18 de febrero de 2019

El impacto ambiental del consumo de carne

El impacto ambiental del consumo de carne

por Claudia Gelernter

Los pioneros y el consumo de carne están siendo cada vez más debatidos por biólogos, ambientalistas, vegetarianos, además de diversos movimientos sociales, como los grandes villanos del calentamiento global, la ganadería y el consumo de carne.

En entrevista concedida al Instituto Humanitas, biólogo Sergio Greiff explica que " La carne es responsable de gran impacto ambiental. Las áreas naturales (bosques, cerros, campiñas, etc.) necesitan ser devastadas para la siembra de pastos. Muchas personas asocian la devastación en los bosques tropicales al corte de madera. En realidad, la contribución de las madereras a esa devastación no se compara con la devastación causada por la ganadería, pues las madereras seleccionan sólo los árboles que interesan para el corte. Pero el agricultor tiene que deshacerse de los árboles indiscriminadamente " .
Ante estas evidencias, la respuesta ofrecida por los Espíritus en la pregunta 724 de El Libro de los Espíritus nos coloca en eje, ya que deja claro que la privación de la carne a favor del colectivo es relevante, meritoria.

Teniendo en cuenta que en los tiempos de Kardec los conocimientos sobre nutrición eran totalmente restringidos, privarse de carne consistía, por lo tanto, en acción grandiosa, altamente altruista. Pero en los días de hoy, con todos los recursos de que disponemos, entendemos que tal acción sale del ámbito de la amplia generosidad, para convertirse en un deber.

Además, la realización de poco ejercicio filosófico, debemos alinear nuestros conocimientos con la cuestión de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos .

¿Cómo amar a Dios si confinamos, privamos y matamos a sus criaturas por el placer efímero de nuestro paladar, ocasionando tantos trastornos a nuestro alrededor?


17 de febrero de 2019

Del lenguaje del Espiritismo

Del lenguaje del Espiritismo

Replanteamiento crítico del lenguaje del Espiritismo

Por Oscar M. García Rodríguez

Creemos que es necesario una permanente actualización del lenguaje espiritista, mediante una puesta en común periódica dentro del movimiento, en los foros de reunión y debate que se establezcan, donde se tomen resoluciones consensuadas cuando aparezcan dudas, para el uso de una terminología común.

En la nomenclatura espiritista habitual hay términos confusos e imprecisos. Parte de ese lenguaje ha sido y es utilizado habitualmente en otros contextos, con lo cual se presta fácilmente a la ambigüedad en lo que respecta a su significado. Resulta necesario entonces, a falta de términos precisos, acudir a farragosas explicaciones o a sutiles matizaciones que no ayudan precisamente a la claridad de las ideas, porque si bien existen argumentos en favor de un significado, hay casos en que pueden esgrimirse otros, con no menos derecho, que apuntan en direcciones bien diferentes.

Catalogar cualquier reunión de experimentación mediúmnica como reunión espiritista bien sabemos los espiritistas, la enorme cantidad de problemas a que ha dado lugar por la igualación artificiosa de las expresiones "sesión mediúmnica" y "sesión espiritista". No toda sesión mediúmnica es espiritista y no toda sesión espiritista es mediúmnica.

Lo que identifica a una sesión mediúmnica como espiritista, es que se realice con la finalidad y los patrones filosóficos, éticos y técnicos desarrollados en el Espiritismo. Esas sesiones en las que se experimentan contactos con el más allá y que indiscriminadamente se las denomina "sesiones espiritistas" sin serlo, que en no pocas ocasiones incluyen los más demenciales y absurdos ceremoniales, invocaciones mágicas, excentricidades, uso de alcohol o de drogas, etc., en las que se comercia con el interés o el dolor ajenos, muchas de las cuales terminan en situaciones desagradables, esas reuniones, repetimos, nada tienen que ver con una sesión espiritista. Si verdaderamente hay actividad de contacto espiritual -de bajo tenor, claro- se las podrá llamar de forma general "sesiones mediúmnicas".

La expresión "sesión mediúmnica espírita o espiritista", debe calificar exclusivamente a aquella sesión mediúmnica que se realice bajo los patrones desarrollados en el seno del Espiritismo atrás mencionados. Igualmente, se debe hablar de fenómenos mediúmnicos y no de fenómenos espiritistas, por las mismas razones apuntadas.
El movimiento espiritista, al igual que ocurre en toda ciencia, necesita plantearse una revisión constante de su terminología, procurando que los significados y los significantes sean cada vez más ajustados. Todo ello redundará, sin duda, en la mejor divulgación de la doctrina espiritista.

Extractado del Boletín Flama Espírita.


Las manifestaciones de Espíritus

Las manifestaciones de Espíritus

por Allan Kardec.

LAS MANIFESTACIONES PATENTES
Las manifestaciones patentes difieren de las manifestaciones ocultas, en que aquéllas son apreciables por nuestros sentidos. Constituyen, propiamente hablando, todos los fenómenos espiritas que se nos presentan bajo formas diferentes.

LAS MANIFESTACIONES FÍSICAS
Se les da este nombre de manifestaciones físicas a las que se limitan a fenómenos materiales, tales como los ruidos, baraúndas, movimiento y traslación de objetos, etc. Por regla general, no acusan ningún objetivo directo: su fin es llamar nuestra atención sobre una cosa determinada y convencernos de la presencia de un poder superior al del hombre. Para muchas personas, esta clase de manifestaciones no son sino un motivo de curiosidad; para el observador, son, por lo menos, la revelación de una fuerza desconocida, digna, por todos conceptos, de un estudio serio.

Los más simples efectos de este género, son los golpes percibidos sin causa ostensible conocida; y el movimiento circular de una mesa o de un objeto cualquiera, con imposición de manos, o sin ella; pero pueden adquirir proporciones bien diferentes y extrañas: los ruidos y golpes se producen algunas veces en diferentes lugares y con tal intensidad, que degeneran en verdadera zarabanda; los muebles son desplazados, tirados por los suelos, levantados en el aire; los objetos transportados de uno a otro lugar a la vista de todo el mundo; las cortinas descorridas, los cubrecamas arrancados, las campanillas agitadas... Se desprende que cuando tales cosas se presencian, ciertas personas las atribuyen al diablo. Un estudio atento ha hecho justicia a esa creencia supersticiosa; más tarde volveremos a tratar de ella.

LAS MANIFESTACIONES INTELIGENTES
Si los fenómenos de los espíritus se hubieran limitado a efectos materiales, ninguna duda cabe que se los hubiera podido atribuir a una causa puramente física, a la acción de algún fluido cuyas propiedades fueran aún desconocidas; pero cuando dieron señales indudables de inteligencia, ya no pudo pensarse de igual modo. Si todo efecto tiene su causa, todo efecto inteligente debe tener una causa inteligente. Es fácil distinguir un objeto que se agita, un movimiento simplemente mecánico de un movimiento intencional. Si este objeto, por el ruido o el movimiento, hace una señal, es evidente que ha intervenido en ello una inteligencia. La razón nos dice que no es el objeto material el inteligente: luego hemos de concluir que es movido por una causa inteligente extraña. Tal es el caso de los fenómenos que nos ocupan.

Conceptos Extractados de "Manual Práctico de las Manifestaciones Espíritas", por Allan Kardec.

¿Hay Espíritus?

¿Hay Espíritus?

por Allan Kardec.

La duda concerniente a la existencia de los Espíritus, tiene como primera causa la ignorancia de su verdadera naturaleza. Se les figura generalmente como seres aparte en la creación, y cuya necesidad no está demostrada. Muchos solo los conocen por los cuentos fantásticos que han oído desde la cuna, poco más o menos como se conoce la historia por las novelas; sin investigar si estos cuentos, separados los accesorios ridículos, se apoyan sobre un fondo de verdad, solo les impresiona lo absurdo; no quieren tomarse el trabajo de quitar la corteza amarga para descubrir la almendra y rehusan el todo, como hacen con la religión los que, por ver ciertos abusos, todo lo confunden en la misma reprobación.

