20 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 79 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 79 »

....y, simulando una intensa dignidad ofendida, con estudiado brío en la palabra, le hice un resumen de los hechos... Lívido y trémulo, el enfermo me exigió pruebas, a lo que respondí, llevándole tambaleante, hasta la puerta de la habitación que yo, deliberadamente había dejado mal cerrada... Bastó un fuerte empujón, y mi progenitor, desolado, encontró la prueba que deseaba... Armando, con gran cinismo, no obstante su asombro, huyó rápidamente, sabiendo que no podría esperar ataque alguno de un sexagenario abatido por su enfermedad... Mi madrastra, profundamente herida en su amor propio, dirigió al viejo esposo acusaciones humillantes, retirándose a sus aposentos particulares, en una explosión de amargura. Completando la obra terrible a la que me había dedicado, me mostré sumamente cariñoso con el enfermo, que se hallaba íntimamente aniquilado... Transcurrieron dos semanas sumamente pesadas para nuestro núcleo familiar… Mientras Aida ocupaba su lecho, asistida por dos médicos de nuestra confianza que en modo alguno conocían la oculta tragedia, yo convencía a mi padre con lamentaciones y sugerencias indirectas, para que la fortuna de nuestra casa, en su mayoría, fuera puesta a mi nombre, para salvaguardarla, ya que el segundo matrimonio no podría deshacerse ante las autoridades legales. Proseguía en mi faena delictiva, cuando mi madrastra apareció muerta... Los médicos la declararon víctima de un envenenamiento fulminante y, contrariados, notificaron a mi padre que se trataba de un suicidio, motivado seguramente por la insufrible neurastenia que afectaba a la enferma. Mi padre, se manifestó sombrío en los funerales, y yo me regocijé en mis propósitos destructores... Ahora, sí... la fortuna total de nuestra casa, pasaría a pertenecerme... Mi satánica alegría, no obstante, duró muy poco... Desde la muerte de la segunda esposa, mi padre cayó en cama para no levantarse más... Inútilmente médicos y religiosos procuraban ofrecerle mejorías y consuelos... Al final de dos meses, mi padre, que jamás había vuelto a sonreír, entró en una dolorosa agonía, en la que, a través de confidencia entrecortada por las lágrimas, me confesó que había envenenado a Aída, administrándole un violento tóxico, disuelto en el calmante habitual. Eso, sin duda alguna –me aseguraba vencido– le imponía también la muerte, ya que no conseguía perdonarse a sí mismo, que cargaba sobre sí un remordimiento constante e intolerable... Por primera vez, mi conciencia se condolió profundamente. El apego a los bienes materiales, arrasaba mi vida... El anciano querido murió en mis brazos, creyendo que mis sollozos de arrepentimiento, era llanto de amor filial. Dejando su cuerpo fatigado sepultado en la fría tierra, regresé a nuestra casa solariega, sintiéndome el más desgraciado de los seres... Todo el oro del mundo, no me proporcionaba, ahora, el más leve consuelo. Me hallaba sólo, sólo e infinitamente desgraciado... Todos los rincones y las pertenencias de nuestra habitación, me hablaban de crimen y de remordimiento...

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


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A una Espiritista

A una Espiritista

por Amalia Domingo Soler

Muchas veces te he oído decir que deseas irte de la Tierra, pensando que al dejar en la fosa, tu débil envoltura, te vas a ir por esos mundos de Dios, y vas a disfrutar de los goces purísimos que forman el patrimonio de los espíritus felices.

Yo, al oírte también me entusiasmaba y me contagiaba con tus quiméricas ilusiones, y ya me veía envuelta en nubes de color de rosa contemplando vergeles cuyas flores hermosísimas me brindaban su embriagador perfume, mas he aquí, que hablando un día con el Espíritu del Padre Germán, éste me dijo así:

¿Y en qué te fundas para creer que al dejar la Tierra te podrás presentar en otros mundos más adelantados que el que habitas y allí vivir y gozar del progreso alcanzado por sus moradores?

¿Qué méritos extraordinarios has hecho valer en esta existencia?

¿Qué descubrimiento, qué invenciones maravillosas has ofrecido para su desarrollo a los hombres de tu tiempo?

¿Qué obra evangélica, qué sacrificio, qué acto heroico has llevado a cabo en bien de la humanidad que te rodea?

¿Qué libro científico has escrito que haya causado una verdadera revolución en el mundo de los sabios?

¿Qué planetas has descubierto que hayan aumentado el número de las islas del cielo?

¿Qué pruebas asombrosas de amor sin límites, has dado a aquellos que te han rodeado?

¿Qué has hecho, en fin, que merezca en justicia el premio inapreciable de la felicidad?

Mírate bien a ti misma con verdadera imparcialidad, no te dejes llevar ni por una modestia mal entendida, ni por un amor propio exagerado; pesa tus actos sin inclinar la balanza ni a uno ni a otro lado, mide el alcance de tus hechos sin temor infundado ni esperanza ilusoria, dedícate a viajar dentro de ti misma por más que esto te parezca imposible realizarlo, pero los viajes del Espíritu dentro de su mundo, de su esfera de acción, de la órbita donde gira, son de tanto provecho para el Espíritu, son de tan profunda y racionalenseñanza, que le valen tanto, o quizá más aún, que la exploración más arriesgada, más llena de peligros que pudiera hacer cruzando mares de hielo, o escalando montañas cuyos volcanes arrojaran incandescente lava formando ríos de fuego.

En vez de pensar en mundos de luz habitados por humanidades venturosas, estudia detenidamente las impresiones que recibes hablando con los seres que te rodean. Pregúntate a ti misma qué es lo que sientes cuando hablas con los desgraciados, con los felices, con los justos y los pecadores, con los sabios y los ignorantes, y allí donde te encuentres más inspirada, donde tengas más facilidad para expresar tus pensamientos, allí está marcado el grado de tu adelanto, la medida exacta de tu altura moral y de tu alcance intelectual, allí no te verás más grande ni más pequeña de lo que eres, y allí conocerássi te ha llegado el momento de decirle a la Tierra: adiós, no volveré a pisar tu suelo, otros mundos reclaman mi presencia, mis conocimientos y mi actividad; o si aún durante muchos siglos tienes que pedirle hospitalidad a los terrenales, para ensayar tus fuerzas y tu inteligencia y adquirir lo que nadie te puede dar, grandeza y sentimiento, sabiduría y ternura, heroísmo para luchar y vencer, abnegación para llegar al sacrificio con la sonrisa beatífica del mártir y el amor purísimo del justo.

Tan sabios consejos se grabaron en mi memoria de un modo indeleble, y desde entonces hermana mía, emprendí mis viajes dentro de mí misma, y créeme, en lo que me queda de existencia, apenas tendré tiempo de haber observado muy a la ligera vagos indicios de lo que he sido, lo que soy y lo que quiero ser.

Comencé mis viajes alrededor de mí misma, recordando mis impresiones más profundas, aquellas que dejaron una huella indeleble en mi corazón, y en mi pensamiento, y me remonté nada menos que 48 años atrás, cuando en unión de mi madre y de una de sus mejores amigas, visité la cárcel de Sevilla para decirle adiós a un joven soldado (casi un niño), que víctima inocente de un pronunciamiento, iba sin la menor culpa, a pagar las culpas ajenas en el penal de Melilla. Yo quería mucho a aquel adolescente vestido de soldado, se llamaba Ángel y de ángel tenía la cara.

En un pequeño jardín iluminado por la luna llena le di el último adiós, y al cruzar la azoteilla, lugar donde se levantaba el cadalso, sentí tal horror, se apoderó de mí tal espanto, me pareció ver en torno mío tantas figuras amenazadoras, que si no me sacan pronto de la cárcel, creo que me quedo en ella, víctima de horribles convulsiones, sensación dolorosísima que se producía casi siempre que pasaba, al declinar la tarde, por delante de la prisión y oía cantar la salve a los presos. Canto monótono y melancólico, que me infundía profunda tristeza.

Muchos años después, visité la cárcel de Barcelona, hablé con un desgraciado que había matado a dos mujeres, miré con horror a un hombre que había violado a sus tres hijas, recorrí todas las dependencias, y cada vez que tras de mí se cerraban las puertas y rechinaban los cerrojos, sentía en todo mi ser un dolor tan intenso, miraba en torno mío con tanta pena y tanta angustia, que los que me acompañaban decían que no habían visto a nadie que se hubiese impresionado tanto en aquel triste lugar; y cuando salí de la cárcel y subí al coche que me esperaba, cuando me vi lejos de aquella mansión de horrores, sentí un placer tan extraordinario que lloraba y reía a un mismo tiempo y hablaba sin orden ni concierto, dando gracias a Dios de no merecer en esta existencia el cruel castigo de estar presa.

