemos a varios. Algunos no los podemos elegir, la pertenencia a otros es voluntaria.

La pertenencia a estos grupos va a determinar en parte cómo somos y cómo nos comportamos porque cuando pertenecemos a un grupo tendemos a interiorizar sus normas y valores. Así, mediante diferentes procesos sociales desarrollamos lo que se denominan identidades sociales.

La identidad social
De la pertenencia a esos grupos sociales va a surgir una identidad social (Scandroglio, López y San José, 2008), una de cada grupo con la que nos vamos a identificar en mayor o menor grado. Cada grupo influirá en nosotros de una forma u otro y condicionará en cierta medida nuestra forma de pensar y de actuar. Es importante reconocer qué aspectos de nuestra conducta pueden estar condicionados por estos grupos sociales.

De este modo, vamos a tener una identidad personal y varias sociales (García-Leiva, 2005). Las diferentes identidades sociales convergerán en nosotros y harán una sola identidad personal. Por ejemplo: español, andaluz, malagueño, seguidor del Málaga y del Barcelona, fan de Pink Floyd y autores como Bukowski y Kerouac. Si nos identificamos con esta descripción, tenderemos a buscar ambientes sociales que estén en sintonía con nuestros gustos y de esta forma estaremos más o menos siendo influidos.

Sitio Web "La Mente es Maravillosa"  Leer artículo completo >>>


El Bosque de Dodona y la Estatua de Memnón

El Bosque de Dodona y la Estatua de Memnón 


Para llegar al bosque de Dodona, pasemos por la rue Lamartine 44 y detengámonos un instante en la casa del Sr. B..., donde hemos visto un mueble dócil presentarnos un nuevo problema de estática. En un número cualquiera, los asistentes se colocan alrededor de la mesa en cuestión y en un orden igualmente indistinto, ya que no hay allí ni números ni lugares cabalísticos; ellos tienen las manos apoyadas sobre el borde de la misma; ya sea mentalmente o en voz alta, hacen un llamado a los Espíritus que tienen la costumbre de aceptar su invitación. Nuestra opinión sobre ese género de Espíritus es conocida, por lo que los tratamos casi sin ceremonia. Apenas cuatro o cinco minutos hubieron transcurrido cuando un ruido claro de toc, toc se hace escuchar en la mesa, lo suficientemente fuerte como para ser escuchado en la habitación vecina, y se repite durante todo el tiempo y con la frecuencia que se desee. La vibración se hace sentir en los dedos, y al poner el oído en la mesa se reconoce sin error que el ruido tiene su fuente en la propia substancia de la madera, porque toda la mesa vibra, desde sus patas hasta la superficie.

¿Cuál es la causa de este ruido? ¿Es la madera que cruje o es – como dicen – un Espíritu? Para comenzar, apartemos toda idea de superchería; estamos en la casa de gente demasiado seria y muy bien relacionada como para divertirse a costa de los que han consentido en invitar; además, esta casa no es de manera alguna privilegiada; los mismos hechos se producen en otras cien igualmente honorables. A la espera de la respuesta, permitid una pequeña digresión.

Un joven candidato a bachiller estaba en su cuarto, ocupado en repasar su examen de Retórica; llaman a la puerta. Pienso que admitiréis que puede distinguirse la naturaleza del ruido y sobre todo su repetición, si es causado por un crujido de la madera, por la agitación del viento o por cualquier otra causa fortuita, o si es alguien que golpea para entrar. En este último caso el ruido tiene un carácter intencional que es inconfundible; esto es lo que dice nuestro estudiante. Sin embargo, para no distraerse inútilmente, quiso asegurarse poniendo al visitante a prueba. Si es alguien – dijo –, dad uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis golpes; golpead arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda; llevad el compás, tocad la llamada militar, etcétera, y a cada una de estas órdenes el ruido obedecía con la más perfecta puntualidad. Seguramente – pensó – no puede tratarse del crujido de la madera, ni del viento, ni tampoco de un gato, por más inteligentes que se lo suponga. He aquí un hecho; veamos a qué consecuencia nos conducirán los argumentos silogísticos. Entonces hizo el siguiente razonamiento:

Escucho ruidos; por lo tanto, algo los produce. Este ruido obedece a mis órdenes; por lo tanto, la causa que lo produce me comprende. Ahora bien, lo que comprende tiene inteligencia; por lo tanto, la causa de ese ruido es inteligente. Si es inteligente, no es ni la madera ni el viento; por lo tanto, si no es ni la madera ni el viento, es alguien. Entonces fue a abrir la puerta. Puede verse que no es necesario ser un doctor para sacar esta conclusión, y consideramos a nuestro aprendiz de bachiller lo suficientemente firme en sus principios como para obtener la siguiente: Supongamos que al abrir la puerta no encuentre a nadie y que el ruido continúe exactamente de la misma manera; él proseguirá su sorites: «Acabo de probar sin réplicas que el ruido es producido por un ser inteligente, ya que responde a mi pensamiento. Siempre escucho este ruido delante de mí y es cierto que no soy yo quien golpea; por lo tanto, es otro; ahora bien, a este otro yo no lo veo: por lo tanto, es invisible. Los seres corporales que pertenecen a la Humanidad son perfectamente visibles; ahora bien, el que golpea, siendo invisible, no es un ser humano corporal. Ahora bien, ya que llamamos Espíritus a los seres incorpóreos, el que golpea – no siendo un ser corporal – es, por lo tanto, un Espíritu.»

Consideramos rigurosamente lógicas las conclusiones de nuestro estudiante; sólo que lo que hemos dado como una suposición es una realidad, en lo que respecta a las experiencias que se hacían en la casa del Sr. B... Hemos de agregar que no había necesidad de la imposición de las manos y que todos los fenómenos se producían igualmente cuando la mesa estaba aislada de cualquier contacto. De este modo, según el deseo expresado, los golpes eran dados en la mesa, en la pared, en la puerta y en el lugar designado verbal o mentalmente; indicaban la hora y el número de las personas presentes; ejecutaban el toque de tambores, la llamada militar y el ritmo de un aria conocida; imitaban el trabajo del tonelero, el chirrido de una sierra, el eco, los fuegos graneados o de pelotones y muchos otros efectos demasiado extensos de describir. Se nos ha dicho haber escuchado en ciertos Círculos imitar el silbido del viento, el murmullo de las hojas, el fragor del trueno, el embate de las olas, lo que nada tiene de sorprendente. La inteligencia de la causa se volvía patente cuando, por medio de esos mismos golpes, se obtenían respuestas categóricas a ciertas preguntas; ahora bien, es a esta causa inteligente que nosotros llamamos o, mejor dicho, que a sí misma se ha llamado Espíritu. Cuando este Espíritu quería hacer una comunicación más desarrollada, indicaba por un signo particular que quería escribir; entonces, el médium psicógrafo tomaba el lápiz y transmitía su pensamiento por escrito.