Cualquiera que sea la idea que se forme de los Espíritus, esta creencia está necesariamente fundada sobre la existencia de un principio inteligente fuera de la materia, y es incompatible con la negación absoluta de este principio. Tomamos, pues, nuestro punto de partida en la existencia, la supervivencia y la individualidad del alma, de lo que el Espiritualismo es la demostración teórica y dogmática, y el Espiritismo la demostración patente. Hagamos, por un instante, abstracción de las manifestaciones propiamente dichas, y raciocinando por inducción, veamos a qué consecuencia llegaremos.

Desde el momento que se admite la existencia del alma y su individualidad después de la muerte, es menester también admitir:

1º que es de una naturaleza diferente del cuerpo, pues una vez separada de éste no tiene ya sus propiedades;

2º que goza de la conciencia de sí misma, puesto que se le atribuyen la alegría o el sufrimiento; de otro modo sería un ser inerte, y tanto valdría para nosotros no tenerla. Admitido esto, el alma va a alguna parte; ¿en qué se convierte y a dónde va? Según la creencia común, va al cielo o al infierno ¿pero dónde están el cielo y el infierno? Se decía en otro tiempo que el cielo estaba arriba y el infierno abajo; ¿pero qué es lo que está arriba o abajo en el Universo desde que se conoce la redondez de la Tierra, (...)?   La doctrina de la localización de las almas, no pudiendo ponerse de acuerdo con los datos de la ciencia, otra doctrina más lógica les señala por dominio, no un lugar determinado, y circunscripto, sino el espacio universal: es todo un mundo invisible en medio del cual vivimos, que nos circuye y nos rodea sin cesar.

Conceptos Extractados de "El Libro de los Médiums", por Allan Kardec.

MI COMENTARIO
La mediumnidad no es una cuestión de creer o no. Es algo palpable que cualquiera puede entender y aceptar con solo poner un poco de raciocinio a la posibilidad de que seres humanos después de morir en el plano físico, continúen en otro plano con otra vibración diferente, pero con las mismas cualidades. Y además, que se puedan comunicar entre ambos planos.

La revelación y los genios

La revelación y los genios

por Allan Kardec

¿Cuál es el papel del profesor frente a sus alumnos, si no es el del revelador? Les enseña lo que no saben, lo que ellos mismos no tendrían el tiempo ni la posibilidad de descubrir, porque la ciencia es la obra colectiva de los siglos y de una multitud de hombres que aportaron, cada uno, su contingente de observaciones, y que aprovechan los que vienen después de ellos.
La enseñanza es pues, en realidad, la revelación de ciertas verdades científicas o morales, físicas o metafísicas, hecha por hombres que las conocen a otros que las ignoran, y que sin esto siempre hubieran ignorado.
Pero el profesor enseña sólo aquello que aprendió: es un revelador de segundo orden; el hombre de talento enseña lo que él mismo descubrió: es el revelador primitivo; aporta la luz que, poco a poco, se vulgariza. ¡Donde estaría la humanidad, sin la revelación de los genios qué aparecen de vez en cuando!

¿Pero qué son los genios? ¿Por qué son genios? ¿De donde vienen? ¿En que se convierten? Observemos que la inmensa mayoría aportan al nacer facultades transcendentales y conocimientos innatos, que un poco de trabajo basta para desarrollar. Pertenecen realmente a la humanidad, ya que nacen, viven y mueren como nosotros. ¿De donde sacaron pues estos conocimientos que no pudieron adquirir de su vida? ¿Diremos, como los materialistas, que el azar les dio la materia cerebral en más gran cantidad y mejor calidad? En este caso, no tendrían más mérito que una verdura más gruesa y más sabrosa que otra. ¿Diremos, como ciertos espiritualistas, que Dios les dotó de un alma más favorecida que la de la mayoría de los hombres? Suposición también ilógica, ya que mancillaría a Dios de parcialidad. La única solución racional de este problema está en la preexistencia del alma y en la pluralidad de las existencias. El genio es un Espíritu que vivió más tiempo; que más adquirió, por consiguiente, y más progresó que los que son menos avanzados. Encarnándose, aporta lo que sabe, y como sabe mucho más que otros, sin necesitar aprender, es lo que se llama un hombre de talento o un genio.

Pero lo que sabe es el fruto de un trabajo anterior, y no el resultado de un privilegio. Antes de renacer, era pues Espíritu avanzado; se reencarna, sea para ayudar a otros a aprovechar lo que sabe, o para seguir avanzando.

Los hombres progresan indiscutiblemente por si mismos y por los esfuerzos de su inteligencia; pero, abandonados a sus propias fuerzas, este progreso es muy lento, si no son ayudados por hombres más avanzados, como el alumno lo es por sus profesores. Todos los pueblos tuvieron sus genios, que vinieron, en épocas diversas, para dar un impulso y sacarlos de su inercia.

¿por qué no suponer que Espíritus capaces, por su energía y la superioridad de sus conocimientos, de hacer adelantar a la humanidad, se encarnan con vistas a ayudar al progreso en una dirección determinada?; ¿que reciben una misión, como un embajador la recibe de su soberano? Tal es el papel de los grandes genios. ¿Que vienen a hacer, sino a enseñar a los hombres las verdades que éstos ignoran, y que hubieran ignorado todavía durante largos períodos, con el fin de darles un estribo con la ayuda del cual podrán elevarse más rápidamente?

Conceptos Extractados de "Caracteres de la Revelación Espirita", por Allan Kardec.

Dios y sus cualidades para serlo

Dios y sus cualidades para serlo

por Allan Kardec.

Hay un Dios, inteligencia suprema y causa primera de todas las cosas. La prueba de la existencia de Dios se encuentra en el siguiente axioma: No hay efecto sin causa. Continuamente vemos una multitud innumerable de efectos cuya causa no esta en la humanidad, puesto que esta es impotente para producirlos y aun para explicarlos: la causa esta, pues, por encima de la humanidad, y es a esta causa que se llama Dios, Jehová, Allah, Brahma, Fo-He, Gran Espíritu, etc., según la diversidad de idiomas, tiempos y lugares. Estos efectos no se producen al acaso, fortuitamente y sin orden: desde la organización del más pequeño insecto y de la más diminuta semilla, hasta la ley que gobierna a los mundos que circulan por el espacio, todo indica un pensamiento, una combinación, previsión y solicitud que supera a todas las concepciones humanas. Por lo tanto, esta causa es soberanamente inteligente.

Dios es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso y soberanamente justo y bueno. Dios es eterno, porque si hubiese tenido un principio, se daría a entender que algo había existido antes que El: o bien que había salido de la nada, o que un ser anterior a Dios le había creado. Así es que por grados nos remontamos al infinito de la eternidad.

Es inmutable, porque si estuviese sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad alguna. Es inmaterial, es decir, que su naturaleza difiere de todo lo que nosotros llamamos materia, pues de otro modo estaría sujeto a las continuas transformaciones de esta y ya no sería inmutable. Es único, porque de haber varios Dioses habría diversidad de voluntades, y por consiguiente, no habría ni unidad de miras ni de poder en el arreglo del universo.

Es omnipotente porque es único. Si no fuese omnipotente, es que habría algo más poderoso que Él: Dios no lo habría creado todo, y aquellas cosas que no fuesen obra suya, serian la obra de otro Dios. Es soberanamente justo y bueno. La sabiduría providencial de las leyes divinas se manifiesta lo mismo en los objetos más pequeños que en los más grandes, y esta sabiduría no permite dudar ni de la justicia ni de la bondad de Dios.

¡Dios es infinito en su perfección! Si se supusiera imperfecto uno solo de los atributos de Dios o se suprimiera la más pequeña porción de la eternidad, inmutabilidad, inmaterialidad, unidad, omnipotencia o justicia y bondad de Dios, se daría lugar a la suposición de un ser poseedor de lo que a aquel le faltaría, y este ser, siendo más perfecto, seria Dios.

Conceptos Extractados de "Obras Póstumas", por Allan Kardec.

****************

Reflexiones: El cojo y el ciego


Reflexiones: El cojo y el ciego


En un bosque cerca de la ciudad vivían dos vagabundos. Uno era ciego y otro
cojo; durante el día entero en la ciudad competían el uno con el otro.
Pero una noche sus chozas se incendiaron porque todo el bosque ardió.
El ciego podía escapar, pero no podía ver hacia donde correr, no podía ver hacia
donde todavía no se había extendido el fuego. El cojo podía ver que aún existía
la posibilidad de escapar, pero no podía salir corriendo – el fuego era
demasiado rápido, salvaje- , así pues, lo único que podía ver con seguridad era
que se acercaba el momento de la muerte.