Después visité el presidio de Tarragona, entonces fui más dueña de mí misma, recorrí sus sombríos dormitorios, me detuve en un gran patio donde los presidiarios esperaban el rancho de la tarde, sentí por aquellos seres una piedad inmensa, yo quería en aquellos breves momentos adivinar todos sus dolores, leer en su pensamiento, infundirles esperanza y resignación, pero todo al vuelo, porque allí dentro me faltaba aire para respirar, y cuando salí miré al cielo y al mar, y me pareció que había salido de un infierno y me hallaba en un paraíso; ¡Entonces sí que mi alma elevó una plegaria que debió resonar de mundo en mundo!

Recuerdo también que a poco de conocer el Espiritismo, me dieron en Madrid una credencial de segunda inspectora del penal de Alcalá de Henares. Para mí, que nada poseía en aquella época, que la miseria, la soledad, el abandono, y una dolencia incurable eran mi patrimonio, tener un destino el cual me proporcionaba casa, y un modesto sueldo, era adquirir una fortuna fabulosa, y parecía lo más natural que sintiera alegría al recibir la credencial, y sin embargo, fue todo lo contrario. Yo vivía entonces con una pobre familia y ocupaba un cuartito que tenía una gran ventana que daba al tejado y desde la cual se veía mucho cielo, las paredes blancas como la nieve, las iluminaba el sol desde la mitad del día, hasta que se escondía en Occidente. Nada más alegre y más risueño que aquel cuartito, se reía solo, como decía la buena mujer dueña de aquel humilde rinconcito; y al pensar que iba a dejarle, sentí una tristeza y un desaliento inexplicable; pero como siempre he creído que el hombre tiene obligación de ganarse la vida con el sudor de su frente, fui a Alcalá a tomar posesión de mi destino, mas al verme ante el presidio sentí tal horror y tal espanto, que estuve largo rato dudando, andaba veinte pasos, y retrocedía cuarenta, pensando en volverme a Madrid sin entrar en el penal, pero al fin dije: es preciso, aquí tendrás casa y pan, fuera de aquí a semejanza de una hoja seca, vas por el mundo a merced del viento; y entré en la oficina o despacho del jefe del penal.

Recuerdo que éste era un hombre anciano, alto, robusto, con blancos bigotes y traza de militar, al verme y al presentarle mi credencial me miró fijamente y en su semblante se dibujó una sonrisa medio burlona, medio compasiva diciéndome en voz muy queda:

-Esto no es para Ud., la matarán a disgustos, ni un mes podrá Ud. resistir a esas fieras, son peores que los hombres.

–Eso mismo me parece a mí, pero hay circunstancias tan apremiantes… hay épocas tan calamitosas que obligan a todo.

En esto se presentó la primera inspectora, que al saber quién yo era, se echó a reír alegremente diciéndome con amable jovialidad.

–No creo que sea Ud. muy a propósito para desempeñar este cargo pero en fin, yo le daré lecciones y todo se andará, creo que no reñiremos, recoja Ud. el título y cuanto antes la espero.

Mientras ella hablaba yo también hablaba conmigo misma, miraba fijamente a mi interlocutora que era alta, muy guapa, con una mirada dura, amenazadora y decía en mi mente: “¡Señor! ¡Aparta de mí este cáliz!… no tengo fuerzas para apurar su amargo contenido.” Y salí de aquel lugar sosteniendo una lucha terrible.

Miré los altos muros de la prisión, escuché palabras soeces, cantares obscenos de las reclusas que asomadas a las ventanas reían estrepitosamente, y me alejé diciendo: ¡Señor! No puedo, es preferible el hambre a este pan que me ofreces, no puedo vivir entre criminales, los compadezco con toda mi alma, pero una fuerza invencible me separa de ellos; entre ellos y yo hay algo que no me explico, que no sé definir, yo quisiera salvarlos, redimirlos, santificarlos, pero al pensar que he de estar en contacto con seres que han caído en el abismo y están contentos en su desgracia; ¡Dios mío! No puedo dar un paso más, me estaciono, y se paraliza mi pensamiento.

Cuando esto me acontecía, no había escuchado aún las sabias advertencias del Padre Germán, mas después, recordando sus consejos, al comenzar mis viajes alrededor de mí misma y al hacer suposiciones de adonde iré mañana, he sacado en consecuencia que podré volver a la Tierra en la posición más humilde, pero que estaré lejos de esos antros, de esos lugares sombríos donde acaban de embrutecerse los criminales.

No, no es posible que mi Espíritu pueda vivir entre la degradación, porque en esta existencia ya ha preferido el hambre, el abandono más completo, la espantosa soledad de la miseria, a estar en contacto con seres abyectos. Podré vivir entre mendigos, pero no entre criminales, entre ellos y yo hay una distancia que no sé medir, pero que deberá ser inmensa, ¡Sin límites!… ¡Sin término!…

Siguiendo mis viajes, cuando he visitado los palacios de los Reyes como me sucedió en Sevilla y en Aranjuez, sus ricos muebles, sus pinturas, sus innumerables bellezas las he contemplado con la admiración que siempre se contempla las maravillas del arte, pero al salir de esas mansiones fastuosas he respirado mejor, me ahogo entre cortinajes de púrpura. Se conoce que estoy aún muy lejos de pertenecer a esas clases que han hecho superiores las necesidades de las civilizaciones, siempre he creído como decía Roque Barcia:

“Que los grandes nos parecían grandes, porque los mirábamos de rodillas”. Nada me une a esas clases al parecer privilegiadas, sus trenes, sus coches, sus deslumbrantes trajes, los miro como una decoración de teatro, creo que su reinado pasará y que las sociedades no necesitarán de esas figuras que despiertan los odios y los rencores de los descamisados.

Si me encuentro al lado de algunas familias que viven en dulce paz, teniendo lo bastante para vivir, disfrutando de esa tranquilidad que da un bienestar asegurado, personas bien vistas en la sociedad, atendidas, respetadas, que desde que nacieron disfrutaron de todas las comodidades, sin conocer en lo más leve los azares de la vida, que no han tenido que avergonzarse por el menor desliz, mujeres que de los brazos de sus padres pasaron a los de su marido, sin lucha, sin fatiga, sin contrariedades, que se ven rodeadas de sus hijos, y que todo les sonríe, al contemplar esos cuadros de la felicidad terrena, me parece que mi Espíritu si pudiera empequeñecerse, quedaría reducido a la millonésima parte de un átomo, tan pequeño se encuentra avergonzado cuando compara su existencia actual tan combatida, tan accidentada, sin familia, sin amparo, teniendo que hacer uso de un organismo que no ha tenido la fuerza suficiente para luchar y resistir los embates de la miseria, y más de una vez se ha declarado vencido porque la luz de sus ojos se apaga, porque no ha tenido la inteligencia y el vigor necesario para ganarse la vida como se la ganan otras personas, pobres, que llegan a la ancianidad trabajando y siendo útiles a cuantos les rodean y a ellos mismos especialmente. Al considerar que para muchas cosas he sido verdaderamente inútil, una sensitiva, cuando necesitaba antes que sentir, pensar en la prosa de la vida ¡Cuán pequeña me encuentro! En particular ante las mujeres que han llenado su misión rodeadas de su familia, en el santuario de su hogar, sin luchas, sin azares, sin pasiones contrariadas. Sintieron, amaron, se despertaron, sonrieron, y un hombre les dijo: honra mi nombre y más tarde un querubín les entregó sus alas diciendo ¡Madre mía! Quiero ser cautivo de tu amor.