Entre los asistentes – no hablamos de aquellos que estaban alrededor de la mesa, sino de todas las personas que llenaban el salón – había los incrédulos genuinos, los medio creyentes y los fervientes adeptos, mezcla poco favorable, como sabemos. A los primeros, los dejamos de buen grado, esperando que la luz se haga para ellos. Nosotros respetamos todas las creencias, incluso hasta la incredulidad que también es una especie de creencia, cuando a sí misma se respeta lo suficientemente como para no herir las opiniones contrarias. Por lo tanto, no hablaríamos de esto si no nos proporcionara una observación útil. Su razonamiento, mucho menos prolijo que el de nuestro estudiante, se resume generalmente así: Yo no creo en los Espíritus; por lo tanto, no deben ser Espíritus. Ya que no son Espíritus, debe tratarse de una prestidigitación. Naturalmente, esta conclusión nos lleva a suponer que la mesa estaba trucada a la manera de Robert Houdin.45 Nuestra respuesta a esto es bien simple: en primer lugar, sería necesario que todas las mesas y todos los muebles estuviesen trucados, puesto que no los hay privilegiados; en segundo lugar, no conocemos ningún mecanismo lo suficientemente ingenioso para producir a voluntad todos los efectos que hemos descrito; en tercer lugar, sería necesario que el Sr. B... hubiese trucado las paredes y las puertas de su residencia, lo que es muy poco probable; finalmente, en cuarto lugar, sería necesario que se hubiera hecho trucar del mismo modo las mesas, las puertas y las paredes de todas las casas donde diariamente se producen fenómenos semejantes, lo que no es muy presumible, porque se conocería al hábil constructor de tantas maravillas.

Los medio creyentes admiten todos los fenómenos, pero están indecisos sobre la causa de los mismos. A éstos los remitimos a los argumentos de nuestro futuro bachiller.

Los creyentes presentan tres matices bien característicos: los que sólo ven en esas experiencias una diversión y un pasatiempo, y cuya admiración se expresa en estas palabras u otras análogas: ¡Es asombroso! ¡Es singular! ¡Es muy divertido! Pero no van más allá de eso. Luego vienen las personas serias, instruidas y observadoras, a las cuales no se les escapa ningún detalle y para quienes las mínimas cosas son objeto de estudio. Y finalmente se encuentran los ultracreyentes – por así decirlo – o, mejor dicho, los creyentes ciegos, a los cuales se les puede reprochar un exceso de credulidad, cuya fe no lo suficientemente esclarecida les da una confianza tal en los Espíritus, que les adjudican todos los conocimientos y principalmente la presciencia. Además, es con la mejor fe del mundo que piden noticias de todos sus asuntos, sin pensar que por dos centavos habrían sabido lo mismo del primer echador de la buenaventura. Para ellos, la mesa parlante no es un objeto de estudio y de observación: es un oráculo. No tiene en su contra sino su forma trivial y sus usos demasiado vulgares; pero si la madera de la que está hecha, en lugar de ser utilizada para las necesidades domésticas, estuviese de pie, tendríais un árbol parlante; si fuese tallada como estatua, tendríais un ídolo ante el cual los pueblos crédulos vendrían a postrarse.

Ahora crucemos los mares y veinticinco siglos, transportándonos al pie del monte Tomaros en el Epiro; allí encontraremos el bosque sagrado, cuyas encinas daban oráculos; añadid ahí el prestigio del culto y la pompa de las ceremonias religiosas, y fácilmente os explicaréis la veneración de un pueblo ignorante y crédulo que no podía ver la realidad a través de tantos medios de fascinación. La madera no es la única substancia que puede servir de vehículo a las manifestaciones de los Espíritus golpeadores. Nosotros las hemos visto producirse en la pared y, por consecuencia, en la piedra. Por lo tanto, tenemos también las piedras parlantes. Si estas piedras representasen un personaje sagrado, tendremos la estatua de Memnón, o la de Júpiter Ammón, dando oráculos como los árboles de Dodona.

Es cierto que la Historia no nos dice que esos oráculos eran dados por golpes, como lo vemos en nuestros días. En el bosque de Dodona, era por el silbido del viento a través de los árboles, por el murmullo de las hojas o el susurro de la fuente que brotaba al pie de la encina consagrada a Júpiter. Se dice que la estatua de Memnón emitía sonidos melodiosos con los primeros rayos de sol. Pero la Historia también nos dice – como tendremos ocasión de demostrarlo – que los Antiguos conocían perfectamente los fenómenos atribuidos a los Espíritus golpeadores. No hay ninguna duda de que éste es el principio de su creencia en la existencia de seres animados en los árboles, en las piedras, en las aguas, etc. Pero desde que este género de manifestaciones fue explotado, los golpes ya no eran más suficientes; los visitantes eran demasiado numerosos como para darles una sesión particular a cada uno; además, esto hubiera sido una cosa bastante sencilla: era necesario el prestigio, y desde el momento en que enriquecían el templo con sus ofrendas, era necesario retribuir su dinero convenientemente. Lo esencial era que el objeto fuese visto como sagrado y habitado por una divinidad; desde ese momento, se podía hacerle decir todo lo que se quisiera, sin tomar tantas precauciones.

Los sacerdotes de Memnón usaban – dicen – la superchería; la estatua era hueca, y los sonidos que emitía eran producidos por algún medio acústico. Esto es posible y hasta probable. Los Espíritus – incluso los simples golpeadores, que en general son menos escrupulosos que los otros – no están siempre a la disposición del primero que llegue, como ya lo hemos dicho;46 tienen su voluntad, sus ocupaciones, sus susceptibilidades y ni a unos ni a otros les gusta ser explotados por la codicia. ¡Qué descrédito para los sacerdotes si no hubieran podido hacer hablar a su ídolo en esa ocasión! Era preciso suplir su silencio y, en caso de necesidad, ayudarlo; además, era mucho más cómodo no tener tanto trabajo, al poder formular la respuesta según las circunstancias. Lo que vemos en nuestros días no prueba menos que las creencias antiguas tenían como principio el conocimiento de las manifestaciones espíritas, y es con razón que hemos dicho que el Espiritismo moderno es el despertar de la Antigüedad, pero de la Antigüedad esclarecida por las luces de la civilización y de la realidad.

Extracto de "Revista Espírita 1858", por Allan Kardec.


Los Espíritus Superiores Son las Almas de Hombres de Genio

Los Espíritus Superiores Son las Almas de Hombres de Genio

por Allan Kardec.

¿cuál es la autoridad de la revelación espiritista, ya que emana de seres cuyas luces son limitadas, y que no son infalibles? La objeción sería importante si esta revelación consistiera sólo en la enseñanza de los Espíritus, si debiéramos obtenerlo todo exclusivamente de ellos y aceptarlo con los ojos cerrados; no tiene valor hasta el momento en que el hombre le aporta el concurso de su inteligencia y de su juicio; los Espíritus se limitan a encaminarlo hacia deducciones que puede obtener de la observación de los hechos.