Los dos se dieron cuenta que se necesitaban el uno al otro. El cojo tuvo una
repentina claridad: “el otro hombre, el ciego, puede correr, y yo puedo ver”.
Olvidaron toda su competitividad.

En estos momentos críticos en los cuales ambos se enfrentaron a la muerte,
necesariamente se olvidaron de toda estúpida enemistad, crearon una gran
síntesis; se pusieron de acuerdo en que el hombre ciego cargaría al cojo sobre
sus hombros y así funcionarían como un solo hombre, el cojo puede ver, y el
ciego puede correr. Así salvaron sus vidas. Y por salvarse naturalmente la vida,
se hicieron amigos; dejaron su antagonismo.

Una experiencia: Ley de causa y efecto

Una experiencia: Ley de causa y efecto

por Ana Sobrino

Desde mi infancia, recuerdo haber sido una persona con un fuerte carácter. Continuamente me rebelaba con todo. Las injusticias me desquiciaban. No lograba comprenderlas. La educación que recibí fue la mejor que supieron darme, pero en aquella época era bastante sexista. Yo no comprendía por qué yo tenía que fregar los cacharros y mi hermano podía jugar y como este ejemplo infinidad de situaciones y detalles.

Me pasaba la mayor parte de la vida con la espada en alto. No me daba cuenta de que los enfrentamientos en los que yo formaba parte no sólo me hacían infeliz a mí, sino que también generaba sufrimiento a todos quienes me rodeaban y se veían involucrados. La expresión más corriente era ¿por qué me pasa esto a mi?

La rueda una vez que empieza a girar, toma fuerza y si tú me haces daño a mí, yo te lo hago a tí y entonces tú me golpeas más fuerte.
Pero ¿qué pasaría si la paramos?

Hoy sé que existe una "Ley Natural". No es moderna, data de más allá de los tiempos. Es la "LEY DE CAUSA Y EFECTO"

Veréis yo no tuve oportunidad de oír hablar de ella hasta hace unos pocos años.
Al principio "entendía" perfectamente lo que quería decir pero no "asimilaba" su importancia. En teoría yo entendía que si por ejemplo se me ocurría robar algo, en consecuencia a mi me sustraerían algo, y si además mi acto fue con la intención de hacer daño, seguro que lo que me quitaran sería de valor para mí y hasta es posible que con violencia me lo arrebataran.

Cuando realmente "asimilé"esa Ley fue una noche. Después de pasar ocho años luchando con la enfermedad de un ser muy querido para mi, y para la cual la medicina no encontraba ninguna solución, me senté a pensar después de la pregunta del "¿por qué?". Y me puse a pedir por ese ser y su sufrimiento desde la parte más profunda de mi corazón. Entonces vino a mi un recuerdo que mi orgullo me permitió revivir.

Recordé que en un momento que yo lo estaba pasando mal, esa persona me hirió tan profundamente con sus palabras que le deseé con todo mi odio y mi rabia que viviera esa misma situación mía para que así la comprendiera.

La verdad no sabía el alcance al que llegaría mi pensamiento en aquel momento, pero cuando aquella noche ese recuerdo asaltó mi mente lloré las lágrimas más amargas que hasta entonces había llorado.
Pedí perdón por ello y seguí implorando para que el sufrimiento de esa persona mitigara. Aquel Ser Supremo a quien yo se lo pedí, debió escucharme, porque la mejoría fue lenta pero continua.
Espero que tú que estas leyendo estas líneas tengas la oportunidad de "asimilar" desde el fondo de tu ser esta "LEY" para evitarte sufrimientos y preguntarte ¿por qué?. Aplícalo en tu vida y seguro que hallarás más felicidad.

Extractado del Blog El Ángel del Bien.

El asombro


El asombro

Por María Coello

El asombro conduce a los seres humanos por el sendero de la curiosidad y la investigación, buscando dar respuesta a las grandes interrogantes metafísicas de todos los tiempos, es el motor que impulsa a la búsqueda de la verdad.


Los niños poseen una gran capacidad de asombro que los induce a preguntar el porque de las cosas, los adultos muchas veces olvidamos esa capacidad y ponemos límites a nuestros aprendizajes. Dicen que los griegos utilizaron al búho como símbolo de la sabiduría, porque sólo puede ser sabio quien se asombra ante el mundo como parece hacerlo el búho siempre con los ojos muy abiertos.


Esa capacidad de asombro impulsó el nacimiento de la filosofía como sistema organizado en la antigua Grecia. La experiencia fue obligando al hombre hacer uso de la razón, poco a poco va a surgiendo una minoría pensante que se preocupa por conocer los principios de las causas de las cosas.


Los pensadores griegos de la época se encuentran con un mundo que ha existido desde siempre y cansados de mitos y poetas, comienzan a buscar el porqué de las cosas. Comprenden que el mundo no fue creado por ningún Dios, sino que emerge de una realidad concreta, y esto los lleva necesariamente a filosofar.




Extractado del Blog Escuela Elipse.


Evidencias científicas de vida después de la muerte



Evidencias científicas de vida después de la muerte


Las Experiencias Cercanas a la Muerte suceden cada vez con mayor frecuencia. Los especialistas aseguran que la causa reside en los mejores niveles de supervivencia derivados de las modernas técnicas de reanimación. Varios estudios científicos recientes aportan ahora más luz al enigma y aseguran que el contenido de las ECM y el efecto en los pacientes es muy similar en todo el mundo, a lo largo de todos los tiempos y en todas las culturas. Por: Josep Guijarro

El asesino Lemaire

El asesino Lemaire

Condenado a la pena de muerte por el Supremo Tribunal de Justicia en lo Criminal del Aisne y ejecutado el 31 de diciembre de 1857. Evocado el 29 de enero de 1858.

1. Ruego a Dios Todopoderoso que permita al asesino Lemaire, ejecutado el 31 de diciembre de 1857, venir hacia nosotros.

–Resp. Estoy aquí.

2. ¿Cómo se explica que hayas atendido tan rápidamente a nuestro llamado?

–Resp. Raquel lo ha dicho.VII

3. ¿Qué sentimiento tienes al vernos?

–Resp. Vergüenza.

4. ¿Cómo una joven, mansa como un cordero, puede servir de intermediario a un ser sanguinario como tú?

–Resp. Dios lo ha permitido.

5. ¿Has conservado todo tu conocimiento hasta el último momento?

–Resp. Sí.

6. E inmediatamente después de tu ejecución, ¿has tenido conciencia de tu nueva existencia?

–Resp. Estaba sumergido en una inmensa turbación, de la que aún no he salido. Sentí un inmenso dolor; me pareció que mi corazón lo sufría. He visto rodar algo al pie del patíbulo; he visto correr sangre, y mi dolor se ha vuelto más punzante.

7. ¿Era éste un dolor puramente físico, análogo al que sería causado por una herida grave, como la amputación de un miembro, por ejemplo?

–Resp. No; imagínate un remordimiento, un gran dolor moral.

8. ¿Cuándo has comenzado a sentir este dolor?

–Resp. Desde que he quedado libre.

9. El dolor físico causado por el suplicio, ¿era sentido por el cuerpo o por el Espíritu?

–Resp. El dolor moral estaba en mi Espíritu; el cuerpo sintió el dolor físico, pero el Espíritu, desligado, lo sentía también.

10. ¿Has visto tu cuerpo mutilado?

–Resp. He visto algo deforme que me parecía no haber dejado; sin embargo, todavía me sentía entero: era yo mismo.

11. ¿Qué impresión te produjo esa visión?

–Resp. Sentía demasiado dolor; estaba absorbido por él.

12. ¿Es verdad que el cuerpo vive aún algunos instantes después de la decapitación, y que el ajusticiado tiene conciencia de sus ideas?

–Resp. El Espíritu se retira poco a poco; cuanto más lo atan los lazos de la materia, menos rápida es la separación.

13. ¿Cuánto tiempo ha durado eso?

–Resp. Más o menos. (Ver la respuesta anterior.)

14. Se dice haber notado en la cara de ciertos ajusticiados la expresión de cólera y de movimientos como si quisiesen hablar; ¿esto es efecto de una contracción nerviosa o de un acto de la voluntad?