Como siempre estoy al lado de personas relativamente felices, me encuentro tan pequeña pareciéndome que entre ellas y yo hay una distancia tan inmensa, que ningún matemático podrá medir con exactitud, creo en consecuencia, atendiendo al estado especial de mi ánimo, que al dejar la Tierra no iré a ningún mundo donde sus moradas sean más buenas que los terrenales, porque si ante los felices de aquí, se encuentra tan avergonzado y tan humillado mi Espíritu, ¿Qué le pasaría en un mundo donde todos sus habitantes fueran justos en comparación de él? Vivir entre santos el que se reconoce pecador, ¿Dónde hay mayor martirio ni peor humillación? Los mundos felices no son por ahora moradas agradables para mí, y pensando razonablemente, pasarán millones de siglos antes que mi Espíritu regenerado contemple su pasado con melancolía, diciendo:

caí muchas veces, pero al fin me levanté, he tardado en ocupar mi puesto en el banquete de la vida, pero para Dios nunca es tarde, en el día de la eternidad no hay ni aurora ni ocaso, el Sol siempre está en el Cenit iluminando y vigorizando las inteligencias.

Tengo pues, el íntimo convencimiento que ya no viviré entre criminales y la certidumbre absoluta que no puedo llamar durante muchos siglos a las puertas de los mundos felices. Ahora bien, ¿Qué siento cuando estoy entre los pobres, entre los desgraciados? Los ciegos por ejemplo; compadezco de todas maneras su infortunio, quisiera ser inmensamente rica para que no sufrieran los horrores de la miseria, y al lado de ellos me encuentro inspiradísima para escribir, les hablo en verso con la mayor facilidad, traslado al papel mis pensamientos sin el menor esfuerzo, y en prueba de ello, te copiaré las últimas poesías que le dediqué a un grupo de ciegos con los cuales me une un entrañable afecto; en ocasión de haberme venido a felicitar en la fiesta de mi nombre.

Tomado del Blog "La Luz del Camino"

El Espiritismo Cuenta con Individuos en la Prensa que son Partidarios Sinceros

Propagación del Espiritismo

El Espiritismo Cuenta con Individuos en la Prensa que son Partidarios Sinceros

por Allan Kardec,septiembre de 1858

"[La Doctrina Espírita] esclarece a las personas sobre sus verdaderos intereses presentes y futuros [...]."

La manera en la que el Espiritismo se ha propagado hasta hoy merece una seria atención. Si la prensa hubiera hecho repercutir su voz a favor del Espiritismo, si lo hubiera enaltecido; en suma, si lo hubiera difundido hasta la saciedad en el mundo, se podría decir que el Espiritismo se ha propagado como todas las cosas que se venden gracias a una reputación artificial y que se desean experimentar, aunque sólo sea por curiosidad.

Pero nada de eso ha sucedido: en general, la prensa no le ha prestado voluntariamente ningún apoyo; más bien ha desdeñado el Espiritismo, o si, en pocos intervalos, ha hablado de él, ha sido para ponerlo en ridículo y enviar a los adeptos a las PetitesMaisons , cosa poco estimulante para aquellos que habrían tenido la veleidad de iniciarse en el Espiritismo. El propio señor Home apenas ha tenido el honor de recibir algunas menciones relativamente serias, mientras que los acontecimientos más vulgares encuentran un gran espacio en la prensa.

Es fácil ver, en el lenguaje de los adversarios, que éstos hablan del Espiritismo como los ciegos hablarían de los colores, sin conocimiento de causa, sin examen serio y profundo, y tan sólo basados en una primera impresión. Por eso, sus argumentos se limitan a una negación pura y simple, ya que no les daremos a las pullas chistosas la honra de denominarlas argumentos. Por más ingeniosas que sean, las bromas no son razones.

Sin embargo, no se debe acusar de indiferencia o de mala voluntad a todo el personal de la prensa. El Espiritismo cuenta con individuos en la prensa que son partidarios sinceros, y conocemos a varios de ellos entre los escritores más distinguidos. ¿Por qué, pues, ellos se quedan en silencio? Es que, al lado de la cuestión de la creencia, hay la de la personalidad, todopoderosa en este siglo. Entre ellos, del mismo modo que entre muchos otros, la creencia está concentrada, no expansiva. Además, están obligados a seguir los procedimientos de su periódico y temen perder a sus suscriptores si ostentan, de forma decidida, una bandera cuyo color podría desagradar a algunos entre ellos.

Extractos de "Revista Espírita 1858-1861", por Allan Kardec.

Sistema Optimista y Monoespiritista

Sistemas

Sistema Optimista y Monoespiritista

por Allan Kardec.

Sistema optimista. Al lado de aquellos que no ven en estos fenómenos sino la acción de los demonios hay otros que sólo han visto la de los buenos Espíritus; éstos han querido suponer que estando el alma separada de la materia, ningún velo existía para ella, y que debía tener la soberana ciencia y la soberana sabiduría. Su ciega confianza en esta superioridad absoluta de los seres del mundo invisible, ha sido para muchos el origen de bastantes decepciones y han aprendido a sus costas a desconfiar de ciertos Espíritus así como de ciertos hombres.

Sistema uniespiritista o monoespiritista. Una variedad del sistema optimista, consiste en la creencia de que un solo Espíritu se comunica con los hombres, y que este Espíritu es el Cristo, quien es el protector de la Tierra. Cuando se ven comunicaciones de la más baja trivialidad, de una grosería irritante, llenas de malevolencia y de maldad, habría profanación e impiedad en suponer que pudiesen dimanar del Espíritu del bien por excelencia. Además, si aquellos que lo creen no hubiesen tenido jamás sino comunicaciones irreprochables, se concebiría su ilusión; pero la mayor parte conviene en haberlas tenido muy malas, lo que explican diciendo, que es una prueba que el buen Espíritu les hace sufrir, dictándoles cosas absurdas; de este modo, mientras los unos atribuyen todas las comunicaciones al diablo, quien puede decir cosas buenas para tentar, otros creen que sólo Jesús se manifiesta, y que puede decir cosas malas para probar. Entre estas dos opiniones tan inversas, ¿quién fallará? El buen sentido y la experiencia. Decimos la experiencia, porque es imposible que los que profesan ideas tan exclusivas lo hayan visto todo como debe verse.

Cuando se les oponen los hechos de identidad que atestiguan la presencia de parientes, amigos o conocidos por las manifestaciones escritas, visuales u otras, responden que es siempre el mismo Espíritu, el diablo según los unos, el Cristo según los otros, que toma todas las formas; pero no nos dicen por qué no pueden comunicarse los otros Espíritus, ni con qué objeto el Espíritu de Verdad vendrá a engañarnos presentándose bajo falsas apariencias, a burlarse de una pobre madre, haciéndole creer mintiendo, que él es el hijo por quien llora. La razón rehusa admitir que el Espíritu Santo se rebaje, ejecutando semejante comedia. Por otra parte, negar la posibilidad de cualquiera otra comunicación, ¿no es quitar al Espiritismo lo que tiene de más dulce: el consuelo de los afligidos? Digamos sencillamente que dicho sistema es irracional, y no puede sostener un examen severo.

Extractos del Libro "El Libro de los Médiums", por Allan Kardec.

19 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 78 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 78 »

No era la salud paterna lo que hería mi imaginación, sino los bienes de nuestra casa.
En la hipótesis de un súbito fallecimiento de mi padre, no me resignaba en modo alguno a compartir la herencia con la mujer que, a mis ojos, ocupaba indebidamente el espacio que había correspondido a mi madre.
El asistente hizo una larga pausa, mientras mirábamos su semblante melancólico.
Yo, atónito, me preguntaba a mí mismo si realmente todo aquello que él nos relataba, había sucedido... ¿Había sido Silas, en verdad, el hombre que nos estaba refiriendo, o es que se inventaba aquella historia con el loable propósito de transformar el ánimo de los perseguidores?
No me fue posible hacer ninguna pregunta, ya que nuestro amigo, como si quisiese castigarse con aquella dolorosa confesión, prosiguió, pormenorizando:
–Pasé a maquinar planes delictivos, buscando la mejor manera de impedir que Aida accediese a nuestro patrimonio, pero sin molestar a mi padre enfermo... Y en los proyectos criminales que urdía mi cabeza, la muerte de mi madrastra, aparecía como una solución. Pero, ¿cómo suprimirla sin causar un gran sufrimiento al anciano enfermo?... ¿No sería mejor desprestigiarla, como mejor solución, a los ojos de mi padre, para que él no sufriese la nostalgia de la mujer que yo condenaba al desamparo? Estaba tramando en silencio y en la sombra, cuando la ocasión esperada vino a mi encuentro... Invitado a comparecer con su esposa en una fiesta pública, mi padre me llamó e insistió en que yo acompañase a Aida, en su representación... Por primera vez, accedí con placer... Pretendía conocer ahora, más de cerca, sus afecciones... Funestos propósitos nacían en mi cabeza... Durante el alegre ágape, hice contacto con Armando, primo de mi madrastra, que la había cortejado de soltera. Armando era un muchacho algo mayor que yo, conquistador y fanfarrón, que dividía su tiempo entre mujeres y fiestas, a quien, en contra de lo que hacía habitualmente, ofrecí mi premeditada amistad... Le traje a casa tanto como me fue posible, y dominando moralmente el ánimo de mi padre, favoreciendo su retorno a la intimidad de la mujer de quien se había enamorado algunos años antes. La playa, el teatro, el cine, así como paseos de varias clases, eran ahora los lugares donde íbamos, en los que, intencionadamente, hacía todo lo posible para echar a ambos primos uno en brazos del otro. Aida, no se dio cuenta de mi maniobra, y aunque resistió por más de un año a la galantería de su primo, acabó por ceder ante la su constante ofensiva… Fingí desconocer sus relaciones, hasta que pudiese dar a mi padre una prueba directa de los hechos... Inventaba juegos y distracciones para retener al seductor en nuestra casa... Me hice dueño de su total confianza, con el fin de utilizarle como pieza importante de mi criminal ardid y, cierta noche en la que con la mayor cautela aparenté la ausencia de nuestra casa, sabiendo que los amantes se encontraban en la habitación de al lado de la mía, llamé a mi padre que se encontraba enfermo en su habitación....