Además, las manifestaciones y sus variedades innumerables son los hechos; el hombre los estudia y busca la ley; le ayudan en este trabajo los Espíritus de todo orden, que son más bien unos colaboradores que reveladores en el sentido usual de la palabra; somete sus declaraciones al control de la lógica y del sentido común; de esa manera, se beneficia de los conocimientos especiales que se deben a su posición, sin abdicar al uso de su propia razón.

No siendo los Espíritus otros que las almas de los hombres, comunicándonos con ellos no salimos de la humanidad, circunstancia capital que hay que considerar. Los hombres de talento que fueron las antorchas de la humanidad vinieron pues del mundo de los Espíritus, como volvieron allí dejando la Tierra. Desde que los Espíritus pueden comunicarse con los hombres, estos mismos genios pueden darles instrucciones bajo la forma espiritual, como lo hicieron bajo la forma corporal; pueden instruirnos después de su muerte, como lo hacían en su vida; son invisibles en lugar de ser visibles, he aquí toda la diferencia. Su experiencia y su saber no deben ser menores, y si su palabra, como hombres, tenía autoridad, no la debe tener menos porque estén en el mundo de los Espíritus.

Extractos del Libro "Caracteres de la Revelación Espirita", por Allan Kardec.

14 de diciembre de 2019

Nacimiento del reino vegetal

Evolución y Cuerpo Espiritual

Nacimiento del reino vegetal


Aparecen los virus y, con ellos, surge el campo principal de la existencia integrado por nucleoproteínas y globulinas, ofreciendo un clima adecuado a los principios inteligentes o mónadas fundamentales, que se destacan de la sustancia viva como centros microscópicos de fuerza positiva, estimulando la división cariocínésica.

Se evidencian, desde entonces, las bacterias rudimentarias, cuyas especies se perdieron en los orígenes profundos de la evolución, generando los minerales en la construcción del suelo, dividiéndose por categorías y grupos numerosos y plasmando, por reproducción asexuada, las células primitivas que serían las responsables de la eclosión del reino vegetal en su inicio.
Milenios y milenios se suceden y pasan...

Formación de las algas
Sustentado por los recursos de la vida que en la bacteria y en la célula se constituyen del líquido protoplasmático, el principio inteligente se nutre ahora con la clorofila, que revela un átomo de magnesio en cada molécula, precediendo a la constitución de la sangre, de que se alimentará en el reino animal.

El tiempo actúa sin prisa en su lento transcurrir en la cuna de la humanidad, y entonces aparecen las algas acuáticas, casi invisibles, con sus colas sinuosas desplazándose sobre las aguas, revestidas con membranas celulósicas y manteniéndose a costa de residuos minerales, siendo dotadas de una extrema motilidad y sensibilidad, como formas monocelulares en que la mónada ya evolucionada se eleva hacia un plano superior.

No obstante, son aún plantas que hasta hoy persisten en la Tierra como filtros de evolución primaria de los principios inteligentes en constante expansión, pero plantas superevolucionadas en los dominios de la sensación y del instinto embrionario, conservando el magnesio de la clorofila como testimonio de la especie.

Sucediéndolas por orden, emergen las algas verdes de constitución pluricelular, con nuevo núcleo e inaugurando la reproducción sexuada y estableciendo vigorosos combates provocadores de la muerte a través de ellos, así como metamorfosis incesantes que perdurarán, en el decurso de las eras, generando así la edificación de las nuevas formas del porvenir.

Extractos del Libro "Evolución en dos mundos", por André Luiz-Chico Xavier

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 73 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 73 »

Aprovechando la energía mental, mucho más poderosa que la fuerza electrónica, los proyectó, como legítimo hipnotizador, sobre el campo mental de Luis, que funcionó como mosaico, transformando las impresiones recibidas, en impulsos magnéticos, reconstruyendo las formas-pensamiento plasmadas por usted en los centros cerebrales, a través de los nervios que desempeñan el papel de antenas específicas, fijando así las particularidades en la esfera de los sentidos, en un perfecto juego alucinatorio, en el que el sonido y la imagen se entrelazan armoniosamente, como sucede en la televisión, donde la imagen y el sonido se asocian con el apoyo eficiente de aparatos conjugados, presentando en el receptor una secuencia de escenas que podríamos considerar como “imágenes técnicas”.
Los vengadores, al igual que yo, escuchaban la aclaración sumamente sorprendidos.
El asistente, como buen psicólogo, se valió de un argumento a la altura del expresado por Leonel, para demostrarle que también él, Silas, conocía el proceso de la obsesión en todos sus detalles.
Leonel, admirado, le abrazó y exclamó:
–Compañero, compañero, ¿de qué escuela procede usted? Su inteligencia nos interesa.
El jefe de nuestra expedición pronunció algunos monosílabos, y me invitó a que nos retiráramos, pretextando que tenía algo que hacer.
Los hermanos, expertos en la rebeldía, intercambiaron una extraña mirada, como para decirse que nosotros pertenecíamos a algún núcleo infernal distante y que no les convenía molestarnos.
Insistieron en que volviésemos al día siguiente para seguir hablando, a lo que Silas asintió con evidente satisfacción.
Pasados algunos minutos, el asistente, acompañado por mí, sacó a Alzira y a Hilario al exterior, encaminándonos de regreso a la Mansión.
El activo servidor del bien, en el viaje de regreso, se mantenía silencioso, pensando, pensando...
No obstante, ante mi perplejidad, aclaró fraternalmente:
–No, André, todavía es muy pronto para presentar a Alzira a los infortunados verdugos. Por la conversación de Leonel, percibí que tenemos enfrente a dos vigorosas inteligencias, cuyo cambio inicial ha de ser realizado con amor, para mayor seguridad. Volveremos mañana sin la presencia de nuestra amiga, para tener una conversación más estable y, por tanto, más valiosa.
Me dispuse a esperar, ansiosamente, el día siguiente.

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


» 1,...70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 90...

Regreso a la Vida Corporal

El Proceso de la Reencarnación

Regreso a la Vida Corporal

por Cláudia Bernardes de Carvalho

Los espíritus vuelven sistemáticamente a la carne, para seguir su camino evolutivo hasta llegar al nivel exigido en moralidad y en intelectualidad. Por eso se concluye que todos nosotros somos seres milenarios, que hemos vivido muchas veces y aún reencarnaremos innúmeras más, perfeccionándonos poco a poco en todas las aptitudes que nos cabe desarrollar.