–Resp. De la voluntad, porque el Espíritu no se había aún retirado.

15. ¿Cuál es el primer sentimiento que tuviste al entrar en tu nueva existencia?

–Resp. Un sufrimiento intolerable; una especie de remordimiento punzante, cuya causa ignoraba.

16. ¿Te has encontrado con tus cómplices, los cuales fueron ejecutados al mismo tiempo que tú?

–Resp. Para nuestra desgracia; el hecho de vernos es un continuo suplicio: cada uno de nosotros reprocha al otro su crimen.

17. ¿Has reencontrado a tus víctimas?

–Resp. Las veo... Son felices... Sus miradas me persiguen... Las siento que penetran hasta lo más profundo de mi ser... Y en vano intento evitarlas.

18. ¿Qué sentimiento has tenido al verlas?

–Resp. Vergüenza y remordimiento. Las he arrebatado con mis propias manos, y aún las odio.

19. ¿Qué sienten ellas al verte?

–Resp. ¡Piedad!

20. ¿Tienen ellas odio y deseo de venganza?

–Resp. No; sus ruegos solicitan para mí la expiación. No sabrías comprender cuán horrible es el suplicio de deberlo todo a quien se odia.

21. ¿Lamentas la vida terrestre?

–Resp. Lamento mis crímenes; si la situación estuviese aún en mis manos, yo no volvería a sucumbir.

22. ¿Cómo has sido conducido a la vida criminal que has llevado?

–Resp. ¡Escucha! Me he creído fuerte; he elegido una ruda prueba y he cedido a las tentaciones del mal.

23. ¿La tendencia al crimen estaba en tu naturaleza o has sido arrastrado por el medio en el que has vivido?

–Resp. La tendencia al crimen estaba en mi naturaleza, porque no era más que un Espíritu inferior. Quise elevarme rápidamente, pero pedí más de lo que mis fuerzas podían dar.

24. Si hubieses recibido buenos principios de educación, ¿habrías podido desviarte de la vida criminal?

–Resp. Sí; pero elegí la posición en que nací.

25. ¿Te habrías podido transformar en un hombre de bien?

–Resp. Un hombre débil, incapaz del bien como del mal. Podría haber paralizado el mal de mi naturaleza durante mi existencia, pero no podía elevarme hasta hacer el bien.

26. ¿Creías en Dios cuando estabas encarnado?

–Resp. No.

27. Se dice que en el momento de morir te has arrepentido; ¿es verdad?

–Resp. He creído en un Dios vengador... He tenido miedo de su justicia.

28. En este momento, ¿tu arrepentimiento es más sincero?

–Resp. ¡Ay de mí! Veo lo que he hecho.

29. ¿Qué piensas de Dios ahora?

–Resp. Lo siento y no lo comprendo.

30. ¿Te parece justo el castigo que te ha sido infligido en la Tierra?

–Resp. Sí.

31. ¿Esperas obtener el perdón de tus crímenes?

–Resp. No sé.

32. ¿Cómo piensas reparar tus crímenes?

–Resp. Por medio de nuevas pruebas; pero es como si la Eternidad estuviese entre ellas y yo.

33. ¿Estas pruebas tendrán lugar en la Tierra o en otro mundo?

– Resp. No lo sé.

34. ¿Cómo podrás expiar tus faltas pasadas en una nueva existencia, si no las recuerdas?

–Resp. Tendré la intuición de las mismas.

35. ¿Dónde estás ahora?

–Resp. Me encuentro en mi sufrimiento.

36. Pregunto en qué lugar estás.

–Resp. Cerca de Ermance.93

37. ¿Estás reencarnado o errante?

–Resp. Errante; si estuviera reencarnado, tendría esperanza. Ya te he dicho: es como si la Eternidad estuviese entre la expiación y yo.

38. Ya que estás aquí, si pudiéramos verte, ¿con qué forma nos aparecerías?

–Resp. Con mi forma corporal y mi cabeza separada del tronco.

39. ¿Podrías aparecernos?

–Resp. No; déjenme.

40. ¿Quisieras decirnos cómo te has escapado de la prisión de Montdidier?

–Resp. No sé más... Mi sufrimiento es tan grande que sólo tengo el recuerdo del crimen... Déjenme.

41. ¿Podríamos dar algún alivio a tus sufrimientos?

–Resp. Hagan votos para que la expiación llegue.

Extracto de "Revista Espírita 1858", por Allan Kardec.


Inmortalidad del alma

Inmortalidad del alma

Tres enfoques sobre la reencarnación 

por Sebastián de Arauco

Si bien la creencia de la inmortalidad del alma ha sido siempre motivo de la fe religiosa, hagamos algunas reflexiones orientadas hacia aquellas personas que, por razones que hayan tenido, han perdido ya la fe en su religión y caído en un materialismo embrutecedor, sosteniendo como única realidad de la vida, el cuerpo físico.

Cuando contemplamos el cuerpo de una persona recién fallecida, podemos apreciar que ese cuerpo es el mismo que cuando estaba vivo, con la diferencia que le falta movimiento, le falta vida. Podemos ver, que el cuerpo todo,está allí frente a nosotros, pero no se mueve. Sin embargo, allí está la totalidad de los órganos: cerebro, corazón y los demás; pero, le falta eso que llamamos VIDA.

Ahora, preguntamos a aquellos que, cerrando los ojos de su mente a la realidad, se empeñan en engañarse a si mismos, sosteniendo que, con la muerte del cuerpo termina todo.
¿Que es la vida? ¿Que es ese algo que mantiene el cuerpo en movimiento?.
Alguno contestará: es una fuerza natural biológica que mantiene el cuerpo en movimiento, de acuerdo con las mismas leyes biológicas, y la cual ha cesado…
Pero, ¿Por qué ha cesado,si ahí están todas las partes y sustancias orgánicas, incluyendo el plasma? … Difícil respuesta.

No obstante si consideramos a esa fuerza biológica, a ese hálito de vida, como el psiquismo animador del cuerpo físico orgánico (llamémosle alma, espíritu o como se quiera), y que ese psiquismo o ente energético que es el que vivifica y mantiene la cohesión celular de esa maravillosa organización biológica, cual es nuestro cuerpo físico orgánico y el cual abandona para pasar a otra dimensión o modalidad de vida; nos será más fácil comprender el fenómeno.
Por lo expuesto podemos sintetizar que, todo cuerpo recién fallecido contiene todas las sustancias orgánicas, pero le falta eso que llamamos vida; porque de ese cuerpo ha salido el psiquismo que lo animaba, al cual llamamos ALMA. Y faltarle esa alma, ese psiquismo animador; el cuerpo físico orgánico, esa maravillosa organización biológica, comienza a desintegrarse en cuanto a la forma, al conjunto, y las moléculas pasarán a ser utilizadas en la formación de otros cuerpos; porque también en lo material, nada se destruye, todo se transforma.

Alguno preguntará ¿y ese hálito de vida, ese psiquismo, se desintegrara también?. NO; porque, LO QUE NO HA NACIDO CON LA VIDA MATERIAL ORGÁNICA, NO MUERE CON ELLA. Ese psiquismo ese hálito de vida, el alma preexiste a la formación del cuerpo, es inmaterial e inmortal; y PASA A VIVIR A OTRA DIMENSIÓN, con un cuerpo fluidico compuesto de sustancia etérea magnetizada.
El alma espiritual es como un libro (valga el símil) con muchas páginas escritas y muchas otras en blanco. Las primeras, corresponden a las existencias o vidas pasadas; las segundas, a las vidas futuras. Y en el devenir del tiempo sin tiempo, ya cuando el Ego alcanza cierto grado de progreso, les es dado conocer en el espacio (al desencarnar) algunas de sus últimas vidas. Y cuando pide realizar una vida en bien de sus semejantes, de entrega, de servicio a la humanidad le es dado (antes de encarnar) conocer los obstáculos, dificultades, peligros que habrá de encontrar y tentaciones que habría de enfrentar y superar, a fin de que mida sus fuerzas antes de aceptarla; porque, tal aceptación conlleva la responsabilidad en su realización.