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


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Sugiero tres pasos para aprovechar nuestra actual existencia

Esta es la Más Importante Encarnación

Sugiero tres pasos para aprovechar nuestra actual existencia

por Alkíndar de Oliveira

a) Valorizar y agradecer al Maestro Jesús la oportunidad de estar viviendo nuestra más importante encarnación de todas las existencias que hemos tenido.

Sobre la importancia de la reencarnación, recordemos lo que dice el espíritu Emmanuel: “Cada encarnación es como si fuese un atajo en los escalones de la ascensión. Por ese motivo, el ser humano debe amar su existencia de luchas y de amarguras temporales, por cuanto ella significa una bendición divina, casi un perdón de Dios”.

b) Iniciar urgentemente un proceso de autoconocimiento. La base de todo cambio comportamental es el autoconocimiento. Ahí está la mayor dificultad del ser humano. Es una de las alternativas para conocernos mejor y la interiorización, que es el acto de enfrentarnos a nuestro mundo interior y de admitir para nosotros mismos la naturaleza de nuestros sentimientos. O sea, no decir “yo nunca siento amargura” o “la rabia no hace parte de mi vida”. Ese proceder de negar nuestros sentimientos inferiores se llama auto-ilusión, una aptitud altamente destructiva. A partir del momento en que admitimos nuestros sentimientos inferiores (sin baja auto-estima), se abre una puerta para aprender a tener autocontrol y se nos da la condición de iniciar el proceso de cambio.

c) Transformar en vivencia práctica nuestro discurso sobre convivencia y fraternidad, principalmente en nuestra casa Espírita.

Sobre el tema fraternidad, dice el espíritu Ermance Dufaux (libro Unidos por el Amor, Editora Dufaux): “Antes de los proyectos ‘más allá de las paredes’, estimulemos la fraternidad, prioritariamente, al prójimo más próximo, aquel que divide con nosotros las responsabilidades doctrinarias en nuestra casa Espírita, aunando esfuerzos por la convivencia jubilosa y libertadora. Convivir fraternalmente debe ser la esencia de nuestra causa. El Centro Espírita, escuela de las virtudes superiores, es el ambiente de disciplina y entrenamiento de los nuevos modelos de relaciones (...)”.

Querido (a) lector(a), concienticémosnos que ser fraternos es – simplemente – una cuestión de escogencia. Entonces, que nosotros, que tenemos la dádiva de haber conocido el Espíritu Consolador, podamos escoger el camino de la fraternidad y, con eso, merecer ser habitantes de la Tierra en su nueva y breve etapa: Mundo de Regeneración. Así sea que – por nuestra edad actual – no consigamos ese intento en esta existencia. Pero, para quien cree en la reencarnación, siempre hay una esperanza!

Tomado del Sitio "Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís"

El Valor del Cuerpo

El Valor del Cuerpo

por José Herculano Pires

El desconocimiento del tema lleva a muchas personas a pensar que en el Espiritismo el cuerpo material es menospreciado. Al contrario de eso, el cuerpo es valorado como instrumento de trabajo indispensable a la evolución del espíritu. Condena, sí, el envilecimiento del cuerpo, el apego a él para fines puramente hedonistas. Los que hacen del cuerpo un simple instrumento de placer desvirtúan su finalidad. Por otro lado, los que lo desprecian o lo someten a torturas inútiles, asfixiando sus impulsos vitales en la búsqueda de una superioridad espiritual ilusoria y egoísta, se tornan mezquinos y atentan contra las leyes de Dios.

Los trastornos de la afectividad, los desvíos sexuales, las frustraciones y los impedimentos en el campo genético, en la vida presente, son consecuencias de abusos y comportamientos perversos del pasado, en el plano de la reencarnación. Quien hoy los soporta está sometido a procesos correctivos indispensables al reequilibrio en las futuras encarnaciones. Dios no castiga. Dios corrige a través de la ley de acción y reacción.

La sexualidad, de la que el sexo es sólo una expresión, es un complejo de potencialidad a disposición del espíritu. El propio Freud, acusado de pansexualismo (*) en su interpretación del hombre, reconoció la posibilidad de sublimación de las potencialidades sexuales. El hombre que se esclaviza al sexo lo envilece. El que lo domina, puede sublimar sus poderes criadores, emplearlos en las más firmes realizaciones de la existencia.

Si alguien está impedido de tener hijos, no lo estará de criarlos en los diversos sectores de la actividad humana. Kardec y Amélie Boudet no tuvieron hijos, pero legaron al mundo la doctrina de renovación y recriación de los valores humanos.

El Espiritismo nos hace comprender la razón de las inhibiciones terrenas y la conveniencia de superarlas, en beneficio de nuestro propio equilibrio futuro. No es el cuerpo el responsable de los trastornos, sino el espíritu, o lo que es lo mismo decir, nosotros mismos, pues no somos cuerpo y sí espíritu.

 (*)  Doctrina que considera toda la actividad psíquica proveniente del instinto sexual, manifiesto desde que nace la criatura.- Nota del Autor

Extractos del Boletín "Flama Espírita"

El Pensamiento se Expresa, en los más Diversos Tipos de Onda

Materia Mental y Co-Creación

El Pensamiento se Expresa, en los más Diversos Tipos de Onda

por Hernani Guimarães Andrade.

El pensamiento se expresa, en los más diversos tipos de onda: desde las oscilaciones cortas, medias y largas, exteriorizadas por la mente humana, hasta los rayos supra-ultra-cortos, propios de los Espíritus puros. Fuerzas vivas y actuantes, ellos tienen velocidad superior a la de la luz y cada criatura funciona como si fuese una estación de televisión ambulante – en verdad, mucho más avanzada – pudiendo emitirlos y recibirlos.

Una vez emitidos, los pensamientos vuelven inevitablemente al propio emisor, de forma a envolver al ser humano en sus propias ondas de creaciones mentales, y, muchas veces, pueden estar aumentados por los productos de otros seres, que con ellos se armonizan.

Siendo las ondas supraluminares, ¿de qué modo serían ellas decodificadas por las células físicas? Respondiendo a esa cuestión, los Espíritus Reveladores apuntan a la glándula pineal, como la glándula de la vida mental; ejerciendo, entre otras importantes funciones, la de traducir y encaminar a la interpretación las informaciones transportadas por las ondas supraluminares. Aprendemos, así, que estamos ligados en espíritu con todos los encarnados que piensan como pensamos, tanto más estrechamente cuanto más estrecha la distancia entre nosotros y ellos, esto es, cuanto más íntimamente estemos conjugando la atmósfera mental unos de otros, independientemente de los factores espaciales .

Extractos del Libro "El Alma de la Materia", por Hernani Guimarães Andrade.