El período de vida en la Tierra es relativo. La vida puede durar más o menos años y obedece a  las necesidades de aprendizaje que trae cada espíritu individualmente desde el mundo espiritual.
Para eso Dios nos ha ofrecido un modo de adelantamiento: la encarnación, donde la conducta de los espíritus será puesta a prueba en varias tesituras y tendrá la oportunidad de espiar faltas del pasado. Así será hasta que el espíritu alcance el nivel mínimo aceptable antes de abandonar la experiencia de la encarnación en mundos materiales y que le permita vivir en mundos más adelantados donde no esté sujeto a las necesidades físicas. Una vez que el espíritu ya haya aprendido todo en lo tocante a su desarrollo en ese planeta, sigue su camino en otros mundos más adelantados.

Cuando un espíritu se equivoca en determinada actitud, ese error es una enseñanza y un medio de aprendizaje en que el espíritu sufre las consecuencias de no seguir el camino correcto de amor. Estas lecciones, así como las acertadas, en que el espíritu reafirma su postura en el bien, se quedan almacenadas en el inconsciente del individuo. Esa fuente de conocimientos que el espíritu adquiere por el error y acierto le llevará a renovarse evento tras evento vivido, buscando actuar bien y mejor, siguiendo la conducta intelecto-moral correcta.

Tomado del Blog "Amanecer Espírita"

La Causa de la Caída en el Vicio de los Estupefacientes está en la Ignorancia

Imagen relacionada

Vicios sociales

La Causa de la Caída en el Vicio de los Estupefacientes está en la Ignorancia

por Sebastián de Arauco

Los estupefacientes más comunes son: morfina, cocaína, opio, marihuana,
hachis, grifa y otras drogas narcóticas que traficantes sin escrúpulos presentan en cigarrillos, caramelos y dosis inyectables, etc. Estos y otros estupefacientes, conocidos también como drogas narcóticas, comienzan produciendo una excitación en las células cerebrales y nerviosas, y con su parte etérica también en la psiquis, produciendo una euforia alucinatoria que transporta a sus víctimas a un “paraíso” artificial momentáneo, de corta duración, sumiendo luego al toxicómano en un estado de depresión de indecible tortura y desesperación, al desaparecer la acción de la droga.

Y a poco de su uso, quien haya caído en esa trampa, tiene que ir aumentando
la dosis,pues la anterior ya no le hace el efecto deseado. Y el estado depresivo sigue en aumento, por lo que el toxicómano se desespera y todo lo sacrifica por la obtención de la droga que le saque de ese estado terrible de tortura. Ya no busca el placer como en el comienzo, busca salir de ese estado de tortura psicofísica, de alucinaciones horribles que, cual fantasma, le persiguen. Y en su tormento, busca desesperadamente la droga que le libere. Y en esa angustia, van pasando días y días, hasta que la obtención de la droga se le hace más difícil, y para cuyo objeto no vacila en valerse del robo, etc.; y entonces trata de huir de sí mismo, porque la vida ya no le ofrece sino sufrimiento, y comienzan a pensar en el suicidio como puerta de escape, que muchas veces ejecutan, pero las más de las veces les falta valor; y solo las clínicas especializadas pueden rehabilitarles.

La causa de la caída en el vicio de los estupefacientes está en la ignorancia,
porque quien los conozca jamás caerá en el error. Y la puerta de entrada es, generalmente, la ociosidad perturbadora, carentes de un objetivo de vida y que falto de un ideal, cedieron a las insinuaciones de malas compañías. Y el remedio está en la educación, al comienzo de la adolescencia, exponiendo con claridad, el peligro a que conducen esos y otros vicios ocultos, a fin de que, cuando algún descarriado le hable de ellos, el adolescente esté ya en guardia y pueda dominar la curiosidad, evitando la caída.

Todo hábito vicioso es contrario a las leyes naturales, e impedimento de progreso espiritual (objeto único de las vidas humanas); y es un lastre que mantiene a las almas viciadas apegadas al plano físico al desencarnar y en las secciones tenebrosas del astral inferior o mundo psíquico de las almas.

Extractos de "Revista Amor, Paz y Caridad".

El Mundo Invisible es, en Realidad, sólo la Prolongación del Mundo Visible

Pruebas Experimentales

El Mundo Invisible es, en Realidad, sólo la Prolongación del Mundo Visible

por León Denis.

El mundo invisible es, en realidad, sólo la prolongación del mundo visible. Más allá de los límites trazados por nuestros sentidos, hay formas de la materia y de la vida de las que la ciencia entiende cada vez más como posibles, desde que el descubrimiento de la materia radiante, la aplicación de los rayos X, los trabajos de Hertz sobre la telegrafía sin hilo, de Lockyer sobre las nebulosas, los de Becquerel, Curie, Lebon sobre la radioactividad de los cuerpos, le abrió todo un dominio ignorado de la naturaleza.

Los hechos espiritistas están lejos de ser despreciables, constituyen una de las revoluciones más grandes intelectuales y morales que se hayan producido en la historia del globo. Son el argumento más importante que se pueda oponer al materialismo. La certeza de revivir más allá de la tumba, en la plenitud de nuestras facultades y de nuestra conciencia, hace desaparecer el fantasma de la muerte. El conocimiento de las situaciones felices o penosas, hechas a los Espíritus por sus buenas o malas acciones, es una acción poderosa y moral. La perspectiva de los progresos infinitos, conquistas intelectuales, que esperan a todos los seres y los llevan hacia destinos comunes, puede sólo acercar a los hombres, unirles por lazos fraternales. La doctrina del Espiritismo experimental es la única filosofía positiva que responde a todas las necesidades morales de la humanidad.

Extractos del Libro "El Porqué de la Vida", por León Denis.

13 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 72 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 72 »

Silas, intencionadamente, dijo:
–¡Ah! ¡Sí!... Nos hallamos ante un proceso de transmisión de imágenes, hasta cierto punto análogas a los principios dominantes en la televisión, en el reino de la electrónica en el plano terrestre. Sabemos que cada uno de nosotros es un generador de vida, con cualidades específicas de emisor y de receptor. El campo mental del hipnotizador, que crea en el mundo de su propia imaginación las formas-pensamiento que desea exteriorizar, es algo semejante a la cámara de imagen del transmisor común, del mismo modo que ese dispositivo es idéntico, en sus valores, a la cámara oscura de la máquina fotográfica. Plasmando la imagen de la que se propone extraer el mejor efecto, la arroja sobre el campo mental del hipnotizado que, entonces, se comporta como un mosaico en televisión (62) , o en forma de película sensible en la fotografía. No imaginamos que en la transmisión de imágenes a distancia, el mosaico, recibiendo las escenas que la cámara está explorando, actúa como un espejo sensibilizado, convirtiendo los trazos luminosos en impulsos eléctricos, y enviándoles sobre el aparato de recepción que los recibe, a través de antenas especiales, reconstituyendo con ellos las imágenes por llamadas señales de video, y recomponiendo, de esa forma; las escenas televisadas en la pantalla del receptor común. En este caso, usted, Leonel, creó los cuadros que se propuso transmitir al pensamiento de Luis y, usando las fuerzas positivas de la voluntad, les dio colorido con los recursos de su concentración mental, que funcionó como una cámara de imagen.