Para el individuo vulgar, positivista o materialista, la vida es tan material, que le es difícil comprender y admitir que tras el mundo físico visible, haya un mundo trascendental del espíritu; porque todavía esta en los primordios de la etapa humana, en los cuales las tendencias de la vida animal priman sobre el espíritu, débil y balbuceante aún. Y de aquí que, fácilmente caen en los extremismos, ya religiosos, ya ideológicos, convirtiéndose en fanáticos intransigentes, causa de tanta desarmonía social y luchas fratricidas.

La muerte destruye tan solo el cuerpo físico orgánico y da libertad al alma, que continúa viviendo ligada por el amor a los que fueron sus afines, familiares o amigos, en la vida física. Cuando llegan a desarrollar su facultad sensitiva y vibrar en amor fraterno, pasan a ser los guías espirituales, los ángeles tutelares más íntimos, de que nos hablan las religiones. Pero, cuando son almas ruines y cargadas de odio o resentimiento, pueden causar mucho daño a quienes odian, llegando hasta producir esos trastornos psico-físicos que la ciencia medica no acierta a curar, por desconocimiento de las causas reales. De aquí la importancia y la conveniencia de no crear motivos de odio, de no ligarse a otros seres por el odio y si por el amor. Porque el odio es destructivo, y solo el amor es constructivo y fecundo.

¿El consumo de carne prohibido para Espiritas?



¿El consumo de carne prohibido para Espiritas? 

por Claudia Gelernter

Sabemos que la ciencia de la nutrición es bastante reciente en la historia humana. Sólo en 1902 vino el curso de nivel universitario en la formación de los dietistas - los precursores de la nutrición - y es sólo en 1946 que la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede en Ginebra, comenzó la difusión e implementación de programas específicos relacionados con la producción y estudios sobre alimentos, marcando el perfeccionamiento profesional de la nutrición.

Por lo tanto, no se trata de ciencia existente en la época de Kardec. Siendo así, sería imposible a los hombres encarnados en aquel tiempo el acceso a los conocimientos nutricionales necesarios para desentrañar las propiedades de los alimentos, disponibles en la naturaleza. Por eso en el item 723 del Libro de los Espíritus dice..."Dada tu constitución física, la carne alimenta la carne, de lo contrario el hombre perece..." dando a entender que era imprescindible ingerir carne.

Sólo recientemente esta ciencia ha demostrado que encontramos en el reino vegetal todos los nutrientes necesarios para la promoción y mantenimiento de nuestra salud, siendo innecesario el uso de productos de origen animal en nuestra dieta cotidiana.

Por lo tanto, entendemos que sería liviano de parte de los Espíritus y de Kardec afirmar que el Espiritismo condena el consumo de carne, pues las informaciones sobre las alternativas nutricionales eran casi inexistentes en aquel tiempo. Sin embargo, esto no se aplica en los días de hoy.

Además de este factor, debemos tener en cuenta el nacimiento de otras ciencias que, así como la nutrición, surgieron posteriormente a la formación del Espiritismo y que se refieren al medio ambiente.

Por tanto, debemos seguir adelante en su propio libro de los espíritus , ahora en la edición 724 propuesto por Kardec:

¿Será meritorio abstenerse el hombre de la alimentación animal, o de cualquier otra, por expiación?

"Sí, si practicar esa privación en beneficio de los demás. A los ojos de Dios, sin embargo, sólo hay mortificación, habiendo privación seria y útil. Por eso es que calificamos de hipócritas a los que sólo aparentemente se privan de algo.

Diversos estudios sobre cuestiones ambientales han presentado evidencias robustas de que el consumo de carne animal acaba por generar problemas de orden ambiental, además de complicaciones físicas para el consumidor.



16 de febrero de 2019

El Espiritista Fanático, Supersticioso o Ético


El Espiritista Fanático, Supersticioso o Ético

por Carlos Quidgley

El espiritista “fanático” es aquel que hace exclusiva la idea de la filosofía espirita, como algo que no admite estudios de otras disciplinas del saber universal. Su pensar se circunscribe a ciertos límites o términos que por su propia naturaleza, parecen estar tan unidos que no se pueden separar. Vive en una especie de ofuscación tenaz, persistente e inflexible, que en ocasiones lo lleva a actuar con dureza y hasta con crueldad, con aquellos que no piensen igual que él. Pretende que solo él es poseedor de toda la verdad referente a la filosofía del Espiritismo. Su ofuscación es tal que quisiera que todo el mundo opinara o pensara igual, olvidándose que así como no hay dos manifestaciones iguales de la cosa física, tampoco las hay de los grados de conciencia de los seres humanos. De allí la diversidad de opiniones en la escala valorativa, o sea cualitativa y cuantitativa de cada quien.

El fanático espiritista, al igual que el religioso, creyendo servir a un dios el segundo y al espiritismo el primero, serían capaces de quemar al mundo y después de verlo reducido a polvo, exclamarían regocijados: ¡QUE BIEN LO HICE! Por otro lado tenemos al espiritista “supersticioso”, el cual por su poco grado de cultura espirita, carece de la racionalidad adecuada para distanciarse de las prácticas agoreras como la predicción con bolas de cristal o cualquier tipo de parafernalia, que se usa en determinados actos o ceremonias afines a sus carencias intelectuales.

Rayan incluso en la imbecilidad de exagerar con ritos o solemnidades y demostraciones absurdas, tales como celebrar sacrificios e idolatrar prendas y retratos de parientes que han fallecido o desencarnado, como comúnmente se dice en la terminología espiritista. El fanatismo puede ser y es frecuentemente hipocresía. La superstición es siempre el resultado de la poca educación, de malos hábitos y de ignorancia. Muy temible es la superstición cuando se nos enseña desde niños, pero es infinitamente más terrible el delirio del fanático.

El espiritista ético es aquel que por su cultura espírita, nace en él una serie de principios que lo llevan a la práctica moral de los mismos, pues se sustenta racionalmente en ellos. La Ética como teoría tiene como génesis el sentimiento del bien, de la conciencia y del fuero interior. ¿Se podrá ser espiritista ético siendo supersticioso o fanático? Ustedes dirán.


Extractado del Blog Escuela Elipse.

Las personas sin religión



Las personas sin religión


¿No son las creencias espíritas la consagración de las ideas supersticiosas de la Antigüedad y de la Edad Media, y no pueden ellas darles crédito?

–Las personas sin religión ¿no tachan de superstición a la mayoría  de las creencias religiosas? Una idea sólo es supersticiosa cuando es falsa; deja de serlo si se vuelve una verdad.
Está probado que en el fondo de la mayoría de las supersticiones hay una verdad amplificada y desnaturalizada por la imaginación. Ahora bien, quitar a esas ideas todo su atavío fantástico y no dejar más que la realidad, es destruir la superstición: tal es el efecto de la ciencia espírita, que pone al desnudo lo que hay de verdadero y de falso en las creencias populares. Por mucho tiempo las apariciones han sido consideradas como una creencia supersticiosa; hoy, que son un hecho probado y –más que eso– perfectamente explicado, entran en el dominio de los fenómenos naturales.
Por más que se las condene, no se las impedirá producirse; pero aquellos que se dieron cuenta y las comprenden, no solamente no se asustan, sino que están satisfechos, y esto sucede a tal punto que aquellos que no las tienen desean tenerlas.

Al dejar el campo libre a la imaginación, los fenómenos incomprendidos son la fuente de una multitud de ideas accesorias, absurdas, que degeneran en supersticiones. Mostrad la realidad, explicad la causa, y la imaginación se detiene en el límite de lo posible; lo maravilloso, lo absurdo y lo imposible desaparecen, y con ellos la superstición; tales son, entre otras, las prácticas cabalísticas, la virtud de los signos y de las palabras mágicas, las fórmulas sacramentales, los amuletos, los días nefastos, las horas diabólicas y tantas otras cosas de las cuales el Espiritismo bien comprendido demuestra el ridículo.

Extractado de la Revista Espírita 1859 de Allan Kardec.

No es posible decir que la mediumnidad no existe


No es posible decir que la mediumnidad no existe


Aparentemente, la distancia entre ciencia y religión se redujo. “De algunos años para acá, muchos científicos comienzan a hablar como místicos y muchos místicos intentan actuar como científicos”, observa el físico francés Patricck Druot, estudioso de fenómenos parapsicológicos e investigador del Instituto Monroe, en los Estados Unidos. Él es autor de los libros Somos todos inmortales y Vidas anteriores y futuras, que vendieron más de un millón de ejemplares hasta ahora. Druot intenta reconciliar la ciencia moderna y la tradición espiritual. Por medio de la física cuántica y de la termodinámica, estudia los estados alterados de conciencia.