18 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 77 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 77 »

Mi madre, por el contrario, era católica romana de pensamiento fervoroso y digno, y, aunque sin descender con nosotros a sostener cualquier disputa en la referente a la religión, intentaba instruirnos en el deber de la beneficencia. Me acuerdo, con tardío arrepentimiento, de las reiteradas invitaciones que nos dirigía con la mayor bondad, para que participásemos con ella en las tareas de la caridad cristiana, invitaciones que mi padre y yo rechazábamos, sin discrepancias, encastillados en nuestra irreverencia fatua y risueña. Mi madre percibió muy pronto que mi pobre espíritu traía consigo la acidez de la usura y, reconociendo que le seria extremadamente difícil colaborar en la renovación íntima de mi padre, hombre hecho ya, y habituado desde la infancia a la riqueza, concentraba en mí sus propósitos de elevación. Con tal motivo, trató de estimularme a los estudios de Medicina, alegando que, al lado del sufrimiento humano, podría yo encontrar las mejores oportunidades de auxilio al prójimo, haciéndome, así, agradable a Dios, aunque no me fuese posible atesorar los recursos de la fe. Íntimamente, yo disentía de las sagradas esperanzas del ser que más querido era a mi espíritu. Sin lograr poder resistir su cerco afectivo, me consagré al estudio de la carrera médica, pero mucho más interesado en explotar los enfermos ricos, cuyas enfermedades me proporcionarían recursos materiales: Pero en vísperas de acabar mis estudios, mi madre, relativamente joven, desencarnó, víctima de una angina de pecho. Nuestro dolor fue enorme. Recibí mi título de médico, como si fuese un detestable recuerdo, y, a pesar de los estímulos de la bondad paterna, no llegué a practicar la profesión conquistada. Me recogí en la intimidad doméstica, de la que me ausentaba solamente para el entretenimiento y reposo, más hundido que nunca en la avaricia, acompañando el inventario de la herencia de mi madre, con vigilancia tan rigurosa, que mis extrañas actitudes llegaron a sorprender a mi propio padre, que podía ser egoísta y displicente, pero nunca avaro como yo lo era. Comprendí que la fortuna heredada me situaba, para mi desgracia moral, a salvo de cualquier necesidad de la vida física por largos años, siempre que no la derrochase... Aun así, cuando vi a mi padre inclinado a contraer segundas nupcias, casi a los sesenta años de edad, hice cuanto pude, indirectamente, para disuadirle, tratando de apartarle de semejante idea. Pero él era un hombre de gran resolución en sus decisiones, y se casó con Aida, una joven de mi edad, unos treinta años... Recibí a la madrastra como a una intrusa en nuestro ambiente doméstico y, tomándola por una aventurera común a la caza de una fortuna fácil, juré vengarme de ella... A pesar de las cariñosas peticiones del matrimonio y del trato gentil que la pobre joven me dispensaba, echaba siempre mano de un pretexto, para huir de su convivencia. El nuevo matrimonio, no obstante, pasó a exigir del esposo más amplios sacrificios en el mundo social del que Aida no pretendía apartarse, y, por tanto, al término de algunos meses, mi padre se vio obligado a solicitar tratamiento médico y a someterse a un necesario reposo. Yo veía su decadencia orgánica con viva aprensión.

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


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Obra mediumnimica 2/2

Mediumnidad y Obsesión

Obra mediumnimica 2/2

por Espíritu Odilon Fernández / Médium Carlos A. Bacelli

Nadie se retrasa más de lo que debe en las sendas de la evolución.
Todo mal termina convirtiéndose en bien a favor de quien le padece la influencia.
Más pronto o más tarde, pero siempre en el instante dispuesto por las Leyes de la Vida, todos se compenetran con sus responsabilidades y marchan, de forma consciente, para su sublime destino.

Hagamos, así, lo que pudiéramos para ser los “instrumentos” de los cuales Dios utiliza, para despertar los espíritus adormecidos, pero no nos desalentemos con los que, acomodándose en el lecho de color rosa de sus sueños infantiles, se niegan a contemplar la luz de la Verdad.

En el estudio de la obsesión, consideramos aun que muchos obsesores y obsesados se acomodan a la carencia espiritual en la cual se encuentran, de hecho aquellas personas que se habituaron a efectuar chantaje emocional con su propia situación, exhibiendo públicamente sus maldades, en la intuición de conmover a los semejantes…

Existen obsesados que no pasan de mendigos de la afectividad ajena, de acuerdo con las conveniencias sentimentales que les guían el psiquismo.
El obsesado que, en la feliz expresión de Allan Kardec, “se obstina en conservar su mal y en él se complace” es del tipo que de víctima pasa a verdugo del propio obsesor. Casos así son muy frecuentes en la Vida Espiritual e incluso en la relación entre los hombres de la Tierra.

Es bastante común que el obsesor termine enredado en su propia trama obsesiva, esclavizándose a quien pretendía esclavizar; cuando verifica su grado de envolvimiento psicológico con la víctima, casi siempre es tarde para retroceder…

¿No es así que ocurre con muchos que, después de probar la droga, se hacen sus dependientes?…
Adquiridos de manera imperceptible, difícilmente conseguimos liberarnos de ciertos hábitos y tendencias que se nos arraigan en el alma.
De hecho, antes de que expresemos nuestro parecer sobre ese o aquel problema, procuremos examinarlo por sus más variados ángulos, convencidos de que, incluso así, nuestra opinión jamás debe pretender la palabra definitiva acerca de las cosas que nos reclaman análisis.

Tomado del Blog "La Weblog Espírita de Mari"


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HENRI SAUSSE


HENRI SAUSSE



Henri Sausse nace el 6 de mayo de 1851 en Lyon (Francia). En 1869, año en que desencarna Allan Kardec, con tal solo 18 años se hace socio del grupo espírita Finet,  que mantiene reuniones semanales en casa del Sr. Finet. Henri Sausse se interesa por la doctrina y se propone estudiarla para entenderla mejor y poder divulgarla a los demás.

En 1873, en Lyon, los grupos espíritas son comparados con los anarquistas por lo que sufren persecuciones y se toman medidas  prohibitivas contra ellos sin ningún motivo. El grupo Finet desaparece y Henri Sausse, junto con algunos médiums, se reúnen en su casa de la calle Mazenod  para continuar las sesiones. Tras cada sesión se quemaban las comunicaciones para evitar dejar ninguna huella hasta que mas tarde cuando pasó la tempestad, retomaron sus reuniones tres veces a la semana en el nº 14 de la calle Moncey en casa de una pareja de espíritas hasta que murió el Sr. Finet.

El 6 de mayo de 1883, aprovechando la visita a Lyon del director de la Revista Espírita, Pierre-Gaétan Leymarie, Henri Sausse y mas de mil personas se reúnen en la sala “des Folies Lyonnaises”, en la calle Basse du Port-au-bois. Entonces el Sr. Laurent de Faget, otro espírita, propone la creación de una Federación Espírita Lionesa. Se acepta la idea y dos meses después la federación ya contaba con mas de 250 adhesiones, entre ellas la de Henri Sausse, pero se dan cuenta que en lugar de unificar a los demás grupos habían creado uno mas por lo que le cambian el nombre a la sociedad y la llaman “Sociedad Fraternal de Estudio Científico y Moral del Espiritismo. La nueva sociedad es presidida por Laurent de Faget. Henri Sausse es elegido Vice-presidente por unanimidad el 30 de septiembre de 1883 y pasa a ser su presidente el 8 de junio de 1884 cuando Laurent de Faget decide marcharse hacía Paris.

Por aquel entonces, ya llevaba un año dirigiendo otro grupo espírita llamado el grupo Amistad. Era un grupo de amigos íntimos, todos pertenecientes a la Sociedad Fraternal. Con este grupo mantiene sesiones de experimentación para desarrollar la mediumnidad en los socios pero siempre manteniéndose fiel a la idea de divulgación de la doctrina y en octubre de 1890 escribe al respecto en “El Espiritismo” editado por su amigo Gabriel Delanne: “Dejemos a los sabios con sus diplomas y dirijamos nuestra propaganda a las masas que necesitan apoyo y consuelo, a los afligidos, a los que sufren y a los que lloran, solamente ellos podrán escucharnos sin burla, solamente ellos comprenderán que quizá tengamos razón y vendrán a nosotros con sinceridad”.