(62)  En1931 Vladimir Kosma Zworykin desarrolló el captador electrónico que tanto se esperaba, el iconoscopio, que perduró hasta finales el siglo XX. El iconoscopio está basado en un mosaico electrónico compuesto por miles de pequeñas células fotoeléctricas independientes que se creaban mediante la construcción de un sandwich de tres capas. Este mosaico, que era también conocido con el nombre de mosaico electrónico de Zworykin se colocaba dentro de un tubo de vacío sobre el que se proyectaba, mediante un sistema de lentes, la imagen a captar. La lectura de la “imagen electrónica” generada en el mosaico se realizaba con un haz electrónico que proporcionaba a los pequeños condensadores fotoeléctricos los electrones necesarios para su neutralización. Para ello se proyecta un haz de electrones sobre el mosaico, las intensidades generadas en cada descarga, proporcionales a la carga de cada célula y ésta a la intensidad de luz de ese punto de la imagen pasan a los circuitos amplificadores y de allí a la cadena de transmisión, después de los diferentes procesamientos precisos para el óptimo rendimiento del sistema de TV (nota del traductor).

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


» 1,...70, 71, 72, 73, 74, 75, 76, 77, 78, 79, 80, 90...

Las Revelación por el Espiritismo y la Ciencia

Las Revelación por el Espiritismo y la Ciencia

por Amalia Domingo Soler

Es misión de los sacerdotes ilustrar a sus feligreses, haciéndoles conocer todas las evoluciones de la ciencia o sea el desarrollo y el desenvolvimiento de la inteligencia humana, despertando su sentimiento y su amor al estudio, convenciéndolas de que el hombre sin instrucción es como el ave sin alas, como fuente sin agua, que vive sin vivir porque vive sin comprender a Dios, y vivir sin saber porqué vivimos, es una pobre vida.

El hombre ha de saber de dónde viene, porqué está hoy en la Tierra, y adonde irá mañana; y los que se llaman los ungidos del Señor, tienen obligación sagrada de difundir la luz de la verdad; y como la verdad es la ciencia, y en las demostraciones científicas se encuentra Dios, por esto la misión de los sacerdotes no es rezar rutinariamente las oraciones contenidas en su breviario. Su oración debe ser el estudio, su más ferviente plegaria, el análisis.

Bajo el punto de vista corporal y puramente anatómico, el hombre pertenece a la clase de mamíferos, de los que no se diferencia sino por accidentes en la forma exterior. En lo demás, la misma composición química que todos los demás animales, los mismos órganos, las mismas funciones y los mismos modos de nutrirse, de respiración, de secreción y de reproducción: nace, vive, y muere en las mismas condiciones, y a su muerte se descompone su cuerpo como el de todo ser viviente. No hay en su sangre, en su carne y en sus huesos, un átomo de más ni de menos que en la sangre, carne y huesos de los animales; como éstos al morir, devuelven a la tierra el oxígeno, el hidrógeno, el azoe y el carbono que se habían combinado para formarles, y vuelven éstos para nuevas combinaciones, a constituir nuevos cuerpos minerales, vegetales o animales. La analogía es tan grande que se estudian sus funciones orgánicas en ciertos animales, cuando no pueden hacerse los experimentos en el mismo.

Cueste lo que cueste a su orgullo, el hombre debe resignarse a no ver en su cuerpo material sino el último anillo de la animalidad sobre la Tierra. El inexorable argumento de los hechos está ahí, contra el cual no hay protesta que valga.
Pero cuanto más el cuerpo disminuya en valor a sus ojos, tanto más aumenta en importancia su principio espiritual; si el primero lo pone al nivel del bruto, el segundo lo eleva a una altura inconmensurable. Vemos el circulo en que el animal se detiene; mas no podemos alcanzar, ni aún con la imaginación, el límite a que puede llegar el Espíritu del hombre.
De ahí puede inferir el materialismo con el Espiritismo, lejos de temer los descubrimientos de la ciencia y su positivismo, se anticipa a ellos y los impulsa, porque está seguro de que el elemento espiritual que tiene su existencia propia, no puede recibir menoscabo alguno.
La existencia del principio espiritual es un hecho, que no tiene por decirlo así más necesidad de demostración que el principio material; es en cierto modo una verdad axiomática, que se afirma por sus efectos como la materia por los que le son propios.

Según la máxima, todo efecto tiene una causa, todo efecto inteligente debe tener causa inteligente; no hay quien no reconozca una diferencia entre el movimiento mecánico de una campana agitada destinado a dar una señal, o un aviso, revelador por lo mismo de un pensamiento, de una intención. Pero a nadie que tenga sano el entendimiento, se le puede ocurrir la idea de atribuir el pensamiento a la materia de la campana, se deduce que ésta es movida por una inteligencia a la que sirve de instrumento para manifestarse. Por la misma razón a nadie se le ocurre la idea de atribuir el pensamiento a un cadáver humano. Si el hombre vive y piensa, es porque hay en él algo que falta al cadáver. La diferencia que hay entre el hombre y la campana, es que la inteligencia que hace mover aquélla se halla fuera de ella, mientras que la que hace mover al hombre está en él mismo.

El principio espiritual es el corolario de Dios: sin este principio, no tendría Dios razón de ser, porque no se concebiría el soberano poder ni la infinita inteligencia, reinando eternamente sobre la materia bruta, del mismo modo que no se comprendería un soberano terrestre, ejerciendo su reinado sobre las piedras. Y como no se puede comprender a Dios sin los atributos esenciales de la Divinidad, entre los cuales son la justicia y la bondad, éstos carecerían de objeto si sólo hubieran de ejercitarse sobre la materia.
Por otra parte no podría concebirse un Dios justo y bueno en sumo grado, creando seres inteligentes y sensibles para reducirlos a la nada después de algunos instantes de sufrimiento sin compensación; recreando su vista en esta sucesión indefinida de seres que nacen sin haberlo solicitado, que piensan un instante para no conocer más que el dolor, y que se disipan para siempre después de una existencia efímera.
Sin la supervivencia del ser inteligente, los sufrimientos de la vida serían, de parte de Dios, una crueldad sin objeto. Por eso el materialismo y el ateísmo son corolarios recíprocos: negando la causa se niega el efecto, y negando el efecto no puede admitirse la causa. El materialismo es consecuente consigo mismo, ya que no lo es con la razón.
Según afirma Kardec, en el principio espiritual ven el corolario de la existencia de Dios. Como se ve no pueden estar más afines en el fondo los que tan distantes suelen estar en la forma.