“No es posible decir que la mediumnidad no existe”, dice el físico. “La ciencia sabe cómo funciona químicamente el cerebro, pero no sabe aún qué es lo que hace funcionar al cerebro”. Para muchos, la fuente de los estímulos y reacciones cerebrales que no conseguimos explicar sería aquello que la Humanidad siempre llamó alma.

Es verdad que los científicos que tienen fe no probaron la existencia de un mundo espiritual, pero los investigadores escépticos tampoco demostraron su inexistencia. Hasta ahora hay un empate. Aunque no cree en Espíritus, el psiquiatra paulista Raymond Rosemberg, especialista en autismo, acompañó durante cinco años sesiones de operaciones y de curaciones espirituales de un grupo de médicos en São Paulo. “Vi curar a personas. Ocurre un fenómeno que es difícil explicar. Intento ser un creyente incrédulo. No puedo funcionar sólo con fe”, dice el médico.

Los médiums no tienen un perfil específico. En general son personas más sensibles que las otras y con fluctuaciones de humor, pero esto no es una regla. Pueden descubrir que son médiums a cualquier edad.

La obstetra Marlene Nobre, presidente de la Asociación Médico Espírita de Sao Paulo, es médium desde hace 38 años. A los 23, fue sorprendida por voces y sensaciones de malestar cuando atendía pacientes. “Sentía falta de aire y cerca de algunos pacientes pensaba cosas horribles que no partían de mí. Tenía ganas de decir frases como ‘quiero que usted se muera’ o ‘que bueno, que usted está enfermo’ a ciertos clientes”, cuenta. “Después que comencé a desarrollar la mediumnidad, las oraciones y el autocontrol me ayudaron y eso dejó de suceder. La gente aprende a defenderse de los espíritus atrasados”, dice ella. Marlene es médium parlante (psicofonía) y una de las más estudiosas del fenómeno en el País.

Extractado de Anuario de la Federación Espírita Española.

*********************

¿Cuál puede ser la utilidad de la propagación de las ideas Espíritas?

¿Cuál puede ser la utilidad de la propagación de las  ideas Espíritas?


–Al ser el Espiritismo la prueba palpable y evidente de la existencia, de la individualidad y de la inmortalidad del alma, es la destrucción del materialismo, de esa negación de toda religión, de esa llaga de toda sociedad. El número de materialistas que Él ha conducido hacia ideas más sanas es considerable y aumenta todos los días: sólo esto ya sería un beneficio social.

Él no sólo prueba la existencia del alma y  su inmortalidad, sino que muestra su estado feliz o infeliz según los méritos de esta vida. Las penas y las recompensas futuras no son más una teoría: son un hecho patente que lo tenemos bajo nuestros ojos.

Ahora bien, como no hay religión posible sin la creencia en Dios, en la inmortalidad del alma, en las penas y recompensas futuras, el Espiritismo hace revivir esas creencias en aquellos en los cuales ellas estaban apagadas, deduciéndose de esto que Él es el más poderoso auxiliar de las ideas religiosas: da religión a los que no la tienen; la fortifica en aquellos en que ella es vacilante; consuela por la certeza del futuro, hace tomar con paciencia y resignación las tribulaciones de esta vida y desvía el pensamiento del suicidio, pensamiento que es rechazado naturalmente cuando se ve sus consecuencias: he aquí por qué son felices los que han penetrado esos misterios; es para ellos una luz que disipa las tinieblas y las angustias de la duda.

Si consideramos ahora la moral enseñada por los Espíritus superiores, ella es toda evangélica: con esto está todo dicho; predica la caridad cristiana en toda su sublimidad, y hace más, muestra su necesidad para la felicidad presente y futura, porque las consecuencias del bien y del mal que hacemos están allí delante de nuestros ojos. Al reconducir a los hombres a los sentimientos de sus deberes recíprocos, el Espiritismo neutraliza el efecto de las doctrinas subversivas del orden social.
¿No pueden esas creencias ser un peligro para la razón?

–Todas las Ciencias ¿no han proporcionado su contingente a las casas de alienados? ¿Hay que condenarlas por esto? Las creencias religiosas ¿no están allí ampliamente representadas? ¿Sería justo, por eso, proscribir la religión? ¿Se conocen a todos los locos que el miedo al diablo  ha producido?
Todas las grandes preocupaciones intelectuales llevan a la exaltación y pueden influir de modo perjudicial sobre un cerebro débil; tendría fundamento en verse en el Espiritismo un peligro especial en este aspecto si Él fuese la única causa o, incluso, la causa preponderante de los casos de locura.
Se da mucha repercusión a dos o tres casos a los cuales no se les habría prestado ninguna atención en otra circunstancia; y además no se tiene en cuenta las causas predisponentes anteriores. Yo podría citar otras en donde las ideas espíritas bien comprendidas han detenido el desarrollo de la locura. En resumen, el Espiritismo no ofrece, en este aspecto, más peligro que las mil y una causas que la producen diariamente.


Extractado de la Revista Espírita 1859, Allan Kardec.

¿Pueden los Espíritus Revelar el Futuro?

¿Pueden los Espíritus Revelar el Futuro?


Los Espíritus sólo conocen el futuro en razón de su elevación. Aquellos que son inferiores no conocen ni siquiera su futuro, y con más fuerte razón desconocen el de los otros. Los Espíritus superiores lo conocen, pero no siempre les es permitido revelarlo. En principio, y por un designio muy sabio de la Providencia, el porvenir nos debe ser ocultado; si lo conociéramos, nuestro libre albedrío sería obstaculizado. La certeza del éxito nos sacaría la voluntad de hacer algo, porque no veríamos la necesidad de esforzarnos; la certeza de una desgracia nos desanimaría. No obstante, hay casos donde el conocimiento del futuro puede ser útil, pero de éstos jamás podemos ser jueces: los Espíritus nos lo revelan cuando lo creen útil y cuando tienen el permiso de Dios; entonces, ellos lo hacen espontáneamente y no a pedido nuestro.

Es preciso esperar con confianza la oportunidad, y sobre todo no insistir en caso de negativa, porque de otro modo uno se arriesga a relacionarse con Espíritus ligeros que se divierten a costa nuestra.

¿Pueden los Espíritus guiarnos a través de consejos directos en las cosas de la vida?
Sí, pueden y lo hacen con gusto. Esos consejos nos llegan diariamente por los pensamientos que nos sugieren. Frecuentemente hacemos cosas de las cuales nos atribuimos el mérito, y que en realidad no son más que el resultado de una inspiración que nos ha sido transmitida.
Ahora bien, como estamos rodeados por Espíritus que influyen en nosotros, unos en un sentido y otros en otro, tenemos siempre nuestro libre albedrío para guiarnos en la elección; feliz de nosotros cuando preferimos a nuestro Espíritu bueno.

La primera cuestión a considerar es la cualidad del médium, si no lo es uno mismo. El segundo punto, que no es menos importante, consiste en la naturaleza de los Espíritus a los cuales nos dirigimos. Aquel que viese en las comunicaciones espíritas apenas un medio de adivinación, y en un médium una especie de echador de la buenaventura, se equivocaría por completo.
Es preciso considerar que tenemos en el mundo de los Espíritus, amigos que se interesan por nosotros, más sinceros y más devotos que aquellos que adoptan ese título en la Tierra, y que no tienen ningún interés en adularnos o en engañarnos. En cuanto a la intromisión de los Espíritus malos y de los Espíritus engañadores –lo que es un gran escollo–, la experiencia enseña a combatirlos y siempre pueden ser evitados. Si no se les da motivos, ellos no vienen porque saben que pierden su tiempo.


Extractado de la Revista Espírita 1859, Allan Kardec.