Durante siete años Henri Sausse trabaja para el grupo Amistad y la Sociedad Fraternal, asistiendo dos veces por semana en cada uno de ellos. Asimismo, organiza las actividades de la Federación Espírita Lionesa que es reconstituida después de una conferencia pronunciada por Gabriel Delanne el 12 de octubre de 1885. Gracias al trabajo de Henri Sausse esta Federación divulga ampliamente el Espiritismo. Imprime y distribuye de manera gratuita 10 000 folletos “Esperanza y Ánimo” escritos por él y en 1888 la Federación crea una sociedad de ayuda compuesta por todos los espíritas lioneses ya que “el Espiritismo es una obra de caridad moral y material y es bueno demostrarlo con el ejemplo”. Esta sociedad distribuye cada año pensiones a los mayores y a los necesitados ante la llegada del invierno.

La Federación organiza también las visitas de conferenciantes, entre ellos Gabriel Delanne, Alexandre Delanne, Metzger y sobre todo Leon Denis que ya estaba en contacto con Henri Sausse y al respecto nos cuenta este último: “La primera conferencia que hizo Leon Denis en Lyon tuvo lugar el domingo 23 de octubre de 1887 en la sala de la Scala frente a un público de 1800 personas (…). El éxito fue rotundo, el orador fue aplaudido con entusiasmo, no podíamos esperar nada mejor.”
Este primer encuentro marcó mucho a Henri Sausse y desde entonces mantuvo una gran amistad con Leon Denis. En 1889, participa en el Congreso Espírita Internacional en París y nos cuenta al respecto: “Yo intentaba orientarme para encontrar la sección de propaganda cuando vi a Leon Denis dirigirse hacía mí y decirme: “Me han nombrado presidente del Comité de Propaganda, ya que se encuentra usted aquí, le contrato de oficio como secretario. Venga conmigo, vamos a trabajar.” La amistad y la confianza entre los dos hombres nunca falló. Treinta años mas tarde Henri Sausse escribirá una biografía de Leon Denis. Había conservado 250 cartas suyas que había ido acumulando tras años de correspondencia. Este no fue su primer ensayo biográfico; en 1896 había publicado la primera biografía de Allan Kardec tras años de investigación y este folleto se vendía por 30 céntimos con el fin de ayudar a la sociedad de ayuda de la Federación. La Federación Espírita Lionesa que sólo tenía un carácter oficioso, se convierte en asociación el 2 de agosto de 1903. Henri Sausse es elegido secretario general de la nueva asociación mientras sigue siendo socio de la Sociedad Fraternal hasta que el 21 de marzo de 1910 se crea un nuevo grupo,  Esperanza. Este pequeño grupo, al igual que el grupo Amistad reúne unos amigos con el fin de estudiar los fenómenos del Espiritismo y es creado el 21 de marzo de 1910.

Poco antes del final de la Primera Guerra Mundial, el 1 de enero de 1918 Henri Sausse edita a su cargo una revista mensual titulada “El Espiritismo Kardecista”. A través de ella el autor presenta los principios del Espiritismo y las actividades de la Federación, en ella también expresa su protesta por los precios elevados de las obras de Allan Kardec pero la revista sólo durará tres años al encarecerse mucho el precio del papel.
En 1923 Henri Sausse, con 72 años de edad deja su puesto como secretario general de la Federación después de haberla dirigido durante casi 40 años. También era entonces Presidente de otro grupo espírita lionés: la sociedad espírita Juana de Arco.

Henri Sausse se retira a un pueblo de la Drôme donde desencarna en 1928 con 76 años. La Revista Espirita le despide con mucho cariño reconociendo su lucha por la divulgación de la doctrina y su labor infatigable. Henri Sausse es el autor de varios libros:

– Esperanza y coraje

– El Espiritismo en Lyon

– La reencarnación según el espiritismo

– Las sesiones del grupo Amistad

– Biografía de Allan Kardec

– Biografía de Leon Denis

– ¿Pruebas? ¡Aquí las tienen!

– Espiritismo transcendental

“Existe un hecho incontestable para mí y es que, si las obras de Allan Kardec fueran leídas más a menudo y mas seriamente, serían mejor comprendidas, sus enseñanzas mejor observadas y apreciadas a su justo valor por detractores que las denigran sólo porque las conocen poco o bien las desconocen por completo”.

Mickael Ponsardin
Centre Spirite Lyonnais

Tomado del Sitio "Federación Espírita Española"

La Realidad Espiritual del Hombre

El Intercambio es Normal entre los Dos Mundos y Siempre ha Existido

por Miguel Vera

Desde el hombre primitivo, los muertos se comunican con los vivos y estos tratan de instruirse con aquellos. El intercambio es normal entre los dos mundos y siempre ha existido. De ello da cuenta una vastísima literatura producida por los sabios antiguos y modernos que estudiaron el problema y confirmaron la supervivencia. Pero, en la medida en que los métodos científicos se perfeccionaron, en la batalla de las ciencias contra las supersticiones del pasado milenario, la misma aceptación general de esa verdad originó mayores sospechas en el medio científico. Las propias religiones, parasitarias de aquella concepción negativa de la muerte, provocaron mayores inconvenientes para la comprensión del problema. Aún hoy, después de pruebas exhaustivas, confirmadas miles de veces por los más respetables investigadores, nuestra cultura rechaza presuntuosamente la flagrante realidad de todos los tiempos, como si ella no pasase de suposiciones inverosímiles.

¿Cuál es la razón de esa actitud irracional ante un problema tan grave: el de mayor importancia para la adecuación del pensamiento a la realidad, objetivo supremo de la filosofía? Es la “alergia al futuro” declarada por Remy Chauvin, director del Instituto de Altos Estudios de París, que tiene su origen histórico en el período inquisitorial. Esa influencia caló en el medio científico y en las ideologías materialistas como el positivismo, el pragmatismo y el marxismo. La prueba científica de la existencia del periespíritu, llamado por los investigadores soviéticos de la Universidad de Kirov (la más importante de Rusia) cuerpo bioplasmático, fue sencillamente asfixiada por el poder estatal. En los Estado Unidos no se intentó realizar las experimentaciones de Kirov porque el descubrimiento del cuerpo bioplasmático hiere los intereses teológicos de las iglesias cristianas. La religiosidad fideísta (creer en que a Dios no se puede llegar por la razón, sino sólo por la fe) de las iglesias junto al materialismo socio-político impide nuevamente el desarrollo de la ciencia, catapultando al ostracismo el sentimiento innato de la inmortalidad del Espíritu.

Extractos de "Revista Espirita de la Federación Espírita Española"

Cuadro del Infierno Cristiano - Otros Viajeras Espirituales

El Infierno

Cuadro del Infierno Cristiano - Otros Viajeras Espirituales

por Allan Kardec.

Otras viajeras espirituales fueron más favorecidas: vieron en el infierno grandes ciudades ardiendo: Babilonia, Nínive y también Roma, sus palacios y sus templos abrasados y todos sus habitantes encadenados. El traficante en su despacho, sacerdotes reunidos con los cortesanos en salones de festines, aullando sobre sus asientos, de los que no podían desasirse, y llevando a sus labios, para apagar su sed, copas de donde salían llamas. Lacayos de rodillas en cloacas hirviendo, los brazos tendidos, y príncipes de cuyas manos caía oro derretido que resbalaba sobre ellos como la lava devoradora. Otros vieron en el infierno llanuras sin fin que labraban y sembraban labriegos hambrientos.

Y como aquellas semillas estériles nada producían en aquellas llanuras regadas con sudor, se comían entre sí. Después, éstos, tan numerosos, tan flacos, tan hambrientos como antes, se dispersaban a bandadas en el horizonte y buscaban en vano y en punto lejano tierras mejores, los cuales eran reemplazados inmediatamente en los campos que abandonaban por otras colonias errantes de condenados. Hay quien vio en el infierno montañas llenas de precipicios, selvas gimiendo, pozos sin agua, fuentes alimentadas con lágrimas, ríos de sangre, torbellinos de nieve en desiertos de hielo, barcas de desesperados bogando por mares sin orillas. Se ha vuelto a ver allí, en una palabra, todo cuanto los paganos vieron: un reflejo lúgubre de la Tierra, una sombra desmedidamente aumentada de sus miserias, sus padecimientos naturales eternizados, y hasta los calabozos, las horcas y los instrumentos de tormento que nuestras propias manos fabricaron.

“Hay allí, en efecto, demonios que, para atormentar mejor los cuerpos de los hombres, toman ellos mismos otros cuerpos. Éstos tienen alas de murciélagos, cuernos, corazas con escamas, patas con uñas corvas, dientes agudos. Nos los enseñan armados de espadas, de garfios, de pinzas, de tenazas candentes, de sierras, de parrillas, de fuelles, de mazas, y haciendo durante la eternidad con carne humana el oficio de cocineros y de carniceros. Los otros, transformados en leones o en víboras enormes, arrastrando sus presas a cavernas solitarias.