Pues hablando, si en la Creación no hubiera más mundo habitado que la Tierra, podríamos decir juzgando por las apariencias, que Dios estuvo poco previsor en el plan de su obra; porque de la Tierra hay que decir lo que dicen que dijo un inglés al visitar la católica España: que le gustaba el suelo y el cielo, pero no el entresuelo; esto es, le encantaba su fecundo suelo, su sol de fuego, pero no sus hombres impresionables e irreflexivos; y esto mismo se puede decir de la Tierra.

La naturaleza ostenta su espléndida hermosura, en los rugientes mares, en la cordillera de las montañas, en los amenos valles, en los frondosos bosques, en el firmamento con sus múltiples velos atmosféricos, en las auroras boreales que cual sonrisas divinas alegran las regiones polares, en los torrentes que a prodigiosa altura lanzan sus hirvientes cataratas, en los fenómenos ópticos que producen los rayos solares sobre las nubes, que disueltas en menuda lluvia fertilizan la tierra, en este orden admirable por lo cual se armoniza, todo se enlaza, todo se eslabona en el trabajo incesante de la naturaleza; y sólo el hombre, es el Satán de la leyenda que se revela contra su Creador; en la Tierra todo habla de Dios, ¡Todo! Menos el hombre a pesar de llevar en su frente el distintivo de su genealogía Divina.

Le falta al hombre de este planeta la virtud que según Platón es el origen de las ciencias y de las artes: no sabe admirar, y como no sabe admirar, no ama a Dios, y no amándole no le comprende, y no comprendiéndole, es deísta; por esto las religiones han sido la parodia de la religión, y las primeras deben su origen a la escuela ateísta, nacida dentro de los abusos de la escuela deísta, siendo el ateísmo la consecuencia lógica, el resultado natural de los anacronismos religiosos.

Y este mundo, donde la vida es un dolor sin tregua, donde los que se llaman los iluminados del Señor, martirizan y queman a sus hermanos inventando todas las torturas, y todos los suplicios más fuertes y más crueles, como sucedía con el tribunal de la santa inquisición; y no hay religión que no tenga su abolengo en las hogueras y en los campos de batalla, siendo la historia de todas las religiones, persecuciones, desmanes y abusos; y dejando aparte el elemento religioso, busquemos a los que se llaman sabios, y veamos en otro sentido que tampoco comprenden a Dios, prueba de ello es cuando dijo Laplace, que para hacer su tratado de cosmogonía, no había necesitado de la hipótesis Dios; y Virchow decía, que se pueda comprobar la generación espontánea para no admitir la existencia del Creador, para eludir la intervención de una inteligencia ordenadora en la organización de la materia.

¿Y este mundo donde los deístas apelan a la fuerza bruta, para convencer a los mal llamados sabios, niegan la suprema sabiduría para hacer valer sus hipótesis, y huyen de la clara luz del Sol, y quieren ahuyentar la oscuridad en que viven, con la luz vacilante de absurdas teorías? ¿Y este mundo, repetimos, cuya humanidad es tan defectuosa, tan rebelde, tan antirracional, que o mata en nombre de Dios, o le niega en nombre de la ciencia: el hombre terrenal tal como es hoy, puede ser considerado como el Rey de la Creación? No; es completamente imposible; lo será en otros planetas, cuando tenga mejores condiciones, cuando adquiera lógica y raciocinio suficiente para comprender la gran misión que le toca cumplir; por esto encontramos pobre la creencia que afirma ser la Tierra la única morada del hombre, para en ella adorar a Dios.

Nace la luz en la comparación de la causa con los efectos: y la causa Dios, ¡Es inmensa! ¡Infinita! ¡Infinitísima!… y el efecto Tierra, ¡Es pequeño! ¡Microscópico! ¡Infinitesimal!… Por esto entre el hombre terrenal y Dios, deben mediar innumerables razas, cuyo número fijo ningún matemático podrá sumar jamás.

Los terrenales somos muy pequeñitos todavía, porque nuestra civilización, no nos ha dado más que un necio orgullo, una presunción insoportable: revelándose en los unos con la creación de un Dios inadmisible, y en los otros con la negación del principio de la vida; ni los religiosos, ni los semi-sabios han comprendido la omnipotencia del Ser Supremo.

Raudales de ciencia y raudales de amor hacen falta en la Tierra; y fijarse menos en las palabras y más en los hechos: siendo las religiones las encargadas de operar un cambio social.

Vencedores pueden ser todos los hombres que busquen la luz de la verdad; y la iglesia católica si se afilia al racionalismo moderno, podrá ser todavía una de las escuelas religiosas que tenga un buen número de adeptos: pero ha de seguir paso a paso la marcha de la civilización actual; ha de interpretar fielmente las enseñanzas de Cristo; ha de comprender en su valor inmenso su divina revelación.

¡Cuan bien la describe Kardec en su Génesis!
La parte más importante de la revelación de Cristo, en el sentido de que es el principal distintivo y la piedra angular de toda su doctrina, es el nuevo punto de vista bajo el cual hace considerar a la Divinidad. No es el Dios terrible, celoso y vengativo de Moisés; el Dios cruel implacable que riega la Tierra con sangre humana, y ordena la matanza y exterminio de los pueblos, sin exceptuar a las mujeres, niños y ancianos. No es el Dios injusto que castiga a todo un pueblo por el pecado de su Rey; que se venga del culpable en la persona del inocente, y que hiere a los hijos por las faltas de sus padres; sino un Dios clemente, soberanamente justo y bueno, lleno de mansedumbre y de misericordia, que perdona al pecador arrepentido y da a cada uno según sus merecimientos. No es el Dios de un solo pueblo privilegiado, el Dios de los ejércitos que preside los combates para sostener su propia casa contra el Dios de los otros pueblos; sino el Padre común del género humano que extiende su protección a todos sus hijos y los llama hacia Él. No es tampoco el Dios que recompensa con los bienes de la Tierra, y que hace consistir su gloria y la felicidad en la dominación y esclavitud de los pueblos rivales y en la multiplicidad de su progenie; sino que dice a los hombres: vuestra verdadera patria no está en este mundo, sino en el cielo; allí es donde los humildes de corazón serán ensalzados, y abatidos los soberbios. No es el Dios que hace una virtud de la venganza y manda dar ojo por ojo y diente por diente; sino el Dios de misericordia, que dice perdonad las injurias, si queréis que se os perdonen vuestros pecados: devolved bien por mal; no hagáis a otro lo que no queréis que hagan con vosotros. No es ya el Dios mezquino y meticuloso que impone bajo las más rigurosas penas la manera con que quiere ser adorado, y que se ofende por la inobservancia de una fórmula; sino el Dios grande que mira las intenciones y no se honra con las exterioridades.
No es en fin, el Dios que quiere ser temido; sino el Dios que quiere ser amado.