El Papel del Guía al Momento de la Muerte y de la Reencarnación


El Papel del Guía al Momento de la Muerte y de la Reencarnación

por Jacques Peccatte

El papel del guía no se detiene con nuestra muerte; los espíritus nos explican que cuando desencarnamos y llegamos al más allá al final del túnel, nuestro guía está allí para recibirnos: “… De manera general, es pues el guía quien va a recibir en el rellano del más allá al espíritu que acaba de desencarnar. Esa acogida es tranquilizadora, se hace para impulsar progresivamente al recién llegado hacia las esferas de lo invisible, para acostumbrarlo a su solo habitáculo periespiritual, para acostumbrarlo a esta inmaterialidad…”

Precisemos que esto se refiere a los espíritus que han pasado el túnel sin conocer la turbación. Muchas personas que dejan la Tierra y su envoltura carnal conocen el sentimiento de turbación de manera más o menos fuerte. En efecto, las muertes brutales (accidente, asesinato, suicidio…), ocasionan una profunda turbación. La psicología del espíritu, su carácter, sus faltas, sus creencias religiosas, su forma de percibir la muerte y su nivel de evolución, llevan igualmente a un estado de turbación.

Veamos el caso de un espíritu que ha conocido la turbación y de alguna manera se siente perdido en el más allá y le cuesta trabajo comprender lo que ve: “… Es un espíritu que cuando ha llegado al más allá parece perdido. Es un espíritu que, en el punto de partida, ha errado un poco por los lugares de su última vida. Es como si hubiera sido ayudado. Lo veo como empujado y encontrarse un poco atontado (las cadenas fluídicas han sido establecidas). Ahora lo veo delante de mí. Parece bien. Dice gracias. Me dice que es ayudado por su guía que no lo abandona jamás. Me hace pensar en un niño pequeño refugiado en los brazos protectores de una persona afectuosa. Es un espíritu que aún no es capaz de hacer elecciones. Es guiado en su totalidad”.

Después de la acogida en el más allá, el guía conserva su función y permanece cerca de su protegido. Le permitirá comprender su nueva condición de espíritu y le hará descubrir el más allá. Juntos, guía y protegido harán una suerte de balance sobre la vida que acaba de pasar, sin juicio pero de manera objetiva y sincera.

Luego llega el momento de pensar en la reencarnación. Sobre los consejos del guía, elegiremos el momento, el lugar y eventualmente la misión de nuestra próxima reencarnación. En el más allá, el espíritu vive liberado de las coacciones de la materia y tomar la decisión de reencarnar no es trivial. Pueden sobrevenir temores y angustias. Es por ello que es muy importante para salir bien de su futura reencarnación, escuchar los consejos de su guía. Un espíritu que reencarne demasiado rápido y sin escuchar los consejos de su protector podría conocer “un accidente de reencarnación” que podría traducirse, por ejemplo, en un hándicap físico o en un malestar psicológico.


Extractado de la Revista Le Journal Spirite.

El Espíritu no es una abstracción

El Espíritu no es una abstracción

por Allan Kardec

El Espíritu es el ser principal, puesto, que es el ser pensador y superviviente; el cuerpo no es, por consiguiente, más que un accesorio del Espíritu, una envoltura, un vestido que deja cuando está usado. Además de esta envoltura material, el Espíritu tiene una segunda, semimaterial que le une a la primera; en la muerte, el Espíritu se despoja de ésta, pero no de la segunda a la que nosotros damos el nombre de periespíritu. Esta envoltura semimaterial que afecta la forma humana, constituye para él un cuerpo fluídico, vaporoso, pero que, por ser invisible para nosotros en su estado normal no deja de poseer algunas de las propiedades de la materia. El Espíritu no es, pues, un punto, una abstracción, sino un ser limitado y circunscripto, al cual sólo falta ser visible y palpable para parecerse a los seres humanos.

¿Por qué no obraría sobre la materia? ¿Por qué su cuerpo es fluídico? ¿Pero no es entre los fluidos más rarificados, los mismos que se miran como imponderables, la electricidad, por ejemplo, que el hombre encuentra sus más poderosos motores? ¿Es que la luz imponderable no ejerce una acción química sobre la materia ponderable? Nosotros no conocemos la naturaleza íntima del periespíritu; pero supongámosle formado de materia eléctrica, o de otra tan sutil como ésta, ¿por qué no tendría la misma propiedad siendo dirigida por una voluntad?

La existencia del alma y la de Dios, que son consecuencia una de la otra, siendo la base de todo el edificio, antes de entablar alguna discusión espiritista, importa asegurarse si el interlocutor admite esta base. Si a estas preguntas:

¿Creéis en Dios?
¿Creéis tener un alma?
¿Creéis en la supervivencia del alma después de la muerte?
– responde negativamente, o si dice simplemente: Yo no sé; querría que fuese así, pero no estoy seguro de ello, lo que, las más veces, equivale a una cortés negativa, disfrazada bajo una forma menos explícita a fin de no chocar muy bruscamente lo que él llama preocupaciones respetables, sería tan inútil ir más allá, como el pretender demostrar las propiedades de la luz al ciego que no la admitiese, porque en definitiva, las manifestaciones espiritistas no son otra cosa que los efectos de las propiedades del alma; con aquél es necesario seguir otro orden de ideas si no se quiere perder el tiempo.

Si se admite la base, no a título de probabilidad, si no como cosa segura, incontestable, la existencia de los Espíritus, se deduce naturalmente.

Conceptos Extractados de "El Libro de los Médiums", por Allan Kardec.

MI COMENTARIO
El espíritu es un ser "limitado y circunscripto". Es buena esta aclaración para aquellos que creen en un Dios antropomórfico. Cuando dicen que Dios nos creó a su imagen y semejanza, cometen un error en pensar que Dios es un ser "limitado y circunscripto" aunque luego lo diferencien con virtudes Supremas en Todo.
Hay muchas energías que no las podemos advertir con nuestros sentidos comunes como por ejemplo la electricidad, las ondas de radio, la radiactividad, etc. pero bien sabemos que nos afectan para bien o para mal según las utilicemos con buen o mal uso de ellas. 
El espíritu también es una energía y también puede evidenciarse ante aquellos que tienen mediumnidad.

Niveles espirituales dentro de las colonias


Niveles espirituales dentro de las colonias


P: En la película Nuestro Hogar de André Luiz se muestran estos lugares donde la gente estaba muy atormentada, ¿sería algo similar?

R: "Bueno son representaciones, pero sí, es donde la gente sufre, pero no porque se les haga nada sino porque realmente se dan cuenta de lo que han hecho"

P: Pero se atacaban e insultaban entre ellos

R: "Bueno eso es como cuando los espíritus os pueden insultar a vosotros, aquí es lo mismo."

P: Estas colonias ¿tienen defensas ante los posibles ataques que puedan realizar estos espíritus?

R: "No, en las colonias no hay armas, aquí la defensa es el pensamiento, la protección es el nivel vibracional que tenga la colonia"

P: por tanto, estos espíritus no tienen capacidad para acceder a la colonia

R: "si la colonia tiene un nivel vibracional superior no podrán acceder, si la colonia tiene un nivel vibracional similar al del espíritu que quiere acceder a ella: sí."

P: quería decir por si tenían muros o similar

R. "No, aquí las colonias espirituales no tienen casas construidas, tenéis que entender que, aunque ante vosotros nos mostremos como representación humana aquí somos luz, aquí no tenemos cuerpo"

P: No entiendo una cosa, Francisco Cándido Xavier en un libro titulado “Y la vida continúa” hablaba de una ciudad espiritual con edificaciones similares a las que podemos ver cuando estamos encarnados

R: "sí, pero él lo explica en sentido figurado para que todos lo entendamos, pero aquí no hay edificios, no hay mesas, no hay camas, no hay platos, etc."

Daos cuenta que nosotros somos fluidos.

Es una forma de representación que se utiliza para que la gente entienda cómo se vive aquí, pero realmente aquí no estamos encarnados, no tenemos un cuerpo, somos emisiones de energía, somos luz."

P: Pero cuando los espíritus se reúnen para tomar decisiones, ¿lo hacen en un local o algo así?

R: "Nosotros no necesitamos agruparnos físicamente, es nuestro pensamiento el que se comunica, no hace falta tampoco estar juntos para que esto ocurra, podemos estar en localizaciones diferentes y nuestro pensamiento estar en comunicación. Si lo que piensas es que aquí hay hospitales como los que tú conoces o fábricas decirte que no, a los espíritus se les recoge y se les trata, pero no necesitamos que haya un hospital y estén en una cama, esto es sólo una representación, son zonas que dedicamos al área de sanación y espíritus dedicados a ello."