Algunos se transforman en cuervos para arrancar los ojos a ciertos culpables, y otros en dragones alados para cargarlos sobre sus lomos y llevarlos, espantados, sangrientos, gritando en los espacios tenebrosos, después dejarlos caer en el estanque de azufre. Aquí, nubes de langostas, de víboras y escorpiones gigantescos, cuya vista eriza, cuyo olor da náuseas, cuyo menor contacto da convulsiones. Allí, monstruos polífagos abriendo por todas partes bocas voraces, sacudiendo sobre sus cabezas disformes cabelleras de áspides, estrujando a los réprobos entre sus mandíbulas, chorreando sangre y vomitándolos molidos, pero vivos, porque son inmortales.

“Aquellos demonios con formas materiales, que recuerdan tan vivamente los dioses del Amenthi y del Tártaro y los ídolos que adoraban los fenicios, moabitas y los demás gentiles vecinos de la Judea. Aquellos demonios no obran al azar, cada uno ejerce sus funciones y su tarea. El daño que hacen en el infierno está en proporción al que inspiraron e hicieron cometer en la Tierra.

[¡Singular castigo, en verdad, aquel que consistiría en poder continuar en mayor escala el mal que hubieren hecho en pequeño en la Tierra! Sería más racional que sufrieran ellos mismos las resultas de aquel mal, en lugar de tener la satisfacción de hacerlo padecer a los demás]

Extractos del Libro "El Cielo y el Infierno", por Allan Kardec.

17 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 76 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 76 »

El apego a nuestras propiedades y a nuestro dinero, me transformó en una serpiente del paraíso familiar, convirtiéndome en un verdugo intratable, naturalmente odiado por todos los que vivían en situación subalterna, en el amplio círculo de mi temporal dominio... Para amontonar monedas y multiplicar ganancias fáciles, comencé por la crueldad y acabé en las mallas del crimen...
Abominé de la amistad, desprecié a los débiles y a los pobres y, ante el temor de perder la fortuna cuya posesión ambicionaba, no dudé en tener a la delincuencia, como socio infernal de mi terrible camino...
Ante las palabras del asistente, me acometió una enorme sorpresa.
¿Estaría Silas diciendo la cruda verdad, o utilizaba recursos extremos, recriminándose a sí mismo indebidamente, para regenerar a los verdugos que nos escuchaban?
De cualquier modo, Hilario y yo, habíamos prometido no comprometer su tarea y, por tanto, tácitamente, nos limitábamos a escucharle con atención.
Sintiendo, realmente, que Leonel y Clarindo se mostraban conmovidos, dando oportunidad a la asimilación de pensamientos nuevos, Silas nos invitó a todos a retirarnos de aquel ambiente.
Quería comentarnos algo de su experiencia –dijo él– pero prefería conversar con nosotros en el bendito altar de la noche, para que su memoria pudiera evocar tranquilamente los hechos que deseaba relatamos.
Afuera, las constelaciones resplandecían como luces de la creación, y el viento perfumado corría, rápidamente, como si se propusiese transportar nuestra oración o nuestra palabra, a la gloria del cielo.
Incapaz de penetrar el verdadero sentido de la inesperada actitud que el asistente acababa de asumir, le noté emocionado, como si fijase los ojos del alma en lugares distantes.
Clarindo y Leonel, naturalmente dominados por la simpatía que irradiaba de su semblante, le observaban sumisos.
Y Silas, comenzó en voz pausada, así:
–Tanto como me es posible abarcar con mi memoria presente, me acuerdo de que, en mi último viaje por los dominios de la carne, desde la niñez, me entregué a la pasión por el dinero, lo que hoy me proporciona la certeza de que, muchas veces, fui un terrible usurero entre los hombres de la Tierra. Hoy sé, por informes de instructores abnegados, que, como en otras ocasiones, reencarné, en la última existencia, en un hogar favorecido por gran fortuna, con el fin de que sufriera la tentación del oro abundante y pudiese vencerla a golpes de firme voluntad, en la labor incesante del amor fraternal, pero caí fatalmente, para desgracia mía. Yo era el hijo único de un hombre honesto que heredó considerables bienes de sus antepasados. Mi padre era un abogado correcto que, por exceso de comodidad, no se dedicaba a su profesión. Era profundamente estudioso, viviendo rodeado de libros raros, entre obligaciones sociales que, de algún modo, le sustraían su tiempo, impidiéndole la dedicación a la fe.

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


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Muertes Traumáticas de Madres Dando a Luz

Muertes Traumáticas de Madres Dando a Luz


"En los hospitales, en el caso de muertes dolorosas bruscas y traumáticas, cómo por ejemplo madres que mueren durante el parto, una vez que se pasa el primer momento de turbación, entienden por qué se ha producido, tras pasar el momento de duelo, que aquí también lo hay.

Aunque hay un pequeño número de espíritus que no lo consiguen, y se quedan atrapados en una situación muy difícil, en la que por un lado intentan cuidar a la persona que han dejado, y por otro ven que eso no es posible, y que es otra persona, es decir otro espíritu la que hace labor que en principio le correspondería a ella.

En estos casos es muy difícil dar consuelo, porque suelen ser espíritus muy materializados, que no entienden él porque de esa situación, cuál era el objetivo, y menos que eso va a tener una recompensa.

A estos espíritus no podemos darles mucho consuelo, solo decirles que los acompañamos en su dolor y en su duelo. y cuando estén preparados. explicarle cuál es la realidad espiritual que están viviendo que no es la que ellos sienten, sino que es otra."

Tomado del Blog "El Susurro del Ángel"

Identidad Cultural: Qué es, Elementos y Cómo se Construye


Identidad cultural: características, elementos, formación, pérdida


La identidad cultural es una serie de tradiciones, valores y costumbres que conforman la idiosincrasia de una determinada comunidad o de un grupo de personas en específico. A través de la identidad cultural las personas pueden construir el sentido de pertenencia, que es fundamental para preservar las peculiaridades de cada nación.

Además, tener conocimiento de una identidad cultural les permite a los individuos tener consciencia de la otredad; es decir, mediante el conocimiento de este concepto los seres humanos desarrollan la habilidad de reconocer al otro, lo que incentiva la curiosidad por otras culturas y tradiciones. Por ejemplo, la identidad cultural fomenta un turismo sano.

Así mismo, un ciudadano puede elegir el determinado grupo social al que quiere pertenecer. Esto se debe a que dentro de una comunidad pueden surgir diferentes subculturas con diferentes planteamientos de tradiciones y valores. Por ende, un individuo puede escoger aquella rama de su identidad cultural con la que se sienta más a gusto.

Según varios autores, la construcción de una identidad surge gracias a la dialéctica gestada entre individuo y sociedad. Aunque la imagen colectiva es esencial para comprender una cultura, la identidad se construye gracias a un proceso de interiorización e individualidad que debe realizar cada persona para conocer los aspectos con los que se identificará.

También se ha establecido que una identidad cultural no solo se puede estudiar como un fenómeno aislado, sino que además puede surgir como una oposición a otras identidades.

Por consiguiente, algunas identificaciones culturales se pueden definir mediante la oposición a otras. Esto quiere decir que cierto grupo de una determinada comunidad suele definirse a sí mismo mediante la acentuación de las diferencias que mantiene con otras culturas o con otras sociedades.

Sitio Web "Lifeder"    Leer artículo completo >>>


Mis Primeras Sesiones

Encuentro con mi Guía y Nacimiento de una Seccional

Mis Primeras Sesiones

por Fabienne Touzet

Qué felicidad, pero también cuántas inquietudes, pues yo nunca había asistido a sesiones de comunicación, pero, gracias a los consejos de mis amigos, poco a poco pude sentirme más a gusto y participar de la mejor manera en la vida del grupo: cadenas de pensamientos y misiones de los demás participantes. La primera sesión fue una sesión de incorporación. Quedé vivamente impresionada durante el trance, pues los rasgos y el cuerpo de Michel Pantin se ponían tensos, su respiración se hacía fuerte antes de dejar lugar al espíritu que venía a atendernos. Comprendí entonces toda la importancia de dar uno sus fluidos, de pensar en total armonía con los demás para ayudarlo, para que sufriera lo menos posible y que todo pasara bien. Luego, fue el turno de Karine de recibir a otro espíritu, siempre por incorporación. Era importante permanecer siempre concentrados y atentos al comportamiento de nuestros médiums, escuchando las palabras de los espíritus.