Toda la doctrina de Cristo está fundada sobre el carácter que atribuye a la Divinidad. Con un Dios imparcial, soberanamente justo, bueno y misericordioso, ha podido hacer del amor de Dios y de la caridad para con el prójimo, la condición única de salvación, y decir: ésa es toda ley y los profetas, y no hay otra.

Sobre esta creencia se ha podido basar la igualdad de los hombres ante Dios, y la fraternidad universal. Esta revelación de los verdaderos atributos de la Divinidad, unida a la de la inmortalidad del alma y de la vida futura, modifica profundamente las relaciones mutuas de los hombres; les imponía nuevas obligaciones; les hacía mirar la vida presente bajo otro aspecto, y debía por consecuencia, modificar profundamente las costumbres y relaciones sociales. Éste es incontestablemente por sus consecuencias el punto más capital de la revelación de Jesucristo, cuya importancia no se ha comprendido lo bastante. Sensible es decirlo, es el punto en que más se han apartado las creencias y que más se ha desconocido en la interpretación de sus enseñanzas.
Es verdad; y esas enseñanzas deben de ser estudiadas por todos los hombres de buena voluntad, vengan de donde vengan y sean quienes sean. La humanidad debe de trabajar unida porque la unión constituye la fuerza; y ya que tantos siglos hemos perdido sumidos en la ignorancia, justo es que despertemos de nuestro sueño, y todas las escuelas busquen a Dios en la ciencia. ¡Oh! Sí, en la Ciencia y la Caridad.
Toda la mitología pagana es en realidad un extenso estudio alegórico de las diversas fases buenas y malas de la humanidad. Para quien sabe desentrañar su Espíritu, es un curso completo de la más alta filosofía, como lo son por su estilo las fábulas modernas.
Lo absurdo era tomar la forma por el fondo. Pero los sacerdotes paganos no enseñaban más que la forma, sea porque algunos no supiesen más, o porque tuviesen interés en mantener a los pueblos en creencias que favoreciendo su dominación, les eran más productivas que la filosofía. La veneración del pueblo a la forma, era una fuente inagotable de riquezas, por los donativos acumulados en los templos, las ofrendas y sacrificios hechos a los Dioses, en provecho de sus representantes o ministros. Un pueblo menos crédulo hubiera dado menos importancia a las imágenes, a las estatuas, a los emblemas y a los oráculos; y Sócrates fue condenado como impío a beber la cicuta, por haber querido secar esa fuente, poniendo la verdad en lugar del error.
Entornes no estaba aún en uso el quemar vivos a los herejes, pero quinientos años antes de Cristo fue condenado a la infamante muerte como impío, porque como Sócrates, quiso sustituir el espíritu de la letra y porque su doctrina esencialmente espiritual, destruía la supremacía de los escribas, fariseos y doctores de la ley.
Lo mismo sucede con la Génesis, en la cual hay grandes verdades morales bajo figuras materiales, que tomadas a la letra, serían tan absurdas como si en nuestras fábulas se tomaran al pie de la letra las escenas y los diálogos que se atribuyen a los animales.
Adán es la personificación de la humanidad; su falta individualiza la debilidad del hombre, en quien predominan los instintos materiales, a los que no sabe resistir.
El árbol, como árbol de la vida, es el emblema de la vida espiritual; como árbol de la ciencia, es el de la conciencia que el hombre adquiere del bien y del mal por el desarrollo de su inteligencia y del libre albedrío, en virtud del cual escoge entre ambos; indica el estado aquel en que el hombre, dejando de ser guiado sólo por el instinto, toma posesión de su libertad y contrae la responsabilidad de sus actos.
El fruto del árbol es el emblema del objetivo de los deseos materiales del hombre; es la alegoría de todo apetito desordenado; resume bajo una misma figura los motivos de inclinación al mal; y comer de él, es sucumbir a la tentación. Crece en medio del jardín de delicias, para dar a entender que la seducción está en el fondo mismo del placer, y recordar al mismo tiempo que si el hombre da la preferencia a los goces materiales, se apega a la tierra y se aparta del camino de su destino espiritual.
La muerte con que le amenaza si infringe la prohibición que se le hace, es un aviso de las consecuencias inevitables, tanto físicas como morales, que acarrea la violación de las leyes divinas gravadas en su conciencia. Es evidente que no se trata aquí de la muerte corporal, puesto que, después de su pecado, Adán vivió aún por mucho tiempo; sino de la muerte espiritual, es decir, de la pérdida de los bienes del adelantamiento moral, de cuya pérdida es imagen la inmediata expulsión del jardín de las delicias.
La serpiente está lejos de representar hoy el tipo de astucia. Es pues, en este pasaje con relación a su forma, más que a su carácter, una alusión a la perfidia de los malos consejos que se arrastran como la serpiente y de los cuales muchas veces, por esta razón, no se desconfía. Por otra parte, si la serpiente fue condenada a arrastrarse sobre su vientre, por haber engañado a la mujer, se deduciría que antes tendría piernas, en cuyo caso no sería serpiente. ¿A qué fin imponer a la credulidad sencilla de los niños como verdades, alegorías tan evidentes y que falseando su juicio, les hacen luego mirar los libros sagrados como un tejido de fábulas absurdas?
Si el pecado de Adán no fue otro que el de haber comido un fruto, no puede justificar por su índole casi pueril, el rigor con que fue castigado. Tampoco se puede racionalmente admitir que consistió en el hecho que generalmente se supone; porque considerándolo como crimen indigno de perdón, Dios habría condenado su propia obra, puesto que habría creado al hombre para su propagación. Si Adán hubiese entendido en este sentido la prohibición de tocar el fruto del árbol, y se hubiese conformado con ella, ¿Dónde estaría la humanidad, y qué habría sido de los designios del Creador? Dios habría creado el inmenso aparato del Universo para dos solos individuos y la humanidad habría venido contra su voluntad y sus previsiones.
Dios no creó a Adán y a Eva para estar solos en la Tierra, y la prueba la tenemos en las mismas palabras que le dirigió inmediatamente después de su formación cuando estaban aún en el paraíso terrestre. “Y bendíjolos Dios, y dijo: creced y multiplicaos y henchid la Tierra y subyugadla”. Puesto que la multiplicación del hombre era una ley desde el paraíso terrestre, su expulsión no pudo tener por causa el hecho que se supone.
¿Cuál es entonces ese tan enorme pecado que ha podido dar lugar a la reprobación sempiterna de todos los descendientes del que la a cometido? Caín el fratricida, no fue tratado con tanta severidad. Ningún teólogo ha podido explicar ese punto lógico racionalmente, porque ateniéndose todos a la letra, han girado siempre en un círculo vicioso.