Extractado del Blog El Susurro del Ángel.


MI COMENTARIO


No acuerdo con la ultima parte del artículo en cuanto a las ciudades, edificios, mesas y todo aquello que existe en los planetas.
La médium en el artículo explica que es una forma de que se pueda entender la idea de la vida espiritual y que para la película era necesario crear las ciudades para que el público la pudiera entender.
Que en realidad somos luz y que no se necesita nada de eso porque no existe la materia y tampoco las necesidades propias de los espiritus tendrían sentido de tener casas, mesas, vehículos, etc.
Yo entiendo que es lógico que no existan esas ciudades como algo material. Desde ya que en lo espiritual esas ciudades no existen.
Pero si existen para el espiritu como una creación de su propio pensamiento. Esto es que de acuerdo a su nivel de elevación, el espiritu podrá tener la necesidad de comer, beber, sentarse, respirar aire puro, viajar en tren, y un gran etcétera que en realidad solo está en sus pensamientos y en los pensamientos de todos los que están a su nivel.
Pero no existen a nivel material. Es solo una creación de esa agrupación de espiritus que lo vivirán como si fuera una realidad palpable.
El que sufre, verá permanentemente porque sufre. Verá la cara de su victima que asesinó. Pero su victima puede no estar ahí, pero el verá repetido su acto de asesinato.
Cada espiritu en si mismo tendrá una realidad tan real como la material aunque solo sea un reflejo de sus pensamientos.
Si alguno ha tenido una pesadilla, entenderá mas el concepto de ver algo como real pero que solo está en nuestros pensamientos. Afortunadamente ahí en algún momento nos despertamos o nos despiertan. En el mundo espiritual eso no ocurre. Solo cuando nos arrepentimos y queremos cambiar, viene la ayuda.

La fatalidad y los presentimientos

La fatalidad y los presentimientos


Ante el hundimiento de un barco pequeño donde se salvaron 4 de los 8 pasajeros. Uno de ellos quizo indagar a los espíritus el porqué se había él salvado y otros con intenciones mas dignas habían perecido.

Dirigimos las siguientes preguntas al Espíritu san Luis, para obtener instrucciones:

1. –Cuando un peligro inminente amenaza a alguien, ¿es un Espíritu el que dirige el peligro? Y cuando la persona escapa del mismo, ¿es otro Espíritu el que lo desvía?

Resp. –Cuando un Espíritu se encarna, elige una prueba; al elegirla se traza una especie de destino que no puede impedir más, una vez que a la misma se ha sometido; hablo de las pruebas físicas. Al conservar su libre albedrío sobre el bien y el mal, el Espíritu es siempre dueño de soportar o de rechazar la prueba; un Espíritu bueno, al verlo flaquear, puede venir en su ayuda, pero no puede influir en él adueñándose de su voluntad. Un Espíritu malo, es decir, inferior, mostrándole y exagerándole un peligro físico, puede hacerlo vacilar y asustarlo, pero la voluntad del Espíritu encarnado no queda por ello menos libre de toda traba.

2. –Cuando un hombre está a punto de perecer por accidente, parece que el libre albedrío no interviene en nada. Por lo tanto, interrogo si es un Espíritu malo el que provoca este accidente, siendo de cierto modo su agente; y, en el caso en que escape del peligro, pregunto si un Espíritu bueno ha venido en su ayuda.

Resp. –El Espíritu bueno o el Espíritu malo no pueden sino sugerir pensamientos buenos o malos, según su naturaleza. El accidente está marcado en el destino del hombre. Cuando tu existencia ha sido puesta en peligro, es una advertencia que tú mismo has deseado, a fin de desviarte del mal y de volverte mejor. Cuando escapas de ese peligro, todavía bajo la influencia del mismo, piensas de manera más o menos firme en volverte mejor, según la acción más o menos firme de los Espíritus buenos. Al sobrevenir el Espíritu malo (digo malo sobrentendiendo el mal que aún hay en él), piensas que escaparás del mismo modo a otros peligros y dejas nuevamente desencadenar tus pasiones.

3. –La fatalidad que parece presidir a los destinos materiales de nuestra existencia, ¿aún sería, pues, el efecto de nuestro libre albedrío?

Resp. –Tú mismo has elegido tu prueba: cuanto más ruda sea y mejor la soportes, más te elevas. Aquellos que pasan su existencia en la abundancia y en la satisfacción humana son Espíritus débiles que permanecen estacionarios. De esta manera, el número de desafortunados aventaja en mucho al de los felices de este mundo, teniendo en cuenta que los Espíritus buscan en su mayoría la prueba que les será más fructífera. Ellos perciben muy bien la futilidad de vuestras grandezas y de vuestros goces. Además, la existencia más feliz es siempre agitada, siempre movida, aunque más no sea por la ausencia del dolor.

4. –Entendemos perfectamente esta doctrina, pero eso no nos explica si ciertos Espíritus tienen una acción directa sobre la causa material del accidente. Supongamos que en el momento en que un hombre pasa por un puente, éste se derrumbe. ¿Quién ha llevado al hombre a pasar por ese puente?

Resp. –Cuando un hombre pasa por un puente que debe romperse, no es un Espíritu el que lo lleva a pasar por ese puente: es el instinto de su destino el que lo conduce.

5. –¿Quién ha hecho romper el puente?

Resp. –Las circunstancias naturales. La materia tiene en sí misma las causas de su destrucción. En el caso tratado, el Espíritu, teniendo necesidad de recurrir a un elemento extraño a su naturaleza para mover fuerzas materiales, más bien ha de recurrir a la intuición espiritual. De este modo, si ese puente debía romperse, ya que el agua había desunido las piedras que lo componen y el óxido había corroído las cadenas que lo suspenden, el Espíritu –decía– insinuará más bien al hombre para pasar por ese puente, en lugar de hacer romper otro bajo sus pasos. Además, tenéis una prueba material que os adelantaré: cualquier accidente sucede siempre naturalmente, es decir, que las causas que se vinculan unas a otras, lo conducen insensiblemente.

6. –Tomemos otro caso en el que la destrucción de la materia no sea la causa del accidente. Un hombre mal intencionado me da un tiro; la bala me roza, pero no me alcanza. ¿La habría desviado un Espíritu benévolo?

Resp. –No.

7. –¿Pueden los Espíritus advertirnos directamente de un peligro? He aquí un hecho que parecería confirmarlo: Una mujer salía de su casa y seguía por el bulevar. Una voz íntima le dijo: Detente, vuelve a tu casa. Ella titubea. La misma voz se hace escuchar varias veces; entonces, ella volvió sobre sus pasos; pero, cambiando de parecer, se dijo: ¿Qué he de hacer en mi casa? Seguiré; sin duda, es un efecto de mi imaginación. Entonces ella continuó su camino. A algunos pasos de allí, una viga que se desprendió de una casa la golpea en la cabeza y la deja caída sin conocimiento. ¿Qué era esa voz? ¿No era un presentimiento de lo que iba a suceder a esa mujer?

Resp. –Era la voz del instinto; además, ningún presentimiento tiene tales caracteres: son siempre vagos.

8. –¿Qué entendéis por la voz del instinto?

Resp. –Entiendo que el Espíritu, antes de encarnarse, tiene conocimiento de todas las fases de su existencia; cuando éstas tienen un carácter saliente, conserva una especie de impresión en su fuero interno, y esta impresión, al despertarse cuando el momento se aproxima, se vuelve presentimiento.

Nota – Las explicaciones precedentes se relacionan con la fatalidad de los acontecimientos materiales. La fatalidad moral está tratada de una manera completa en El Libro de los Espíritus.

Extractado de Revista Espírita 1858, Allan Kardec.


MI COMENTARIO


Escapa a la razón que tengamos un accidente como destino para terminar nuestra encarnación. Suponer que un puente se va a desprender y moriremos en el justo momento que cruzamos es bastante hilarante. Mas aún pensar que eso lo hayamos previsto y planeado antes de encarnar con mucho tiempo de anticipación. Los accidentes son fruto del libre albedrío de todos los que convivimos y de la aplicación de las leyes de la materia que corroen puentes en este ejemplo.