Dos días después, Gabriel Delanne se dirigió a mí por medio de la plancheta ouija para pedirme que perseverara y fuera menos tímida para hacer crecer nuestro grupo, representado en ese momento por Mirès Confort en la ciudad de Montpellier. Me invitó entonces a reunir el grupo espírita previsto para el encuentro de octubre.

Extractos de "Revista Le Journal Spirite".

El Alma del Medium Ejerce sobre el Espíritu Extraño, Atracción o Repulsión

Papel e Influencia del Medium en las Manifestaciones

El Alma del Medium Ejerce sobre el Espíritu Extraño, Atracción o Repulsión

por Allan Kardec.

Si el médium, desde el punto de vista de la ejecución, no es más que un instrumento, por otro concepto ejerce una gran influencia. Puesto que, para comunicarse el Espíritu extraño, se identifica con el del médium, esta identificación no puede tener lugar mientras no haya entre ellos simpatía, y si se nos permite decirlo, afinidad. El alma ejerce sobre el Espíritu extraño una especie de atracción o de repulsión, según el grado de su similitud o de su desemejanza; de lo que se sigue que los buenos son atraídos por los buenos y los malos por los malos, y, como es consiguiente, que las cualidades morales de los médiums, tienen una influencia capital sobre la naturaleza de los Espíritus que se comunican por su mediación.

Si el médium es vicioso, los Espíritus inferiores se agrupan en su torno y están dispuestos siempre a tomar el puesto de los buenos Espíritus a que se ha invocado. Las cualidades que atraen a los buenos Espíritus, son: la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón, el amor al prójimo y el desapego de las cosas materiales: los defectos que les rechazan son: el egoísmo, la envidia, los celos, la cólera, la lujuria. la sensualidad y todas las pasiones por las cuales el hombre se esclaviza a la materia. Un médium por excelencia sería aquel que, a la facilidad de la ejecución, uniera el más alto grado de las cualidades morales. La influencia del Espíritu del médium puede aún ejercerse de otro modo. Si es hostil al Espíritu extraño que se comunica, puede ser para él un intérprete infiel alterar o disfrazar su pensamiento o exponerlo con frases impropias. Lo mismo ocurre entre nosotros, cuando confiamos a un hombre de mala fe un asunto de interés y reservado.

Extractos del Libro "Manual Práctico", por Allan Kardec.

16 de diciembre de 2019

Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 75 »


Libro "Acción y Reacción" Chico Xavier\André Luiz « parte 75 »

Clarindo y Leonel, escuchaban estas explicaciones, como si estuviesen siendo apuñalados en lo íntimo. Tal era la expresión de rebeldía que se exteriorizó en su mirada.
–Pero, él y el padre son nuestros deudores... Nos robaron y nos asesinaron... –exclamó Leonel con la inflexión de la persona voluntariosa e inteligente que se ve contrariada en sus caprichos.
–Y, ¿qué desean ustedes que hagan ellos? –añadió el asistente sin inmutarse.
–¡Nos lo tienen que pagar!... ¡Pagar! ... –bramó Clarindo cerrando sus puños.
Silas sonrió y dijo:
–Sí, pagar es la palabra más adecuada... Pero, ¿cómo puede el deudor rescatar su deuda cuando el acreedor le arrebata todas las posibilidades para realizarlo? No cabe la menor duda que somos nosotros mismos quienes debemos curar los males de los que somos autores... Pero, si nos compete rectificar hoy un camino que ayer desorganizamos, ¿cómo proceder si ahora se nos cortan las manos? El propio Cristo aconsejó:
“Ayudad a vuestros enemigos”.(64)
Se veía que el asistente, por la simpatía conquistada en la víspera y con su argumentación limpia y sin pretensiones, había logrado una inequívoca superioridad moral sobre el ánimo de los obsesores de sentimiento endurecido. Aun así, Leonel preguntó con temor:
Muchas veces, pienso que tal afirmación, correctamente interpretada, quiere decir: “Ayudad a vuestros enemigos para que ellos puedan pagar las deudas en que se enredaron, restaurando el equilibrio de la vida, para que, tanto ellos como vosotros, seréis beneficiados por la paz”.
–¿Qué consideraciones son esas? ¿Será usted algún cura disfrazado? ¿No pretenderá quizás que cambiemos?
–Se engaña, amigo mío –dijo el asistente– si algo busco en nuestro entendimiento, es mi propia renovación.
Y tal vez porque en nuestro grupo se hacía sentir una prolongada pausa, Silas continuó:
–Por la seducción del dinero, caí también en mi último pasaje por la Tierra. La pasión de la posesión, gobernaba todos mis ideales. La fascinación por el oro, envolvió mi ser de tal modo que, a pesar de haber recibido el título de médico en la Universidad, rehuí el ejercicio de la profesión, para vigilar los movimientos de mi anciano padre, para que ni él mismo llegase a disponer, con generosidad, de los bienes de nuestra casa.

(64)  André Luiz pone en labios de su personaje una síntesis de los V. 27 y 28 del Cap. 6 de Lucas, para que sea más fácilmente comprendido por aquellos espíritus llenos de odio, a los cuales repugnaba el verbo “amar”. Ellos se rebelarían ante el texto completo. Sería poco hábil hablar de “amar” en aquel momento; pero “ayudar” a pagar, fue bien aceptado, porque ellos querían recibir (nota de la editorial brasileña).

Libro Psicografiado, "Acción y Reacción", por Chico Xavier\André Luiz


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La Practica Religiosa Espírita está Basada en el Amor a Dios y en la Fé Razonada

El Casamiento Religioso y Espiritismo

La Practica Religiosa Espírita está Basada en el Amor a Dios y en la Fé Razonada

por Carlos Augusto Parchen - Centro Espirita Luz Eterna - CELE

Vamos a abordar aquí la cuestión del casamiento, más específicamente del casamiento religioso. Para este tema, debemos recordar que el Espiritismo Kardeciano no tiene ningún ritual. Absolutamente, ninguno.No solo del casamiento, sino de ningún otro.

La practica religiosa Espírita está basada únicamente en el Amor a Dios y en la Fé razonada. Para el Espírita Kardeciano, tener religión significa “estar ligado a Dios, pues la palabra “religión” significa exactamente eso: ligarse a Dios.

Si analizamos el Evangelio del Maestro Jesús, veremos que no está instituido, en ningún momento en él, el casamiento como un acto de ligación a Dios (acto religioso) o de fe. Veremos que Cristo habla, al respecto de la unión del Hombre y la Mujer    “…no separe el hombre lo que Dios unió…”, que fue tomado como base teológica para el ritual (sacramento) del casamiento y de la indisolubilidad eterna del casamiento religioso.

En verdad, lo que Cristo pretendía decir, es que el amor verdadero entre el Hombre y la Mujer, es consecuencia del Amor Divino que es, verdaderamente bendecido por Dios, y que el Hombre (ser humano), no debe intentar separar a las personas que se unen por el AMOR  Verdadero, pues  esos son los que de verdad están unidos por Dios (AMOR ).

En verdad, el casamiento religioso fue, durante muchos siglos, la única forma de “legalizar” y de “Oficializar” la unión estable entre el Hombre y la Mujer, de establecer reglas de conducta y de responsabilidad  para la vida familiar. Debemos acordarnos que en  esas épocas, no había registros, no había documentos, ni leyes reguladoras, etc.

Inicialmente, solo existía  el poder moral de la Religión y el miedo al “castigo Divino” como garantía a los derechos y deberes en el casamiento. El sacerdote o el pastor o el curandero o el monje, ejercían el papel de “ testigo” del compromiso, en nombre de la Divinidad o  del Ser Superior.

Más tarde, las Iglesias, las Ordenes Religiosas, los Templos, cuando ya existía la  ley o costumbre escrita, mantenida solo en grupos herméticos y de iniciados, pasaron también a proceder y a mantener el registro formal de las uniones (casamiento), ampliando la estabilidad de las mismas, por la posibilidad de encontrarse controlado y registrado, quien era o no era  casado.

Tomado del Blog "El Espírita Albaceteño"