Al decir a Adán que sacara su alimento de la tierra con el sudor de su frente, simboliza Dios la obligación de trabajar, pero ¿Por qué hace del trabajo un castigo? ¿Qué sería de la inteligencia humana si no la desarrollara con el trabajo? ¿Y qué sería la tierra si no fuese fecundada, transformada y saneada por el trabajo inteligente del hombre? ¿Por qué dijo a la mujer que, a causa de su pecado, pariría con dolores? ¿Cómo los dolores del parto pueden ser un castigo, puesto que es una consecuencia del organismo, y que está probado fisiológicamente que el dolor es necesario? ¿Cómo una cosa que está conforme con las leyes de la naturaleza, puede ser un castigo? He aquí lo que los teólogos no han podido aún ni podrán explicar, hasta que salgan del punto de vista en que se han colocado; y sin embargo, estas palabras que parecen tan contradictorias, pueden justificarse y conciliarse fácilmente.
Observemos por de pronto, que si en el momento de la Creación de Adán y Eva, sus almas acabadas de salir de la nada, como se nos enseña, debían ser sencillas e inocentes en todo, y no podían saber lo que era morir, ya que estaban solos sobre la Tierra, mientras estuvieron en el paraíso terrestre, no vieron morir a nadie, ¿Cómo pues, podrían comprender en qué consistía la amenaza de muerte que Dios les hizo? ¿Cómo Eva habría podido comprender que parir con dolor era un castigo, puesto que acabando de nacer a la vida, nunca había tenido hijos y que era la única mujer del mundo?
Las palabras de Dios no debían tener para ellos sentido alguno, apenas salidos de la nada debían ignorar porqué y cómo habían salido; no podían comprender ni al Creador ni el objeto de la prohibición que les imponía. Sin experiencia alguna de las cosas de la vida, pecaron como niños que obran sin discernimiento; lo cual hace más incomprensible aún la terrible responsabilidad que Dios ha hecho caer sobre ellos, y sobre la humanidad entera.
Lo que es una dificultad insuperable para la teología, el Espiritismo lo explica sin dificultad alguna, y de un modo racional por la anterioridad del alma y la pluralidad de existencias; ley sin la cual todo es misterioso y anómalo en la vida del hombre. En efecto, concedamos que Adán y Eva habían vivido anteriormente, y todo quedaría justificado.
Dios no les habla ya como niños, sino como a seres en estado de comprender y que le comprenden; lo cual sería una prueba evidente de que ya sabían de antemano muchas cosas. Admitamos, además, que hayan vivido en un mundo más adelantado y menos material que el nuestro, donde el trabajo del Espíritu suplía el trabajo corporal; que por su rebeldía a la ley de Dios, figurada por la desobediencia, hayan sido expulsados de él y relegados por castigo a la Tierra, donde el hombre a consecuencia de la naturaleza del globo, está sujeto al trabajo corporal; Dios en estas circunstancias podría decirles con razón: en el mundo donde viviréis, en lo sucesivo, cultivaréis la tierra y sacaréis de ella vuestro alimento con el sudor de vuestra frente. Y a la mujer: parirás con dolores, porque tal es la condición de ese mundo. El paraíso terrestre, cuyos rastros se han buscado inútilmente en la Tierra, sería en este caso la figura del mundo feliz donde había vivido Adán, o más bien la raza de espíritus en él personificada. La expulsión del paraíso marca el momento en que estos espíritus han venido a encarnarse entre los habitantes de ese mundo, y el cambio de situación que ha sido la consecuencia. El ángel armado con una espada flamígera que prohibe y defiende la entrada en el paraíso, simboliza la imposibilidad en que están los espíritus de los mundos inferiores de penetrar en los superiores antes de haberlo merecido por su purificación.
¡Cuánto más racional, cuánto más lógica es esta explicación que el paraíso de Moisés con el árbol y el fruto prohibido!
Las grandes verdades todas son demostrables axiomáticamente; y en la historia sagrada, todo es emblemático y parabólico; y en los tratados religiosos, debían estar sus conceptos al alcance de todas las inteligencias, para que no se tergiversara el significado de sus proposiciones: porque la letra mata, y el Espíritu vivifica. La sabiduría no consiste en hablar mucho, y afirmar poco; la verdadera sabiduría se manifiesta demostrando con hechos irrefutables la verdad de los principios que se sustentan.
Dice un gran pensador, que las escuelas pierden todo aquello que quieren perder, y es muy cierto. La escuela ultramontana ella sola se aparta del movimiento científico universal; pues si por una parte se reconcilia con la ciencia, por otra inspira a sus adeptos esa fe que demuestra la pequeñez del Espíritu y que detiene el vuelo de la inteligencia, haciéndole descender desde el espacio infinito a un circulo microscópico.
Nosotros creemos que las manchas del pecado se lavan con las aguas del progreso; y ese dios que destruye lo que crea, no es el Dios de los racionalistas. ¡Nuestro Dios es más grande! ¡Es más clemente! ¡Es más justo! Tiene el tiempo ante sí, y en esa eternidad sin límites se purifican todas las humanidades por medio del trabajo, por medio del estudio y de las investigaciones científicas. ¡Sí, sí, por la ciencia! ¡Océano inmenso donde navega el hombre, buscando un puerto que se llama Dios!
Los teólogos para darle más efecto a sus fábulas religiosas, suprimen o mejor dicho, confunden el diluvio universal, el que marcó el periodo diluviano, con el diluvio bíblico, es decir, el diluvio asiático. Kardec en su Génesis hace mención de ambos, y encontramos más lógico en sus aplicaciones sencillas y naturales que en las fábulas religiosas, en las cuales hay pequeños detalles que hacen sonreír al hombre más grave.
Siendo la ciencia la demostración de Dios, ¿Qué es la revelación sin la ciencia? Un cúmulo de errores, una serie de fábulas místicas que llenan el alma de confusión. La revelación sin la ciencia es una conspiración contra la verdad que han formado todas las religiones; y que sólo ha conseguido estacionar al hombre limitando sus aspiraciones, sujetando su Espíritu con las férreas cadenas del fanatismo.
¡La ciencia es la primogénita de Dios! ¡Es Dios mismo! Y nosotros decimos refiriéndonos a esa demostración divina, lo que decía Plinio hablando del mundo.
Escuchemos al sabio filosófico; el mundo o lo que también llamamos cielo, que en su anchuroso seno abarca todos los seres, es un Dios eterno, inmenso, que no fue producido nunca ni perecerá jamás. Buscar alguna cosa fuera de Él, es trabajo inútil para el hombre y superior a sus fuerzas. Ese es el Ser verdaderamente sagrado, el Ser eterno, inmenso, que todo lo encierra y abarca; Él lo es todo y está en todo. Es obra de la naturaleza y la naturaleza misma.
Nosotros decimos: ¡Dios es la ciencia, y la ciencia es Él! Buscar la verdad fuera de la ciencia es trabajo inútil superior a las fuerzas del hombre. ¡Donde falta la ciencia sólo puede vivir el sofisma! La ciencia lo es todo; un sabio afirmaba que la ciencia y la caridad son la palabra de Dios.

Tomado del Blog "La Luz del Camino"